Conade contra las federaciones, y el deporte, en el caos

El director de la Conade, Alfredo Castillo, tardó casi medio año en realizar acciones concretas para el deporte mexicano. Pero su primera decisión de calado fue desconocer dos federaciones, lo que polarizó el ánimo de los directivos a menos de un año de los Olímpicos de Río 2016. Si bien buena parte de las agrupaciones deportivas están plagadas de irregularidades, el modo en que se toma esta medida ya comienza a afectar a los atletas, pone en entredicho el cumplimiento de la Carta Olímpica e ignora la inmensa responsabilidad que la propia Conade ha tenido a la hora de fomentar la opacidad, la corrupción y el amiguismo.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- La decisión de Alfredo Castillo, director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), de “poner en orden” las asociaciones deportivas nacionales (federaciones) y a sus presidentes, creó un caos de indefinición jurídica en el que los atletas ya sufren los daños colaterales, a menos de un año de los Juegos Olímpicos de Río 2016.

El primer coprotagonista de esta nueva confrontación en el deporte mexicano es Castillo, quien como máxima autoridad del deporte nacional acusa a los presidentes de las federaciones –con argumentos– de lucrar con los recursos públicos que reciben y de tomar decisiones técnicas que, lejos de llevar a la excelencia deportiva, van en detrimento de los resultados en competencias internacionales.

Por otro lado están las federaciones –la máxima autoridad técnica de la disciplina que representan– y sus dirigentes. Escudadas en el hecho de que son asociaciones civiles, se rehúsan a rendir cuentas sobre el dinero que reciben y generan.

Bajo un esquema aparentemente democrático, pues supuestamente rinden cuentas a una asamblea, algunos federativos se han perpetuado durante décadas en sus cargos, sin importar que su cosecha de medallas olímpicas sea raquítica o nula. La razón es que sus afiliados (las asociaciones estatales que conforman cada federación) siguen votando por ellos, en muchas ocasiones a cambio de prebendas o por simple amiguismo.

El tercer participante en este conflicto es otra asociación civil: el Comité Olímpico Mexicano (COM), que encabeza Carlos Padilla Becerra, responsable de vigilar el cumplimiento de la Carta Olímpica. Este documento contiene las reglas y principios del olimpismo, entre ellos respetar la autonomía de quienes integran este movimiento.

El lunes 10, a través de su cuenta de Twitter, Alfredo Castillo informó que la Conade inició un procedimiento para revocar el registro de la Federación Mexicana de Boxeo A.C. (Femexbox), que preside Ricardo Contreras, porque “presenta irregularidades en su documentación” y se detectaron “inconsistencias” en el Registro Nacional de Cultura Física y Deporte (Renade), es decir, en el padrón donde deben inscribirse todos los participantes en el deporte nacional, de acuerdo con lo ordenado en la Ley General de Cultura Física y Deporte (LCFD).

“Las federaciones están siendo revisadas tanto en sus estatutos como en el ejercicio de los recursos tal cual lo marca la ley”, añadió Castillo en otro tuit.

Al día siguiente, también mediante esta red social, Castillo desconoció a la Federación Mexicana de Luchas Asociadas (FMLA) porque no está inscrita en el Renade. De hecho, se refirió al director de la FMLA como “su supuesto dirigente, Artemio Izquierdo”.

“Desde este día, sólo se reconoce a la Federación de Medallistas de Luchas Asociadas A.C. como asociación deportiva nacional”, escribió Castillo.

Aunque después la oficina de Comunicación Social de la Conade envió un par de boletines no ofreció ningún detalle extra sobre las irregularidades detectadas. Tampoco exhibió documentos que las demuestren.

Así, por ejemplo, es la palabra de Castillo contra la del presidente de la Femexbox, Ricardo Contreras, quien asegura que ni siquiera ha sido notificado oficialmente de su desafiliación, y presentó documentos firmados y sellados por la Conade, cuando la dirigía Jesús Mena, que certifican que está en orden.

Estos anuncios alarmaron a los presidentes de las federaciones, porque desde que Castillo asumió la dirección de la Conade, en abril de este año, comenzó a amedrentarlos con dejar de ministrarles dinero público ante la falta de comprobación de los recursos que recibieron en 2014.

(Fragmento del reportaje que publica la revista Proceso 2025, ya en circulación)

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