Cultura en el DF: un año sin brújula

En sólo 12 meses las crisis culturales se hicieron costumbre en la Ciudad de México: el daño al monumento de El Caballito, el aplazamiento de la Feria Internacional del Libro del Zócalo; la cancelación de al menos seis programas, los despidos, la merma en el presupuesto… El problema es profundo: en una ciudad en la que ocho de cada diez capitalinos no se acerca al arte, no se ve por ningún lado la coordinación entre la Secretaría de Cultura y el Gobierno de la Ciudad de México.

 

MÉXICO, D.F. (Proceso).- En menos de un año, la Secretaría de Cultura del Distrito Federal (Secult) se ha metido en una espiral de polémicas que le ha valido duras críticas por parte de creadores, académicos y autoridades.

La titular de la Secult, Lucía García Noriega y Nieto, entró en funciones el 5 de diciembre de 2012.  Antes incluso de rendir su informe anual de labores,  ya había sido citada a comparecer en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).

Entre los desaciertos de su gestión están los daños al monumento de El Caballito, en la plaza Manuel Tolsá; el aplazamiento de la Feria Internacional del Libro del Zócalo; la cancelación del Teatro en Plazas Públicas y al menos otros cinco programas; la ausencia de participación en eventos internacionales; alrededor de 300 despidos en la secretaría; la merma en la inversión cinematográfica y el regreso de la Sala del Cabildo a la administración del Gobierno del Distrito Federal, que anteriormente estaba en manos de la Secult por tratarse de un inmueble virreinal a conservar.

También ha recibido reclamos por parte del grupo que promueve el Faro de Aragón. Este centro cultural ocuparía el predio del excine Corregidora, según prometió García Noriega y Nieto. Sin embargo, el ofrecimiento no se ha cumplido. El Consejo de los Pueblos y Barrios Originarios del Distrito Federal la ha increpado por la interrupción de pagos, así como las Orquestas Sinfónica, Juvenil y Típica de la Ciudad de México por las condiciones laborales y el trato que han recibido de parte de la secretaria.

 

Problemas de origen

 

Hasta el 31 de enero de 2002, en el Distrito Federal operaba el Instituto de Cultura de la Ciudad de México. Sus actividades se relacionaban, muchas veces, más con el entretenimiento y el espectáculo que con la creación y el fomento cultural. Así, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se publicó el decreto que ordenaba la sustitución del instituto por la Secretaría de Cultura.

Sin embargo, la Secult no termina de cuajar a 11 años de su creación: es la única secretaría que tiene una estructura dividida en coordinaciones en vez de subsecretarías.

Además, pasadas administraciones realizaron cambios que, por un lado, enviaron el presupuesto cultural a las delegaciones para que ellas lo ejercieran. El problema es que ese dinero no se etiqueta, por lo que no siempre se emplea en el rubro de cultura. “Se ha llegado a utilizar incluso para parques y jardines. Depende de la sensibilidad en las delegaciones si se realiza o no una actividad cultural”, comenta Paloma Sáenz Tejero, de Brigada para Leer en Libertad.

Por el otro lado, provocaron la pérdida de puestos de trabajo, lo que sin embargo no solucionó el problema laboral y presupuestal. La gran cantidad de trabajadores por honorarios ha dificultado la gestión de la dependencia. Sáenz Tejero explica: “Yo calculo que 80% son gente de honorarios y entonces nos acabamos gastando todo el dinero de operación, y tenemos una secretaría con muchísima gente y casi sin dinero para operar”.

El pasado miércoles 27, la propia García Noriega y Nieto admitió: “Tenemos una nómina de más de 350 millones para mantener 22 espacios, y para operar tengo muy poco”.

La administración actual intentó reducir los pagos por honorarios, pero la consecuencia fue la cancelación o suspensión arbitraria de varios programas, incluso algunos que representaban ingresos para la dependencia, como el de las visitas en tranvía por el centro. Se cerraron dos librerías del Pórtico y se cancelaron las ceremonias cívicas que Secult realizaba para diversas dependencias.

“No hay una valoración de los despidos de las personas que estaban por honorarios… ¡Si los programas que estaban operando estaban funcionando! Se hizo el despido por áreas”, dice Sáenz Tejero. En total ha habido alrededor de 300 despidos –sobre todo aquellos que trabajan por honorarios–, por lo que varios museos perdieron personal que, al no estar sindicalizado, tenía más flexibilidad en sus horarios. Un ejemplo es el programa Noches de Museos.

La secretaría necesita una reestructuración de fondo, asegura Sáenz Tejero, que muestre a la cultura como un pivote para el cambio social. “Es necesario que se rescaten los programas que han probado ser efectivos, que en lo que respecta al presupuesto de cultura que manejan las delegaciones se devuelva a la secretaría o bien se etiquete para su uso en este rubro; cambiar las condiciones de los trabajadores sindicalizados, de manera que sean congruentes con las necesidades de los espacios culturales, y finalmente que la secretaría sea equiparable en su estructura con las demás, y este último rubro va ligado a la voluntad política del Gobierno del Distrito Federal».

 

Secretaría en pausa

 

El Festival Internacional Titerías dejó de operar este año, y programas convocados por la propia Secult se cancelaron, como Adolescentes en Conflicto con la Ley, Arte Urbano Peatonal, Caligrafías Urbanas, Círculos Culturales Infantiles, Talleres de Iniciación Artística y Taller Teórico Práctico para la Realización de Documentales Participativos. Las organizaciones y los espacios que se habían presentado a la convocatoria recibieron un oficio en el que se les informaba que no habría fondos para operar los proyectos. No se cabildeó presupuesto para su realización.

El Programa de Equidad de Género, en tanto, sí tiene fondos asignados, pero a finales del tercer trimestre aún no había llevado a cabo ninguna acción. La Secult afirma que están planeando actividades para el cuarto trimestre.

Paralelamente, varios de los programas que todavía están en marcha funcionan con personal reducido, como el de Fomento a la Cultura y Trabajo Cultural Comunitario, que cuenta con solamente 20% de sus plazas cubiertas.

Hasta ahora, los espacios funcionan con recursos federales. Esto ha tenido consecuencias graves para los museos capitalinos: ya se redujo el número de exposiciones y actividades respecto de 2012. Con cifras hasta el 31 de julio de 2013 –las más recientes– se ve que el Museo de la Ciudad tuvo alrededor de 203 actividades al mes, mientras que el año pasado promedió 335. El Museo Panteón de San Fernando pasó de 32 mensuales a sólo 21. En el Teatro de la Ciudad la baja fue de 45 a 27, y en el Museo de los Ferrocarrileros, de 22 a 16.

En el Programa de Fomento a la Lectura también se puede ver el impacto: de casi un millón y medio de beneficiarios en 2012 (125 mil al mes), a julio de 2013 sólo se contaban alrededor de 180 mil beneficiarios (25 mil 714 mensuales).

La Asamblea Legislativa también mostró preocupación por la planeación en la Secult. La dependencia no ha cumplido con su obligación de redactar el Programa de Fomento Cultural del Distrito Federal: el plan de trabajo que debe guiar la política cultural. Asimismo, el Consejo de Fomento y Desarrollo Cultural, órgano que vincula a las autoridades culturales con la sociedad, según lo descrito en la Ley de Fomento Cultural para el Distrito Federal, no se ha reunido desde su instalación, realizada en el Lunario. En su comparecencia en la ALDF, García Noriega y Nieto admitió la falta. Dijo que no ha convocado a más reuniones para “no quitarles el tiempo a las gentes sin tener nada que proponer”.

 

Qué es prioridad

 

El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, durante su campaña dijo que la cultura sería prioritaria en su administración. Sin embargo, el presupuesto evidencia que la Secretaría de Cultura no representa un eje.

“En sus inicios (de la Secult), en la época del maestro Alejandro Aura, el presupuesto era de mil y pico de millones de pesos”, dijo García Noriega y Nieto. Y sólo en los últimos cinco años, los recursos han pasado de 680 millones hasta los 500. “Para operar tengo muy poco”, justificó.

En contraparte, el diputado José Fernando Mercado Guaida, presidente de la Comisión de Cultura, afirmó que no se hizo ningún cambio en el presupuesto solicitado por el gobierno.

“Al proyecto presupuestal que nos presentaron no le quitamos una coma. Entonces si hace falta dinero, ¿qué cree? O el jefe de Gobierno y la Secretaría de Finanzas no lo saben o las necesidades que usted les plantea (…) no les importan”. Incluso, la Comisión solicitó un aumento al presupuesto que fue declinado por el Ejecutivo.

El resultado de esta política es patente: Ocho de cada 10 personas no han visitado un recinto cultural en el último año y 82.1% de la población de la Ciudad de México no realiza actividades artística ni culturales, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumos Culturales 2010.

Durante la comparecencia, Mercado Guaida resumió: “Nos preocupa porque entonces la visión que usted pueda tener sobre la política cultural y el rumbo de la cultura en esta ciudad no es la misma que la del jefe de Gobierno”.

 

* Periodista freelance

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