Con anuencia del INAH, "la modernidad" destruye Cholula

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Durante la construcción del Viaducto en las inmediaciones de la pirámide de Cholula, se localizaron vestigios prehispánicos cuya importancia desestimaron las autoridades para evitar la detención de la obra. Todo en aras de un proyecto multimillonario del gobierno de Rafael Moreno Valle, que consistirá en un gran parque y un tren ligero turístico Puebla-Cholula, para lo cual han sido expropiadas tierras a una población campesina en pie de guerra.

CHOLULA, Puebla (Proceso).- Lo que en cualquier otro lugar del país habría sido un gran hallazgo, para el gobierno de Rafael Moreno Valle fue casi una tragedia. Los entierros prehispánicos fueron retirados prácticamente a escondidas, y los antropólogos y arqueólogos que trabajaron en su rescate recibieron órdenes de ocultar toda información.

Habían explorado sólo 10 pozos en una zona en la que apostaban que no encontrarían nada.

Pese a ello, especialistas subcontratados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia localizaron 12 entierros prehispánicos, uno de ellos de un Guerrero Jaguar, así como los indicios de dos edificaciones en el área donde el gobierno de Puebla construye el Viaducto Cholula, a menos de 500 metros de la gran pirámide.

Sin embargo, a principios de agosto los antropólogos Oswaldo Caramillo y Erika Olivares, y el arqueólogo Carlos Muciño, confirmaron a las agencias internacionales Europa Press y la rusa Novosti la localización del cráneo del Guerrero Jaguar, de unos 1 400 años de antigüedad, así como de las ofrendas cromadas con forma felina que acompañaban su entierro.

Los especialistas buscaban que, al ventilar este descubrimiento, la destrucción que se avecinaba con maquinaria pesada se frenara, pero no fue así: Días después encontraron los vestigios de las dos edificaciones, cuyas estructuras apenas se asomaban.

“¡Ya no excaven, échenles tierra y lodo!”, ordenaron funcionarios ligados al gobierno estatal... Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1975 de la revista Proceso actualmente en circulación.

Comentarios