“Atentar contra las instituciones es atentar contra los mexicanos”: Peña Nieto

MÉXICO, D.F. (apro).- El presidente Enrique Peña Nieto defendió al Ejército de las críticas recibidas a propósito de la ejecución sumaria de civiles a manos de soldados en Tlatlaya, y en medio de las protestas por la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, advirtió que la “ley y el orden” deben anteponerse a los intentos de “provocar o alentar la violencia”.

En el mismo tenor que usó hace dos días para asegurar que pareciera existir la intención de desestabilizar a su gobierno, dijo: “atentar contra las instituciones es atentar contra los mexicanos”.

“En un estado democrático como el nuestro, es inaceptable la violencia cualquiera que sea su origen. Los mexicanos decimos no a la violencia. Sociedad y gobierno rechazamos categóricamente cualquier intento por provocarla o alentarla”, dijo en el campo militar Marte en la ceremonia del CIV aniversario de la Revolución Mexicana.

Ante los representantes de los poderes Legislativo y Judicial y arropado por gran parte de su gabinete, añadió: “México está dolido, es cierto, pero el único camino para aliviar ese dolor es el de la paz y la justicia”.

“Lo que los mexicanos demandan es que la ley se cumpla (y) que prevalezca el orden”, añadió en la ceremonia que se tuvo que realizar en esa instalación militar, al poniente de la ciudad de México tras la cancelación que se realiza en el Zócalo de la ciudad, a donde este jueves llegaron miles de manifestantes que responsabilizan al Estado por la desaparición de los normalistas.

En su discurso, Peña Nieto llenó de elogios al Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, además de que le impuso al secretario de la Defensa Nacional, el general de división Salvador Cienfuegos Zepeda, la Condecoración por la Patria, por sus 50 años en el Ejército.

Peña emuló a su antecesor, Felipe Calderón, no sólo en las alabanzas a las Fuerzas Armadas por el auxilio a la población en civil en situaciones de emergencia y sus tareas en la seguridad interior, sino porque dijo que las mantendrá fuera de sus cuarteles para “combatir frontalmente a la delincuencia organizada que tanto lacera a nuestra sociedad”.

“Celebro que nuestras Fuerzas Armadas estén preparadas para afrontar los desafíos del presente y estén comprometidas a hacerlo con pleno respeto a los derechos humanos”, dijo cuando el Ejército pasa por unos de sus peores momentos por la ejecución sumaria de presuntos delincuentes en Tlatlaya, estado de México, en junio pasado.

En alusión a las críticas dentro y fuera de México por ese crimen de lesa humanidad, señaló: “La grandeza de una institución centenaria, el trabajo de más de 212 mil soldados de México no debe calificarse a partir los contados elementos que se pudieron haber alejado de sus principios y mística de servicio.

“Es desafortunado que cuando algunos elementos incumplen su deber se señale a toda una institución que en innumerables ocasiones ha probado su amor, entrega y lealtad a México”, añadió en su abierta defensa al Ejército.

Con la banda de su condecoración al pecho, el general secretario Cienfuegos, quien asegura que el Ejército no está implicado en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, pidió que el gobierno, la sociedad y las Fuerzas Armadas “superemos esta encrucijada” de la unión o división en el país generando acuerdos y consensos.

“La desunión, la intolerancia y la crítica infundada sólo llevan al fracaso nacional, al atraso social, a la frustración, a la ingobernabilidad, a la inestabilidad. No soluciona problemas; sólo los agrava; genera rencores inconciliables, letargo económico y parálisis colectiva. En momentos de desunión es cuando la patria ha sufrido sus mayores fracturas”, aseguró el jefe del Ejército.

Sin embargo, acotó: “Dejemos de suponer que los grandes retos que enfrentamos, como la inseguridad y el crimen organizado son sólo culpa del gobierno. Esa actitud poco abona. Son problemas de todos y sólo juntos podremos vencerlos. Son problemas de Estado, no de gobierno”.

El mismo llamado de unidad lo hizo el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan Silva Meza, sólo que advirtió que se debe de hacer con respeto a la Constitución y a los derechos humanos.

En los “tiempos turbulentos” que vivimos en México, dijo, “respetemos la Constitución… Logremos que esa exigencia, la del país de civilidad y respeto a la dignidad de las personas nos cubra a todos”.

Ante las protestas sociales por la desaparición forzada de los 43 normalistas y las críticas al Ejército por la ejecución sumaria de civiles, Silva Meza pidió: “apostemos al orden que otros nos legaron, no al caos, no a la violencia. Orden, Seguridad y Paz en la Constitución y las instituciones”.

En ceremonia por el CIV Aniversario del inicio de la Revolución Mexicana se oficializaron los ascensos en el Ejército y la Marina, entre ellos, el del ahora general de división Alejandro Saavedra Hernández, comandante de la 35 Zona Militar, con sede en Chilpancingo. Del general Saavedra depende el 27 Batallón de Infantería, cuyos integrantes han sido señalados por los normalistas de Ayotzinapa de haber impedido ir en auxilio de sus compañeros que fueron desaparecidos.

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