Ecocidio solapado en el río San Juan

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El derrame de petróleo crudo sobre el río San Juan, en Cadereyta, Nuevo León, es una de las tragedias ecológicas más graves ocurridas en el país y fue ocultado por las autoridades federales y estatales durante varios días. Y cuando los medios comenzaron a informar sobre el ecocidio, Pemex, Semarnat, Conagua, Profepa, el propio gobernador Rodrigo Medina, el alcalde Emeterio Arizpe Téllez... todos cayeron en contradicciones. Hoy, las poblaciones aledañas ven fenecer el entorno y dicen que el agua de la llave huele a gas.

MONTERREY, NL (Proceso).- El miércoles 20 los medios de comunicación de la localidad encontraron una mancha oscura de 5 kilómetros en el río San Juan, municipio de Cadereyta Jiménez.

Centenares de hombres enfundados en trajes anaranjados hacían trabajos de limpieza en las márgenes del cauce del afluente que conduce agua a la presa El Cuchillo, en China, uno de los tres grandes vasos almacenadores que alimentan la zona metropolitana de Nuevo León y parte de Tamaulipas.

Hasta ese día nadie sabía de la magnitud del desastre ecológico. Horas más tarde cundió la alarma. Pemex aseguró que difundió dos boletines –uno de ellos fechado el domingo 17– en los que explicó que el sábado 16 un grupo de desconocidos intentó “ordeñar” el oleoducto Madero-San Juan, en Cadereyta Jiménez.

Como consecuencia, añadía, hubo un derrame de entre 3 mil y 4 mil barriles de hidrocarburo “que ya había sido controlado”. Lo extraño es que ese día ningún medio local sabía del incidente... Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1974 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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