Futbol mexicano: Extranjeros y naturalizados, en sacrificio de la cantera

En sólo cinco torneos el número de futbolistas naturalizados mexicanos pasó de 10 a 42 en Primera División. Y la cantidad de extranjeros llegó a 83. Así, casi una cuarta parte de los jugadores que compiten en el máximo circuito no nació en México, lo cual repercute en la selección nacional, en la proyección de los atletas mexicanos y en la productividad de las fuerzas básicas de los clubes… pese a que Hacienda les condonó a éstos millones de dólares en impuestos para que desarrollen sus canteras. MÉXICO, D.F. (Proceso).- De los 462 futbolistas registrados en los 18 clubes de la Liga MX, 125 son extranjeros y naturalizados mexicanos, lo cual representa 27% del total de jugadores que integran la Primera División. El hecho de que esos jugadores no nacidos en México –y por lo tanto, no formados en las canteras de los equipos nacionales– ocupen prácticamente un tercio de las plazas disponibles, obstruye la llegada al máximo circuito de los futbolistas mexicanos que sí fueron desarrollados en las fuerzas básicas. Para el torneo Clausura 2015, que está en su segunda fecha, la Liga MX registró a 83 jugadores extranjeros y 42 naturalizados. La cifra de estos últimos podría subir hasta 44 si en los próximos días el chileno Héctor Mancilla, de Veracruz, y Paulo da Silva, de Toluca, reciben la carta que los acredite como mexicanos. El equipo que cuenta con el mayor número de futbolistas foráneos y que adquirieron la nacionalidad mexicana por medio de la naturalización es Jaguares de Chiapas, con 10. Le sigue América, con nueve. Los clubes Querétaro, Puebla, Monterrey, Tigres, Pumas y Veracruz tienen ocho futbolistas que no nacieron en México; siguen Atlas, Tijuana, Cruz Azul, Morelia, Pachuca y la UdeG, con siete. Después León y Toluca, con seis cada uno, y Santos Laguna con cinco. Este equipo no tiene registrado en su plantel a ningún futbolista naturalizado. En la liga Ascenso MX, este torneo se registraron 47 extranjeros y 12 naturalizados, para un total de 59 jugadores no nacidos en territorio nacional. Esa cifra representa 15.52% de los 380 futbolistas que integran los 14 equipos en esta división. Los 42 jugadores naturalizados de la Liga MX son un récord en el futbol mexicano. En la primera jornada alinearon 32 de ellos. Si consideramos que las Chivas juegan sólo con futbolistas nacionales y que Santos no tiene naturalizados, aunque sí extranjeros, 16 de los 18 equipos de la Primera División utilizaron sus servicios. El periodista e historiador de futbol Jorge Witker ofrece las siguientes cifras: el torneo pasado, Apertura 2014, en la Liga MX jugaron 34 naturalizados. En el Clausura 2014, 22; en el Apertura 2013, 15; en el Clausura 2013, 13, y en el Apertura 2012, 10. Lo anterior significa que en dos años y medio el número de jugadores naturalizados pasó de 10 a 42 en Primera División. En total, en el Clausura 2015, 54 futbolistas naturalizados están registrados en la Liga MX y en la Liga Ascenso MX. América, actual campeón, inició la defensa del título en el Clausura 2015 –ante León– con siete de sus nueve jugadores no nacidos en México: los paraguayos Miguel Samudio y Pablo Aguilar; los argentinos Pablo Goltz, Rubens Sambueza y Darío Benedetto, el ecuatoriano Michael Arroyo y el colombiano Carlos Darwin Quintero. Puertas abiertas Los propios dueños del futbol abrieron la puerta a los naturalizados. Hasta antes del torneo Apertura 2014 el requisito para que quienes se convertían en mexicanos a través de la naturalización y dejaran de ocupar plaza de extranjero era disputar 10 torneos de forma ininterrumpida en las ligas locales. El presidente de la Liga MX, Decio de María, explicó que en enero de 2014 los dueños de los 18 clubes decidieron quitar ese candado. Hace unos días volvió a defender la posición de que tanto los mexicanos por nacimiento como por naturalización tienen los mismos derechos y obligaciones, que no hay nada ilegal en alinear a 11 jugadores no nacidos en México y que si eso ocurre será decisión de cada club. “Está escrito en el reglamento, así fue decidido varios torneos atrás, con plena conciencia de reconocer que todo aquel individuo a quien el gobierno le da un pasaporte mexicano tiene y debe tener los mismos derechos que todos los mexicanos. Lo que es legal no me preocupa y si eso llega a suceder es decisión totalmente individual del equipo que presente una alineación así”, declaró. Esta determinación se contrapone al desarrollo de las fuerzas básicas, esa área de cada club en la cual se invierten millones de pesos y donde se han creado torneos desde la categoría Sub 13 hasta Sub 20 para, supuestamente, alimentar el semillero de jugadores que, al final, se quedan esperando una oportunidad. De hecho, el presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Justino Compeán, informó en octubre de 2012 que ese organismo acordó con el Sistema de Administración Tributaria (SAT) la condonación de impuestos para impulsar a las fuerzas básicas. Con este mismo objetivo, dijo, BBVA Bancomer dio 75 millones de dólares a cambio de que el nombre de ese banco fuera parte del nombre de la Liga MX. “Tenemos 100 millones de dólares de superávit. Logramos un acuerdo con la Secretaría de Hacienda, con el SAT, para que sin pagar impuestos se los regresemos etiquetados a los 18 equipos (de Primera División) y que promuevan las fuerzas básicas. Eso ha sido el gran éxito y el gran agradecimiento que tenemos con los dueños de los clubes, que en lugar de quedarse con esa utilidad la reinvierten en las fuerzas básicas.” La Femexfut y la Liga MX están inyectando 175 millones de dólares a las fuerzas básicas, casi 10 millones de dólares por equipo (Proceso 1928), pero en lugar de abrir más oportunidades para los jóvenes futbolistas mexicanos que están desarrollando, los propios clubes les cierran el camino. El director de fuerzas básicas de los Pumas, José Luis Arce, plantea que los directivos no confían en los futbolistas mexicanos. Ni siquiera el hecho de que dos selecciones Sub 17 hayan sido campeonas del mundo (en 2005 y 2011) y de que en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 la Sub 23 derrotara a Brasil en la final ha bastado para que los jugadores reciban más y mejores oportunidades en la Primera División. Dice que México es el país comprador de futbolistas por excelencia. En América Latina ninguno otro importa más jugadores. El reto de los responsables de las fuerzas básicas de los 18 clubes mexicanos es convencer a los directivos de tener una liga autosuficiente en la producción de futbolistas y en el largo plazo, quizá, exportadora, como Brasil o Argentina. Por otro lado, Arce refiere que los torneos cortos son el principal elemento que impide que, en lugar de que las oportunidades se multipliquen para los mexicanos, se reduzcan. “Es la inmediatez y la urgencia las que hacen que nuestros directivos no hayan tenido la calma y paciencia que se requiere para hacer madurar a un joven en Primera División. Antes, con los torneos largos, los entrenadores disponían de más tiempo para demostrar su trabajo, ahora los echan a los tres partidos porque se trata de ganar a como dé lugar. Ese descarado y cruel utilitarismo del futbol lo hace ser un producto muy mercantilizado, donde lo único que cuenta es el resultado.” José Luis Arce, odontólogo de profesión, ha trabajado en las fuerzas básicas de Necaxa (1984-85), Atlante (1985-86), Pumas (1989-94), Pachuca (1994), América (1998 y 2011-14), Puebla (1999-2011) y Lobos BUAP (2005-07); además coordinó las selecciones nacionales menores entre 2001 y 2002 que fueron base del equipo Sub 17 dirigido por Jesús Ramírez –campeón del mundo en 2005. –¿Los naturalizados son una necesidad ante el hecho de que muchos nuevos talentos no se convirtieron en los profesionales que se esperaba? –se le pregunta. –Eso es ficticio. Esa necesidad no es tan grande. Tenemos que confiar en los nuestros y debutarlos en el momento justo, ni antes ni después. Un jugador en México debería debutar entre los 18 y 21 años. Cuando esa edad se supera, comienza un declive porque el jugador se empieza a decepcionar. Pierde la ilusión con la que nació en el futbol. Cuando debuta a buena edad tiene un desparpajo y una inconciencia positiva que lo ayuda a mostrarse tal cual es. Cuando debuta después ya tiene un peso muy grande encima porque tiene otro tipo de responsabilidades. “El entrenador, sea cual sea, a veces dice ‘no’ a los jóvenes porque están obligados a ganar el domingo, el riesgo es comprensible. Tendría que compartir el riesgo con el club. Pero el hecho es que los torneos cortos no te dan tiempo de hacer experimentos. Proyectar un futbolista no deja de ser un experimento, a veces no funciona, pero si no lo intentas nunca, menos. Habría que revisar el sistema de competencia, el tema de los descensos y toda la presión que hay sobre los clubes. Hay que dejar fluir el futbol. –¿El futbol mexicano está matando al futbolista mexicano? –Sí, por lo visto sí. Se genera a los futbolistas, pero no se les fomenta. No hay espacios para ellos. Traer tantos naturalizados y extranjeros también obstruye su paso a la Primera División. Provoca que las oportunidades escaseen aún más. “Hace poco un directivo hablaba de ‘meritocracia’, es decir, que quien juega es el que tiene más méritos, pero esa meritocracia no es pareja con los jugadores de las canteras y los que vienen de fuera. ¿Cómo obtienes los méritos? Jugando con la Sub 17 y la Sub 20. No puedes obtener los mismos méritos sentado en la banca que jugando en la cancha. El jugador comprado alinea de inmediato. El jugador que viene de abajo tiene que esperarse todo el tiempo del mundo para que algún día le den una oportunidad de cinco minutos que tiene que aprovechar al máximo, porque si no, no lo vuelven a meter. –Si las facilidades para extranjeros y naturalizados afectan el crecimiento de los mexicanos, ¿al mismo tiempo se atenta contra la selección nacional? –Seguro. Eso se va a ver en el mediano plazo. Cuando el seleccionador en turno se dé cuenta de que no tiene de dónde escoger, porque a los pocos jugadores mexicanos que haya les falta experiencia, roce y nivel, se va a empezar a quejar. Si se generaliza el hecho de que más naturalizados jueguen, pues adiós a los jugadores nacidos y formados en México. “Legalmente, un naturalizado tiene los mismos derechos que un mexicano por nacimiento, pero no tiene la misma identidad. Discrepo de que debe haber naturalizados en la selección porque ya vimos que los que han estado no han marcado diferencia, no han significado un cambio, y sí le han quitado el lugar a mexicanos que tenían talento para estar ahí.” –¿Cuál es la lógica de la Liga de invertir millones de dólares en las fuerzas básicas si no es capaz de generar el mercado laboral para los jugadores que forma? –Es incongruente. No tiene explicación lógica. Si la calidad que tiene el futbolista mexicano no es suficiente, entonces tendríamos que cambiar. El hecho de haber calificado al Mundial (Brasil 2014) cuando ya estábamos a punto de quedar fuera obró en contra del futbol mexicano. Te apuesto que si México no hubiera calificado, con los costos económicos para patrocinadores, televisoras, clubes, etcétera, hubiera habido un cambio en cuanto a la política de jugadores extranjeros, pero no sucedió así y las cosas siguen igual. Ya ha sucedido en otros países, aquí mismo, cuando no se calificó al Mundial del 74 y el pésimo papel en el 78. “Aquí en Pumas ya estamos en ese proceso, tenemos cuatro y no cinco extranjeros. Hemos formado extraordinarios jugadores y antes todo el mundo quería venir a jugar aquí porque sí había oportunidad de debutar. En tiempos de Guillermo Aguilar Álvarez debutábamos un jugador por mes. Luego vinieron los torneos cortos, el bicampeonato y la presión de querer ganar siempre. “Antes teníamos canchas de tierra, no había gimnasios ni las instalaciones de hoy; tenemos una mejor metodología de entrenamiento, las competencias de hoy son mejores porque son progresivas en las distintas categorías, hay giras al extranjero. Sólo nos falta crear los espacios. Antes mandábamos a los jugadores a la guerra con o sin fusil, o sea, con condiciones para debutar o no, ahora ya tienen fusil, pero ya no van a la guerra. Esto es un proceso. En fuerzas básicas gozamos de la confianza de los directivos, si no, cerrarían la cantera y se dedicarían sólo a comprar. Tenemos que convencerlos de que confíen en los jóvenes. No me quiero resignar a que mi trabajo tenga fines meramente recreativos.” Círculo vicioso La naturalización de jugadores en México está a la orden del día. Los futbolistas extranjeros ya ni siquiera lo hacen por interés personal, sino a petición de los directivos de los clubes e incluso de los promotores. Jugar como nacionales representa para los equipos la posibilidad de tener plazas libres para seguir trayendo extranjeros. Cuatro días antes de estrenarse con el América, el delantero argentino Darío Benedetto confesó que no descarta la posibilidad de ser convocado con la selección nacional de su país, pero también reveló que ya inició los trámites de naturalización. “No ocupar una plaza de extranjero en el futbol mexicano es importantísimo”, dijo Benedetto, quien aclaró que no fue decisión suya, “sino de la gente que decide eso. Estamos para apoyar al equipo”. La Ley de Nacionalidad establece que dos años después de haber llegado a vivir a México, un ciudadano extranjero “que haya prestado servicios o realizado obras destacadas en materia cultural, social, científica, técnica, artística, deportiva o empresarial” puede iniciar los trámites de naturalización. Antes se precisaba de cinco años de residencia en territorio mexicano. La nueva disposición le vino como anillo al dedo a los clubes de futbol. En agosto de 2010, Justino Compeán, admitió que la federación estudiaba la posibilidad de reducir la cuota de cinco a tres jugadores extranjeros para brindarles la oportunidad a los jóvenes del país. El 4 de junio de 2012, cuando se anunció la creación de la Liga MX, Decio de María, insistió en la reducción a tres jugadores foráneos por equipo. Pero todo quedó en dichos. No ha ocurrido. Peor: en mayo de 2014, la Asamblea de Dueños de la Liga de Ascenso MX determinó incrementar de tres a cinco las plazas, en un afán de acortar la brecha con la Liga MX. Los cinco extranjeros podrán ser alineados de manera simultánea, según establece el artículo 8 del reglamento de esta división, tal como ocurre en la Liga MX.