Tres décadas de indicios señalan a Echeverría

El expresidente Luis Echeverría Álvarez ha sido ampliamente señalado como responsable directo de la matanza del 68 Las acusaciones y pruebas contra el hoy indiciado provienen no solamente de los principales dirigentes de aquellos movimientos estudiantiles, sino también de altos funcionarios públicos de la época, así como de otros muchos testigos y protagonistas

Sobre la masacre del 2 de octubre de 1968, el ingeniero Norberto Aguirre Palancares, quien fue amigo cercano del presidente Gustavo Díaz Ordaz y entonces jefe del Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización (hoy Secretaría de la Reforma Agraria), aseguró a Proceso que fue Echeverría y no Díaz Ordaz quien organizó la represión estudiantil: “La represión se produjo por circunstancias completamente ajenas, me consta, a la voluntad del presidente de la República”

Y reveló: “Ese día (el 2 de octubre), entre las siete y las ocho de la noche, un amigo mío —me parece que era Ricardo Garibay— me llama por teléfono y notoriamente alterado me informa de lo que ocurría en Tlatelolco: que había un enfrentamiento entre estudiantes y la policía y el Ejército, y que había un montón de muertos y heridos Era todo lo que sabía En ese mismo momento, cambio de teléfono, tomo la red, me comunico con el presidente Díaz Ordaz y le digo lo que acabo de saber Él me contesta: ‘Yo también estoy recibiendo esa información’ ‘¿Cómo estuvo?’, le pregunto yo ‘Lo ignoro igual que usted —me contesta—, me están llegando informes de todas partes A usted, ingeniero, le llegarán también Arme usted sus datos; yo voy a armar los míos, a ver si le doy forma a este acertijo ya luego nos reuniremos para ver qué es lo que ha pasado’ La voz del presidente era profundamente grave”

Entrevistado 10 años después de los sucesos, en 1978, Aguirre Palancares no dudó en culpar de la masacre al entonces secretario de Gobernación, Luis Echeverría

—¿Cuál es su interpretación? —le preguntó Proceso
—Yo ligo el 2 de octubre con el 10 de junio Y veo la misma mano en los dos acontecimientos
—¿Qué mano?
—Ésta es mi convicción: la del que era secretario de Gobernación y después fue presidente de la República

El secretario particular de Díaz Ordaz, Joaquín Cisneros, también señaló a Echeverría como un “participante” que metió la mano “hasta el fondo” en los sucesos del 68

Dijo a Proceso: “Defino a Echeverría como un político sin ética A nadie como a él entregó su confianza el presidente de la República Fue el compañero de los días aciagos, el colaborador más cercano, el funcionario de las responsabilidades graves y delicadas Llegaría hasta a decir que es probable que él hubiera dictado algunas de las órdenes de la cruenta jornada Manejaba los problemas políticos con la plena aceptación del jefe del país, y como secretario de Gobernación que fue nadie podría negar su injerencia en Tlatelolco Fue un participante, hasta el fondo”

—¿Por qué califica a Echeverría como un político sin ética?
—Se sirvió de Díaz Ordaz y después lo dejó solo Pretendió esquivar y hacer olvidar un principio de ética política elemental: los responsables y los corresponsables en los acontecimientos de un país, por trágicos que éstos resulten, deben aceptar juntos la sentencia de sus contemporáneos y el fallo de la historia, pues juntos actuaron A Díaz Ordaz se le juzgará una sola vez por Tlatelolco A Echeverría se le juzgará dos veces: por su participación en los acontecimientos, en primera línea, y por su triste comportamiento posterior Empezó como un adicto y terminó como un desleal

“Palo, palo, palo”

Luis M Farías, quien era líder de la Cámara de Diputados en 1968, declaró a Proceso en 1993 que “la mano dura en los hechos de Tlatelolco salió de la Secretaría de Gobernación” y que Luis Echeverría “aisló al presidente Díaz Ordaz y le tamizó la información sobre el movimiento estudiantil, para calentarle la cabeza y empujarlo a una solución violenta”

Echeverría, afirmó Farías, “estaba de acuerdo en que los estudiantes tomaran el camino de la violencia; así me lo confió años después Enrique González Pedrero, en ese entonces director de la Escuela de Ciencias Política de la UNAM Por su parte, Alfonso Martínez Domínguez, presidente del PRI, y el general Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial, cercanos a Echeverría, organizaron grupos de choque en el 68 dizque para ayudar al presidente”

—¿Cuáles fueron las medidas drásticas que tomó Echeverría y que respaldó Díaz Ordaz?
—La primera vez fue el 30 de julio, cuando el bazucazo en la Preparatoria de San Ildefonso En esa fecha hubo un acuerdo que se tomó en el Departamento del Distrito Federal Ahí estuvieron Corona del Rosal, quien era el regente; el secretario de la Presidencia, Emilio Martínez Manautou, y el propio Echverría Se tomó la decisión del bazucazo Todo fue planeado por Echeverría, pero mañosamente la reunión se realizó en el Departamento Central para que Corona del Rosal cargara con el muerto

“El presidente no estaba bien informado de lo que pasaba; todo le llegaba muy tamizado por Echeverría Otra decisión drástica tomada sin consentimiento del presidente fue la creación de grupos de choque contra estudiantes —gente comprada para golpear estudiantes o dispuesta a balear una escuela, y cosas así—, en la que estuvieron directamente involucrados Martínez Domínguez y Gutiérrez Oropeza

“En una ocasión en que comíamos en el Club del Estado Mayor Presidencial, tiempo después, ambos se vanagloriaban de haber tomado esa clase de medidas sin consultar al presidente”

—¿Cuál fue la responsabilidad de Echeverría en los hechos del 2 de octubre?
—Díaz Ordaz asumió públicamente la responsabilidad plena Pero creo que quien le calentó la cabeza fue Echeverría; fue quien lo empujó a una solución violenta al mantenerlo aislado y con información autorizada

En su autobiografía Así lo recuerdo, Farías cuenta que el 2 de octubre “el primero que cayó fue el general Hernández Toledo Tomó el mando el brigadier Jesús Castañeda Gutiérrez Casualmente, después fue el jefe del Estado Mayor de Echeverría

“Él estaba de acuerdo con que los estudiantes tomaran el camino de la violencia; así me lo confió años después González Pedrero, al calor de unas copas que nos echamos en Nueva York Le quise sacar más sobre este asunto, pero optó por cambiar de tema Pero ya había dicho algo importante: Echeverría tenía la mano metida en las escuelas de la UNAM, por lo menos en la de Ciencias Políticas que dirigía González Pedrero Hay que preguntarle a él los detalles”

También en 1993, Rodolfo González Guevara, secretario general de Gobierno del DDF en 1968, contó a Proceso una anécdota reveladora:
“Fui llamado por el general Corona del Rosal para participar en varias gestiones ante el secretario de Gobernación, con motivo de la organización de algún mitin estudiantil en determinada escuela, en determinado lugar, para que yo le pidiera al licenciado Echeverría que no hubiera ninguna acción militar o policiaca Me decía el general Corona: don Rodolfo, hable usted con don Luis y dígale que va a haber un mitin; que los estudiantes me han ofrecido no hacer ningún tipo de desorden; que se les permita y que no se les vaya a interrumpir Y qué le diré a usted En 90% de estas gestiones me encontraba la misma respuesta: ‘no, don Rodolfo: ¡palo, palo, palo! Y yo regresaba fracasado”

—¿Palabras textuales?
—Eran sus palabras ¡palo, palo!

Información falsa

El general Marcelino García Barragán, entonces secretario de la Defensa Nacional, también consideró a Echeverría como el principal responsable de la intervención del Ejército en el movimiento estudiantil, injerencia que empezó desde el 30 de julio de 1968

En un cuestionario escrito que se hizo a sí mismo —simulando preguntas hechas por periodistas en una rueda de prensa—, y rescatado en el libro Parte de guerra, de Julio Scherer García y Carlos Monsiváis, García Barragán se preguntó:
“—¿A qué se debió la intervención del Ejército en el movimiento estudiantil de 1968?
“A la información falseada y exagerada que recibió el entonces secretario de Gobernación, motivándolo a asumir la responsabilidad histórica de solicitarme la intervención del Ejército la noche del 30 de julio de 1968, argumentando, sumamente alarmado, que la Policía Preventiva del Departamento del Distrito Federal era impotente para someter a los estudiantes que alteraban el orden en la ciudad, amenazando con asaltar armerías del primer cuadro, y mucho menos iban a controlar a los que, según él me informó, venían procedentes en número aproximado de 10 mil de las ciudades de Puebla y Tlaxcala, encontrándose éstos en San Cristóbal Ecatepec y que, además, en la Ciudadela se encontraban de 5 mil a 10 mil; en Tlatelolco de 6 mil a 8 mil y en la Preparatoria de Coapa de 2 mil a 3 mil, todos ellos estudiantes”

Para Arnoldo Martínez Verdugo, en ese tiempo secretario general del Partido Comunista Mexicano (PCM), los hombres “duros” del gabinete de Díaz Ordaz eran Echeverría y García Barragán, y fueron ellos quienes finalmente impusieron su solución al conflicto

Sobre Echeverría, dijo: “Jugó un papel personal como instigador de la represión del 2 de octubre y en el curso del movimiento Era una forma de asegurar su ascenso a la Presidencia de la República, como el hombre más fiel al presidente Díaz Ordaz y como el más adecuado para los cálculos de la oligarquía nacional y del imperialismo”

Entre los funcionarios que buscaban una “solución política”, Martínez Verdugo señaló a Aguirre Palancares, Alfonso Martínez Domínguez, entonces presidente del PRI, y también a Alfonso Corona del Rosal, jefe del Departamento del Distrito Federal

Finalmente, para Martínez Verdugo, “el responsable de la matanza del 2 de octubre fue todo el gobierno de Díaz Ordaz Había matices de negociadores, que no los exculpan Díaz Ordaz fue el principal responsable, pero la comparten todos los miembros de ese gobierno Para deslindar responsabilidades tenían que renunciar; pero nadie lo hizo Al final todos apoyaron la solución represiva”

En febrero de 1998, la Comisión Especial de la Cámara de Diputados —creada a 30 años de la masacre para dilucidar los hechos— se reunió con Echeverría para que diera su testimonio Pero el expresidente volvió a deslindarse

Sin embargo, en esas fechas, los líderes del CNH insistieron en que la mano de Echeverría estuvo detrás de la matanza estudiantil, cuyo número de víctimas no ha podido precisarse Marcelino Perelló, representante de la Facultad de Ciencias ante el CNH, aseguró: “Echeverría estuvo al tanto de todo Sólo que ha sido protegido por la cortina de humo que impuso el gobierno” Gilberto Guevara Niebla, representante de la Facultad de Ciencias Biológicas, consideró: “Desde hace mucho tiempo, debería estar en la cárcel” Y Eduardo Valle, el Búho, representante de Economía, afirmó: “Echeverría fraguó el golpe contra el movimiento estudiantil” ” (Proceso 1340 / 7 de julio de 2002)

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