No estoy para ganar un concurso de popularidad: Jaime Bonilla

sábado, 18 de enero de 2020
Envuelto en la controversia por la duración de su mandato en Baja California, señalado de presunta corrupción por su excompañero de partido Jaime Martínez Veloz, confrontado con los empresarios de su estado y con la Coparmex, el gobernador Jaime Bonilla afirma en entrevista que se distinguirá por ser el mandatario más honesto que haya tenido la entidad. Además, indica que será implacable en la denuncia penal contra su antecesor panista, Kiko Vega, y presume que con una sola frase se sacudió de encima el poder fáctico de Jorge Hank Rhon. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Ya como gobernador electo de Baja California, que con más de 50% de los votos puso fin a tres décadas de gobiernos del PAN en el estado, Jaime Bonilla Valdez pintó su raya con el priista Jorge Hank Rhon, un poder fáctico como magnate de los principales casinos de la entidad. “Le dije a Hank: ‘Ya no hay vicegobernador, ¿eh? Nada más hay gobernador’”, revela Bonilla que le dijo al empresario cuando aún era mandatario en funciones el panista Francisco Kiko Vega Lamadrid. –¿Y quién era el vicegobernador? –¡Pues Hank! –¿Hank? –Pues claro. El gobernador era Kiko, pero todos los intereses de Hank se los protegía el gobernador. Era el vicegobernador, pues. Y fui a decirle a Hank, con una manera sarcástica mía, que ya no habría vicegobernador. –¿Y qué le respondió Hank? –“No, yo soy muy respetuoso”, me dijo. Le dije que todos los privilegios sobre sus casinos se los iba a quitar, porque viene la libre competencia y que ahora pagará impuestos. Me respondió: “Está bien, ni modo”. Fijada su posición ante el hijo de Carlos Hank González, emblema de la simbiosis política-negocios, Bonilla planea meter a la cárcel al exgobernador panista Kiko Vega, a quien acusa del desfalco de más de mil 700 millones de pesos mediante facturas falsas sólo durante 2017. “Va ir a la cárcel”, sentencia Bonilla sobre Kiko, contra quien presentó una denuncia penal, en noviembre, como el principal responsable de la “Estafa maestra de Baja California”, consistente en una red de al menos 91 empresas que emitieron facturas falsas por concepto de asesorías, consultorías y servicios no comprobados. Aunque están denunciados otros funcionarios del gobierno anterior, el gobernador acusa a Vega Lamadrid de ser el artífice del esquema de saqueo mediante facturas falsas. “Obviamente la cabeza es el exgobernador”, insiste Bonilla, quien no tiene duda de que Kiko Vega será el tercer exmandatario del PAN enjuiciado por corrupción, igual que Luis Armando Reynoso Femat y Guillermo Padrés, quienes gobernaron respectivamente Aguascalientes y Sonora. En este esquema de corrupción, afirma, están implicados no sólo Vega y otros funcionarios, sino empresarios de Baja California y de la Ciudad de México, así como políticos que podrían incluir a Santiago Creel, secretario de Gobernación de Vicente Fox y amigo de Kiko. –¿Está involucrado Creel en este asunto? –No sé, pero sospecho que hasta Creel está asustado de lo que Kiko hizo. Si tú hablas con Creel te va a decir: “No se limitó, no se midió Kiko”. La misma gente del PAN lo ha dicho: “No te mediste, te pasaste”.
Los escándalos
Bonilla tiene también frentes abiertos: no es sólo el periodo de gobierno que resolverá en definitiva la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que él sostiene que se convocó para cinco años y no para dos, sino los señalamientos de corrupción de altos funcionarios y las protestas de empresarios que “chillan como puercos” por el aumento de impuestos. En entrevista en las instalaciones de Proceso, el miércoles 15, el empresario de medios, senador con licencia y exdelegado del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en Baja California rechaza que exista corrupción en su gobierno, pese a que la secretaria de Bienestar, Cynthia García Soberanes, y el oficial mayor, Jesús Núñez Camacho, solicitaron licencia tras el escándalo de supuestos “moches”. A mediados de noviembre circularon profusamente audios y conversaciones, vía WhatsApp, entre García Soberanes y Rosendo Colorado, quien declaró ante la Secretaría de Honestidad y Función Pública del estado haber sido el intermediario de la entrega de “moches” por la futura asignación de contratos en el gobierno de Bonilla. En medio del escándalo, la secretaria enfermó y cayó en coma, mientras que la Fiscalía Anticorrupción sigue la investigación que, según Bonilla, él mismo ordenó para que no haya dudas de la probidad de su gobierno. “Este gobierno no va a permitir vacas sagradas bajo ninguna circunstancia, no importa quién sea. Esas personas yo las nombré y yo las quité”, subraya, y afirma que el esquema de “moches” es de panistas y priistas: “Era la manera de operar de esos gobiernos”. –Pero lo estaban haciendo ahora en el gobierno de usted. –Lo intentaron. Dice el presidente: “Aguanten los cañonazos millonarios”. Estas gentes, al parecer, no los aguantaron, pero lo digo otra vez: no se les ha comprobado nada, pero eran muchos señalamientos y se tienen que retirar, porque no se puede permitir eso: desgasta al gobierno, desgasta a los compañeros y a los subordinados. Bonilla defiende también a Amador Rodríguez Lozano, secretario de Gobierno de controvertida reputación en Baja California y también en Chiapas, donde fue prominente colaborador de Pablo Salazar Mendiguchía, Juan Sabines y Manuel Velasco Coello. “A Amador lo conozco desde hace muchos años, nos tocó ir juntos en secundaria. Lo reconozco como una persona de mucho talento, mucho conocimiento y no hay señalamiento concreto. Yo no sé de ninguna denuncia o que esté inhabilitado.” Otro prominente expriista reclutado por Bonilla es Fernando Castro Trenti que, como Rodríguez Lozano, fue allegado a Hank Rhon y a Manlio Fabio Beltrones, y es representante del gobierno bajacaliforniano en la Ciudad de México. “Lo conozco también de toda la vida. Fernando ha sido mi amigo desde antes de que fuera priista. A él le he pedido que me ayude, con la experiencia que tiene, con la representación y como asesor, como facilitador con los secretarios.” –Está usted rodeado de priistas o ­expriistas. –Y panistas también, uno que otro. Uno es Salvador Morales. Lo conozco hace 40 años. Cuando fui delegado le pedí que me ayudara con el Seguro Social. Nosotros no los vamos a crucificar porque son de otros partidos.
“Chillan como puercos”
A quien de plano aborrece es a Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), quien nació en Mexicali. “Leo las campañitas que trae para golpear al presidente y tratar de posicionarse. Ni siquiera tiene temas”. –¿Posicionarse para qué? –Para la gubernatura. Por eso pugna para que mi gubernatura sea por dos años. Él no quiere esperarse cinco años, quiere ser ya. –¿No quiere él ser presidente de México? –No, no le alcanza, por favor. Yo creo que no le alcanza ni para presidente municipal. Quiere ser candidato del PAN. La Coparmex es vocero de Acción Nacional. –¿Y De Hoyos tiene posibilidades de ganar? –No, no creo que la gente lo conozca en Baja California. Pero vienen cosas muy interesantes con lo de las facturas falsas. Está en investigación todo eso. Reservado, Bonilla se niega a profundizar, pero recuerda que la Coparmex y De Hoyos se opusieron a que se penalice la falsificación de facturas. “No quieren. Por algo es. El que tiene cola que le pisen, sale a defender la causa. ¿Por qué están tan nerviosos sobre las facturas falsas? Nadie los ha señalado. Todavía”. Así como la Coparmex, otros empresarios han protestado por el aumento de impuestos aprobados por el Congreso con mayoría de Morena a propuesta del gobernador del mismo signo partidario. Y se quejaron, además, de que Bonilla los llamó cerdos. “Yo nunca dije que eran puercos, dije que chillaban como puercos atorados. Pero luego se pusieron el saco, y si quieren llamarse puercos, está bien, no me voy a oponer. Pero de que chillaron, chillaron”. El problema es que no pagaban impuestos, como los casinos que sólo pagaban 1% y ahora van pagar 22%, que es menor al 28.5% de Nuevo León y mayor al 15% de la Ciudad de México. También aumentó de 3% a 5% los impuestos a los hoteleros; a los gaseros, que pagaban menos de 1%, les aumentó a 5%, y a los gasolineros, que no pagaban nada, subió a 2.5%. “Yo no gano amigos con eso, pero no estoy para ganar un concurso de popularidad con la gente que no paga impuestos. Yo sé que es poco popular subir los impuestos, pero voy a hacer lo que es fiscal y moralmente correcto.” Aunque él sostiene que la convocatoria oficial para la elección que él ganó fue para la gubernatura de cinco años, decisión que corresponde a la SCJN, Bonilla afirma que, sea el periodo que sea, hará un gobierno honrado y eficaz. No le preocupa la oposición: ni el PAN, que está deshecho, ni el PRD, cuyo excandidato, Jaime Martínez Veloz, es su duro crítico: “La verdad, ni lo veo ni lo oigo”. En este contexto, Bonilla señala que con el semanario Zeta de Tijuana, que dirige la periodista Adela Navarro, no está peleado, pero acusa: “Zeta se ha convertido en vocero de Coparmex. Todos los datos que se publican son las representaciones (sic) que hace Coparmex, pero yo no estoy peleado con ellos”. Pero a Navarro, afirma, la respeta en lo personal. “De hecho, yo le pedí a Adela que si era de dos años la gubernatura ella fuera la candidata. Eso yo lo platiqué con el presidente. Le dije: ‘Vamos proponiendo a una mujer, a Adela’. Y ella no quiso entrarle. Dijo que ella no quería participar políticamente. Mi respeto para Adela”. Finalmente Bonilla ratifica: “Los 10 días o los 500 días que sea gobernador voy a ser un buen gobernador: responsable, honesto y trabajador. Baja California nunca ha tenido un gobernador tan trabajador ni tan honesto como yo”. Este reportaje se publicó el 19 de enero de 2020 en la edición 2255 de la revista Proceso