Fortalecer el sistema electoral, nuevo reto para el INE: Miguel González Galván

jueves, 6 de septiembre de 2018 · 18:24
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Prolijo en detalles, el profesor Miguel González Galván dedicó innumerables horas a la escritura del libro La institución administrativa electoral nacional. Su diseño y desarrollo (1990-2018), en el que aborda la transformación de las instituciones electorales de las últimas tres décadas. El volumen de 717 páginas, dividido en 10 capítulos, además del prólogo y las conclusiones, fue publicado por editorial Pac y puesto en circulación en junio pasado, la víspera de los comicios del 1 de julio. En su libro, el catedrático de Sociedad y Política Contemporánea en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aborda los pasos que llevaron al fortalecimiento de las “instancias administrativas electorales”, hasta llegar al actual Instituto Nacional Electoral (INE), un sólido árbitro electoral autónomo y ciudadano que, sin embargo, de acuerdo con el autor, todavía es perfectible. Y así lo apunta en el prólogo su colega Horacio Erick Avilés Martínez, quien precisa que el disfuncional sistema nacional de elecciones requiere un nuevo diseño y una estructura acorde con las necesidades de funcionalidad, y una nueva reforma político-electoral una vez concluido el proceso comicial 2017-2018. Con los resultados a la vista –una inobjetable victoria de los candidatos del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), con Andrés Manuel López Obrador a la cabeza–, esa observación se vuelve imperativo categórico. Hoy por hoy, como también apunta Avilés Martínez para sustentar la propuesta del autor del libro, se requiere que el INE diseñe una nueva estrategia nacional de cultura cívica. Como política pública, añade el prologuista, eso “es imprescindible para empoderar y propiciar el desarrollo de la institución nacional electoral y fomentar la vida democrática de la sociedad, en la que participen las administraciones públicas centrales y paraestatales de los gobiernos federal, estatales y municipales de manera compulsiva e indicativa; también deben hacerlo las instituciones autónomas constitucionales, las instituciones públicas y privadas, y las organizaciones de la sociedad civil”. Todo ello, para la construcción de una ciudadanía actuante y participativa. El triunfo de Morena y la desarticulación de los partidos –la esencia del sistema de representación política– obligan a repensar el quehacer mediato, so pena de paralizar la democracia emergente. Por eso cobra relevancia el capítulo III, titulado “Retrospectiva (1946-1988)”, donde el autor de dedica un apartado a la debacle hegemónica del Revolucionario Institucional (PRI), el partido más castigado en los comicios recientes, ahora alejado de Los Pinos y con un futuro incierto. Lo que se echa en falta en el libro del profesor González Galván es el titánico esfuerzo de Jesús Reyes Heroles, quien el 1 de abril de 1977 anunció, en Chilpancingo, Guerrero, la decisión del PRI de promover cambios sustantivos en el esquema electoral de esa época. El trabajo de Reyes Heroles se condensó en la promulgación de la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales, que incorporó a los legisladores de representación proporcional –los plurinominales– para fortalecer el Poder Legislativo. En 1988 vino la debacle del PRI, como señala el profesor de Sociedad y Política Contemporánea de la UNAM; en el 2000 la expulsión del PRI-gobierno de Los Pinos; continuó una efímera resurrección priista de 2012 a 2018, y finalmente la pulverización del partido. Hoy, el reto del INE es consolidarse como árbitro, pero también fortalecer el sistema de representación partidista, toda vez que los partidos quedaron pulverizados en los comicios del pasado 1 de julio. *Reseña del libro ‘La institución administrativa electoral nacional. Su diseño y desarrollo (1990-2018)’, editorial Pac, 717 p., junio de 2018.

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