Coronavirus

Los yerros sanitarios en la CDMX

Médicos, enfermeras y camilleros que están en la primera línea de atención de pacientes con covid-19 en la CDMX manifiestan su impotencia ante la falta de atención de las autoridades capitalinas y del gobierno federal por la falta de vacunas.
domingo, 21 de febrero de 2021 · 13:28

Médicos, enfermeras y camilleros que están en la primera línea de atención de pacientes con covid-19 en la CDMX manifiestan su impotencia ante la falta de atención de las autoridades capitalinas y del gobierno federal por la falta de vacunas. Han salido a la calle a exponer sus vicisitudes, han escrito al presidente López Obrador y a Claudia Sheinbaum, pero ni así son escuchados. Lamentan que al personal administrativo y a los directivos de clínicas y hospitales, quienes no se exponen al contagio, sí se les haya aplicado la vacuna.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).-“La doctora Sheinbaum dijo que ya se había aplicado la vacuna a personal de toda la red hospitalaria de primera línea de atención de la pandemia. Si ellos ya están vacunados, que se nos diga cuándo se nos va a aplicar a nosotros. No sabemos ni cuándo ni dónde ni de cuál vacuna nos va a tocar.”

Los cuadros de los compañeros que se han infectado son alarmantes, narra Guillermina Murillo Mendoza, jefa del área de Urgencias del Hospital Materno Infantil de Tláhuac. Y agrega: “yo tengo 36 años, y afortunadamente lo mío ha sido leve, pero mi compañero de urgencias, que es de mi edad, está muy grave…”.

Murillo Mendoza, quien presume que su hospital es el mejor, asegura que no sabe “por qué surgieron las lonas para solicitar la vacuna. Ya estoy en confinamiento, pero seguro no es para provocar una guerra entre el gobierno y el personal; finalmente somos quienes sacamos el trabajo lo mejor que se puede. 

“Se trata de que nos contemplen, porque lo cierto es que hay un número de gente joven asintomática y nosotros atendemos a jóvenes embarazadas que por miedo a que se les niegue la atención o a que sean trasladadas a un hospital covid no nos dicen la verdad. 

“Nosotros felices de que estén vacunados nuestros compañeros del Belisario Domínguez y de todos los hospitales covid que dan atención en ese gran campo de batalla. Somos los primeros en levantar la mano y decir: ‘ellos van primero’. También el personal de los centros de salud que al día reciben a cientos de pacientes para aplicarles la prueba, lo mismo que los manejos ambulatorios y luego, a lo mejor, nosotros.

"El problema es que no vemos tan clara esta asignación de las vacunas; ojalá que pronto nos incluyan en una calendarización. El cuadro clínico de los contagios de nuestros compañeros en muchos casos es muy grave.”

En entrevista en su casa, pues resultó infectada, Murillo dice: “estamos en una situación incierta, si bien las pacientes están con el embarazo, pueden portar la enfermedad asintomática; algunas no nos dicen que tienen los síntomas por temor a que se les niegue la atención.

“Pese a que se presentó esta segunda oleada de contagios, seguimos atendiendo a pacientes que nos envían del Hospital General de Tláhuac, del Belisario Domínguez y del General de Milpa Alta, convertidos en centros covid.

“Cuando hay sospecha de que una paciente puede ser portadora del coronavirus, se maneja de manera inmediata como hospitalización de alto riesgo. Sin embargo, muchas de las embarazadas que llegaban no decían nada. Nacía su bebé y hasta entonces, en el puerperio, encontrábamos que la joven mamá mostraba síntomas: tos y fiebre. Una incluso presentó dificultades respiratorias y tuvo que ser trasladada. Creo que en el área de labor de parto fue en donde yo pesqué el covid, al cubrir a un compañero”, dice Murillo Mendoza.

Testimonios desde dentro

“Yo soy médico general, soy la responsable del servicio de urgencias. Nunca voy a comparar la labor de un materno-infantil con el área de terapia intensiva del Belisario, no hay punto de comparación. Pero sí podemos estar frente a una carga viral que vuelve vulnerable al personal”, dice la entrevistada.

“Veo que mis compañeros colocaron lonas pidiendo la aplicación de la vacuna. Esto es importante y urgente para nosotros. Si me vacunan, me puedo infectar, pero mi cuerpo tendrá defensas. En el Materno Infantil de Tláhuac se han infectado personas de urgencias, en labor de parto, en servicio de hospitalización, en limpieza y del área de camilleros un compañero está intubado.

“En esta segunda ola muchos centros de salud, incluso el Materno Infantil, hacen pruebas rápidas. Son 100% para la población, pero los compañeros han hecho uso de ellas, no hay de otra porque tenemos que dar la atención médica. El área de vías respiratorias comentaba que hace un mes aplicaba unas 30 pruebas rápidas a pacientes y salían 18 positivas, incluso en pacientes asintomáticos. A eso nos estamos enfrentando.”

La directora resultó contagiada y hoy está hospitalizada; ella trabaja en otro hospital, al parecer del Estado de México, donde estuvo en contacto con pacientes covid.

“En el Hospital de la Mujer y en el Infantil de México están igual; quisiéramos que la vacuna abarcara a todo el personal, pero no se ha aplicado. Habían dicho que iba a cubrirse principalmente a personal médico y paramédico, pero no es así; veo que se debe a un mala organización de las autoridades para la distribución y aplicación, ya que ni siquiera han terminado en los hospitales covid.”

La queja es del personal del Centro de Salud Soledad Orozco de Ávila Camacho, que la semana pasada colocó lonas en el área externa del centro:

“El pasado mes de diciembre, al personal –que está en contacto directo con unas 200 personas que acuden a hacerse las pruebas rápidas y además sale a trabajo de campo para vacunar contra la influenza– se le dijo que recibiría la vacuna contra el covid. Se les citó un domingo en su centro de trabajo y de ahí los llevaron en camiones de la ruta RTP a la escuela superior naval. Al llegar, los marinos les informaron que sus nombres no estaban en la lista. Tuvieron que regresarse sin recibir la vacuna. Y aun no se las aplican.”

La molestia del personal médico de ese nosocomio es porque trabajadores administrativos, quienes no tienen contacto directo con los pacientes, ya fueron vacunados: el director del centro, la jefa administrativa, su secretaria y la jefa de enfermeras, quien sólo lleva el control estadístico de la vacunación.

El personal que aplica las pruebas covid considera injusto que a quienes se exponen no los vacunen. Los administrativos se echan la bolita y nadie se responsabiliza de las listas del personal que recibirá la vacuna. No hay quien se haga responsable de revisar las listas y verificar que todo el empleado que deba estar, esté en la lista y su lugar se respete.

Ese centro pertenece a la jurisdicción Cuauhtémoc, donde hay varias clínicas, centros y hospitales cuyos trabajadores se manifestaron en el Zócalo capitalino el martes 9 porque la situación es más crítica; colocaron pancartas en las que piden la vacuna para los trabajadores del Centro de Salud Doctor José María Rodríguez, de Viaducto y Tlalpan, y de la clínica 6, ubicada por la estación del metro Salto del Agua.

Ese día, en el cruce de las calles de Venustiano Carranza y Pino Suárez, en la colonia Centro, exigieron que se les aplique la vacuna por “ser parte de la primera línea de atención a pacientes covid-19”.

La mentira de Sheinbaum

“Somos unos 12 mil trabajadores de servicios de salud pública de la CDMX. En días pasados, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, informó que 100% de los trabajadores de la salud ya habíamos sido vacunados. Eso es mentira. Aproximadamente 40% de la población se ha vacunado y el peligro que existe es inminente, pues los contagios se siguen dando entre los que están al frente de la atención”, señala María Eugenia Méndez Ruiz, secretaria general de la sección VI del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, que ese día se sumó a los reclamos de la población médica.

El personal de salud tiene otra preocupación. Según las autoridades, el día cero se aplica la primera dosis y a los 21 días debería aplicarse la segunda; sin embargo, algunos la recibieron a los 28 o 33 días porque, según las autoridades, la vacuna no llegó a tiempo. Eso sucedió en el Infantil de México y en el Doctor Enrique Cabrera.

Ante la inconformidad que generó que las pocas vacunas fueran asignadas a empleados administrativos, el personal del Centro de Salud Soledad Orozco de Ávila Camacho se negaba a seguir aplicando los cientos de pruebas. Las autoridades del centro optaron por rolar al personal para no exponerlo “tanto”. Hay días en que 50% de las pruebas aplicadas dan positivo, dicen las trabajadoras.

En abril del año pasado, cuando se inició la pandemia, falleció el primer médico; también se contagió el jefe jurisdiccional y, aunque se recuperó, en julio tuvo otro contagio y falleció. Desde entonces se desató el virus. La semana pasada falleció otro doctor; otro más está en recuperación. Médicos, enfermeras y personal de archivo también se han contagiado.

En un sólo turno las brigadas que se colocan en lugares públicos aplican unas 200 pruebas, pero no alcanzan a atender a todas las personas que se forman, por lo que el centro contrató personal para cumplir esa labor.

Ahora que se pusieron carteles en el centro de salud, el personal médico teme que las autoridades lo tomen personal y ejerzan presión en su contra.

En un principio los directivos pidieron al personal que quien se sintiera mal avisara. Pero cuando sus compañeros reportaron, nunca recibieron el apoyo y en cambio tuvieron que continuar laborando.

El problema, dicen las trabajadoras consultadas, es que muchas veces las pruebas rápidas no son tan seguras porque la carga viral no está tan alta y sale negativa. Y cuando se hacen la CVR se dan cuenta de que eran positivos, luego de que ya habían trabajado con cientos de pacientes.

En el Hospital Pediátrico de Tacubaya, el viernes 5 varios trabajadores escribieron en las redes sociales al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum: 

“A los médicos, enfermeras y personal de salud del Hospital Pediátrico Tacubaya no nos han vacunado. Atendemos niños que acuden por otras enfermedades y algunos son positivos a SARS-CoV-2. Solicitamos su apoyo para ser vacunados y que se cumpla con el plan de nacional de vacunación”. No tuvieron respuesta.

Este reportaje forma parte del número 2311 de la edición impresa de Proceso, publicado el 14 de febrero de 2021 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí

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