OHL, cínico puntal del peñanietismo

martes, 12 de mayo de 2015

Por las conversaciones telefónicas entre directivos de la empresa OHL México difundidas el jueves 7, pudo conocerse que la compañía protegida de Enrique Peña Nieto desde que era gobernador del Estado de México utiliza “todas las mañas del mundo” para conseguir sus multimillonarios negocios. El cinismo de sus directivos, quienes aceptan abiertamente que incurren en sobreprecios y en el cobro de obras no entregadas, provocó ya un descalabro financiero en la firma cuya matriz está en Madrid. En el consorcio colaboran mexicanos como José Andrés de Otezya y Carlos Ruiz Sacristán.

MADRID (Proceso).- El Consejo de Administración del Grupo OHL aprobó en enero pasado la actualización a su código de ética con base en una reciente reforma al Código Penal español para la “prevención de delitos” como corrupción, cohecho, tráfico de influencias, blanqueo de capitales y financiación al terrorismo.

Se trata, según el documento, de una “declaración expresa de sus valores, principios y pautas de conducta que deben guiar el comportamiento de todas las personas del grupo en el desarrollo de sus actividades profesionales”.

El corporativo también publicó el documento denominado “política anticorrupción”, una normativa “de obligado cumplimiento por todos sus empleados”, que sigue las recomendaciones de Naciones Unidas y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Según Juan Miguel Villar-Mir, presidente de OHL, con esto se ponen de relieve “los valores de integridad, honradez, ética, eficacia y transparencia” con que se conduce su compañía.

Pero estas directrices fueron ignoradas en las conversaciones telefónicas sostenidas entre los más altos directivos de OHL-México, grabadas y difundidas públicamente el jueves 7.

El hecho provocó uno de los mayores escándalos internacionales de probable corrupción, sobreprecios y malos manejos que implican a la compañía protegida del gobierno de Enrique Peña Nieto, para quien la corrupción en México es “un tema de orden cultural”, según declaró en septiembre pasado (Proceso 1991)...

Fragmento del reportaje que se publica en la edición 2010 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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