Descubren importantes vestigios arqueológicos en Morelos y Chiapas

MÉXICO, D.F. (apro).-Este miércoles se registraron dos importantes hallazgos arqueológicos: en Morelos, fue encontrado un monolito que pesa aproximadamente 60 toneladas, mientras que en Chiapas, en la zona arqueológica de Toniná, fueron halladas dos esculturas prehispánicas en piedra caliza, que representan a prisioneros de guerra, y un par de tableros que fungieron como marcadores de un juego de pelota.
En el primer caso, el monolito fue encontrado hoy en una construcción ubicada en el kilómetro uno del libramiento de Cuautla, rumbo al crucero de Amayuca. El monumento contiene por lo menos cinco inscripciones en altorelieve.
De acuerdo con vecinos de la zona, la recuperación del monolito la hicieron trabajadores de una obra. Las propias autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Morelos se han negado a dar informes de la antigüedad, dimensiones e importancia cultural de esta pieza.
El monolito será remolcado por una plataforma en un tractocamión de una empresa privada.
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) encontraron, a su vez, en la zona arqueológica de Toniná, que se encuentra ubicado en el municipio de Ocosingo, Chiapas, dos esculturas prehispánicas en piedra caliza, que representan a prisioneros de guerra, y un par de tableros que fungieron como marcadores de un juego de pelota.
Según dio a conocer hoy el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se trata de piezas de mil 300 años de antigüedad localizadas en mayo pasado y que dan cuenta de la alianza entre los señoríos de las antiguas ciudades mayas de Copán (en Honduras) y Palenque (Chiapas) en contra de Toniná.
Ciudades que sostuvieron una guerra durante 26 años (de 688 a 714 d.C.) por el control de las aguas enclavadas en las cuencas de la región del río Usumacinta y de otros afluentes menores, entre ellos el Jataté, La Venta, San Pedro y Palizada.
“Todas las piezas se encontraron rotas; los dos tableros en más de 30 fragmentos, una de las esculturas en alrededor de 20 partes y sin cabeza, y la otra se encontró completa, aunque fracturada en tres partes”, informó Juan Yadeun, responsable del Proyecto Arqueológico Toniná en un comunicado del INAH.
Las dos esculturas en piedra están hechas, dijo, en piedra caliza y representan a guerreros cautivos que contienen inscripciones jeroglíficas en el pecho y taparrabos, que hacen referencia a ser súbditos del señor K’uy Nic Ajaw, perteneciente al reino de Copán, hoy Honduras, durante la época en que gobernó Uaxaclajuun Ub’aah K’awiil, conocido también como 18 Conejo, en el periodo Epiclásico (680- 800 d.C.).
Esculturas de 1.5 m de altura de guerreros que en algún momento fueron expuestos en vida, y cuyas inscripciones refieren que fueron ofrendados con fuego y humo de copal durante una celebración relacionada con la cancha del juego de pelota.
“Consideramos que pudo haber sido durante la inauguración de la segunda etapa decorativa de la cancha del reino maya de Popo (nombre antiguo de Toniná), ocurrida alrededor del 695 d.C.”, explicó el arqueólogo Juan Yadeun.
Mientras que en los tableros se observa la representación de una serpiente esculpida alrededor, y la talla de un cautivo sacrificado en el centro de cada uno de ellos.
El especialista explica que entre el 695 y 714 d.C. en Toniná se realizó la segunda etapa constructiva de la cancha del juego de pelota, pues a partir del 688 d. C., K´inich Baak Nal Chaahk, señor de Popo, hizo frente al gobernante de Palenque y tomó como prisioneros a varios de sus aliados.
“A partir de entonces la cancha del juego de pelota fue dedicada a las batallas y victorias obtenidas por Toniná sobre sus enemigos, en donde se representaron guerras entre la luz (con la cual se identificaban los habitantes de Toniná) y la oscuridad en la tierra (vinculada al señorío de Palenque).”
Y es en esta etapa del juego de pelota que se crearon marcadores nuevos, que a decir del responsable del Proyecto Arqueológico de Toniná corresponden a los tableros encontrados, cuyas inscripciones hacen mención al señor K’uy Nik Ajaw, del reino de Copán.
Este hallazgo se une a otro más anunciado por el INAH en lo que va del mes, el lunes 4 de julio se dio a conocer 30 petrograbados en bajo relieve sobre rocas de origen volcánico encontrado en el Cerro de Coamiles, sitio arqueológico de Nayarit.
Entre los diseños de estos petrograbados destacan volutas, grecas, espirales, discos solares, motivos serpentinos, entre otros; estos coinciden en algunos casos con las cenefas distintivas de la cerámica ritual de la cultura Aztatlán, que tuvo su enclave en el Cerro de Coamiles, entre 850-900 y 1350 d.C., ubicado en la franja costera noroccidental de Nayarit, según dieron a conocer los investigadores del Instituto en un comunicado.
Y también, la exhibición por vez primera de un cráneo humano y caracol grabados de la época prehispánica al estilo de los códices mixtecos, ahora expuestos en el Museo de Sitio de Monte Albán, Oaxaca, donde estarán durante tres meses.
Las piezas fueron repatriadas en agosto de 2001 pues fueron sacadas ilegalmente del país hace 15 años y llevadas a Estados Unidos, y desde que regresaron al país fueron objeto de estudio. El cráneo, por ejemplo, perteneció a un individuo del sexo masculino de entre 28 y 30 años, decapitado y posteriormente desollado para después ser grabado con herramientas hechas a base de obsidiana, pedernales y alguna punta metálica fina, y cuyo discurso se relaciona con un culto a los ancestros.
Mientras que el caracol de 50 centímetros de longitud proviene del Caribe mexicano, y en su inscripción de un lado está representado un personaje que lleva un cráneo y una especie de altar, mientras que del otro lado la imagen de una cara de Tláloc. Ambas piezas de más de 500 años de antigüedad.

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