Almada y el cine de narcos: capos en búsqueda de la inmortalidad (Video)*

miércoles, 5 de octubre de 2016
CIUDAD DE MEXICO (apro)- Una noche extraviada de la década de los ochenta, el capo Rafael Caro Quintero asistió a un concierto de los hermanos Mario y Fernando Almada. Al término del espectáculo, el narcotraficante lanzó un ofrecimiento a los actores: conformar una sociedad para filmar películas. Mario Almada no recuerda con exactitud la fecha del encuentro, pero sí la respuesta de él y de su hermano: "No, gracias". Este episodio podría parecer una anécdota aislada, pero no, es un ejemplo de la relación que sostuvieron los capos de las décadas de los setenta y ochenta con los representantes del entonces llamado "cine de narcos". Los productores y directores de esa época se acostumbraron a escuchar ofertas por parte de los capos para llevar al cine sus biografías y ser inmortalizados en la pantalla grande. El actor Mario Almada recuerda, incluso, que era común observar a narcotraficantes durante las filmaciones. [caption id="attachment_457607" align="alignnone" width="702"]El actor Mario Almada en una fotografía tomada en 2009. Foto: Alejandro Saldívar El actor Mario Almada en una fotografía tomada en 2009. Foto: Alejandro Saldívar[/caption] José Luis Urquieta, director de la película Operación Mariguana, filme biográfico sobre Rafael Caro Quintero, revela en entrevista con Proceso que el productor de sus películas, Reyes Montemayor, inyectó dinero del narcotráfico a los filmes. Reyes Montemayor produjo una de las cintas más representativas del género, "La Banda del Carro Rojo". A finales de los ochenta fue detenido por tráfico de cocaína. Después del escándalo se alejó del cine. El propio Urquieta admite que estuvo tentado a solicitar el financiamiento del capo Oliverio Chávez para filmar una película biográfica, pero finalmente se arrepintió. En mayo de 1991, Oliverio Chávez encabezó un motín de 13 días en el penal de Matamoros. El fiscal general de ese entonces, Ignacio Morales Lechuga, lo acusó de sobornar al subdirector de la cárcel y a cuatro guardias. Por esos días, el director de cine pensó en acercársele y pedirle financiamiento para un proyecto: "Estaba a punto de hablarle y decirle quiero hacer tu película mano". Era común, recuerda Urquieta, que los capos de la droga pidieran a los cineastas inmortalizarlos en la pantalla grande. "Los narquitos decían hazme mi película. Yo quiero salir de galán, yo quiero matar a Mario Almada ¡Nomás que Mario Almada les cobra por ese tipo de muerte, les cobra lo doble!" El cineasta recuerda que un colega suyo, Gilberto Gascón, autor de Perro Callejero, se quejó por el lavado de dinero de Reyes Montemayor: "Me decía, esos cuates le están metiendo dinero del narco a las películas y yo le dije ¿cuál es la diferencia? al fin y al cabo hay muchísimo dinero de gente del gobierno, que se los roban a montones y no hay quien les diga nada". Fernando Durán, director de "El Regreso de la Banda del Carro Rojo", respalda a su colega: "Querían ser retratados, pedían que fueran filmadas sus vidas". Hacia finales de la década de los ochenta, reemplazado por el cine de ficheras, el llamado "cine de narcos" inició su declive. Aun así, Mario Almada y actores del género continuaron con la temática en la variante "videohome". Los directores Fernando Durán y José Luis Urquieta, como el resto de sus contemporáneos, llevan más de diez años sin filmar largometrajes. Atribuyen su inactividad a la ausencia de salas que difundan cine mexicano. *Este reportaje se publicó originalmente en proceso.com.mx el 14 de septiembre de 2009.