La fiesta desangelada de Mancera

MÉXICO, D.F., (apro).— Con claveles blancos y globos de colores, trabajadores del Gobierno del Distrito Federal, grupos vecinales y becarios del Instituto de la Juventud acompañaron el paso del convoy de Miguel Ángel Mancera, a su llegada a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Aunque sólo hubo un intento de protesta que los granaderos encapsularon justo en el cruce del Palacio de Bellas Artes y el Eje Central, las loas y gritos a favor del mandatario local lucieron grises, sin ánimo, desangeladas. Desde las seis de la mañana, los alrededores del recinto de Donceles y Allende fueron cerrados a la circulación de autos y peatones. Más de dos mil granaderos y policías de Tránsito hicieron presencia, aunque de poco sirvieron pues se generó caos vial en las calles aledañas. Entre los primeros que llegaron al lugar fueron alrededor de 300 estudiantes de bachillerato becados por el Injuve. “No nos preguntaron si queríamos. Nos dijeron que teníamos que venir a apoyar y tuvimos que faltar a clases”, contaron jóvenes que pidieron omitir sus nombres para evitar represalias en el otorgamiento de los apoyos que reciben del gobierno local. A unos los citaron a las cuatro de la mañana en ciertas partes de la ciudad y fueron por ellos en camiones de la RTP. Hacia las 11 horas, los coordinadores les dijeron que ya se podían ir “pero de manera discreta, de cinco en cinco” y no sin antes “pasar lista” con sus supervisores. Más tarde llegaron unas 50 personas de las delegaciones Venustiano Carranza, Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Cuauhtémoc, integrantes del Bloque Urbano Popular, con lonas que decían: “Dr. Mancera cumplió nuestro sueño”, acompañadas de fotografías de departamentos de interés social. “Llegamos como a las 10:30 de la mañana, pero no sabemos si ya pasó Mancera, sólo nos dijeron que aquí nos quedáramos”, contó una mujer. El convoy del mandatario local, con tres camionetas y una motopatrulla acababa de pasar justo por las calles de Tacuba y Allende. Cuando la comitiva del jefe de gobierno entró por el Eje Central y Donceles comenzó la bulla de los miembros del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno del Distrito Federal (SUTGDF). Con lunch en mano --manzana, sándwich y refresco, incluidos--, le gritaban: “¡Mancera, Mancera!”, “¡Adelante, adelante, sección siete, siempre adelante!”. Ondearon sus banderas rojas y amarillas y lanzaron sus claveles blancos que luego pisotearon los demás invitados a la ceremonia. Airoso, como si fueran miles los de las loas, Mancera se detuvo en las escalinatas del recinto y con la mano derecha saludó a la gente. Una y otra vez se la llevaba al corazón, mientras decía “¡gracias, gracias!”. Cada gesto del mandatario se reflejó en las dos pantallas gigantes colocadas afuera del recinto. Ante el aire frío y el sol que se asomaba tímidamente, los “admiradores” del jefe de gobierno esperaron cuatro horas hasta que terminó el informe y reanudaron sus porras. Hacia las tres de la tarde, los de las arengas se levantaron de la banqueta y se concentraron de nuevo atrás de las rejas. “Una, dos tres”, contaba el organizador y, enseguida: “¡Mancera, Mancera, rarara!”. Con el mismo gesto del saludo y la mano en el corazón, Mancera agradeció a las cerca de 100 personas que, con camisetas rojas con el logotipo del PRI, le manifestaban su “apoyo”. Apenas alcanzó a ver las dos grandes mantas que supuestos vecinos de Santa Fe le llevaron para agradecer la cancelación del paso del Tren Interurbano Toluca- Valle de México por la avenida Vasco de Quiroga, medida que días atrás anunció, aunque no ha confirmado por escrito a los habitantes de la zona. Apagan a la Antorcha Lo que adentro de las rejas pareció una fiesta al puro estilo priista, afuera significó un acto de represión. Unos 200 integrantes de la agrupación Antorcha Revolucionaria fueron encapsulados por granaderos, quienes les bloquearon el paso con camiones y vallas humanas en la avenida Juárez, entre el Hemiciclo y el Palacio de Bellas Artes. Y aunque no hubo enfrentamientos, los manifestantes realizaron su mitin para exigir al gobierno de Miguel Ángel Mancera dar la cara ante sus demandas. “Queremos que se incremente la pensión a un grupo de policías auxiliares que desde hace más de tres años están solicitando se revise porque no les permite vivir”, explicó a apro Gloria Villanueva Acosta, líder de la agrupación. Además, exigieron que se atienda la inseguridad de las colonias populares. “Hemos solicitado cámaras de vigilancia y alarmas vecinales”, detalló. Otra petición fue que se atiendan los asuntos de carácter social como las becas, “porque sabemos que a pesar de que el DIF maneja estos programas, sólo lo hacen llegar a los grupos que son afines al PRD”. Villanueva Acosta aseguró que su movimiento trabaja con colonias marginadas en Tláhuac, Tlalpan, Gustavo A. Madero. “En Xochimilco estamos en colonias que no tienen uso de suelo y por esa condición no les permiten resolver demandas como agua, luz, servicios básicos”, aseguró. Lo peor, dijo, es que “pese a la insistencia de nuestras peticiones, Mancera no nos escucha”.

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