Insumos y servicios para agricultores son más caros que en 2012

MÉXICO, D.F. (apro).- Durante su campaña electoral por la Presidencia, Enrique Peña Nieto prometió –entre muchas otras cosas– revolucionar el campo mexicano: mecanizar la producción, meterle tecnología, reconvertir cultivos, facilitar créditos a los productores…

Todo, decía, con el fin de que ya no se importe tanto alimento y que, por lo menos, se produzca aquí 75% de los alimentos que se consumen en el país.

Sin embargo, al menos en los dos primeros años de gobierno, el agro sigue en la misma postración: los insumos y servicios para quienes trabajan en el campo son más caros que en 2012; en dos años se recrudecieron las dificultades en la comercialización.

También son más difíciles el transporte y el almacenamiento de los productos agrícolas; hay menor acceso al crédito que en 2012; son más los productores, ahora, que no pueden acreditar la posesión de sus tierras.

Además, los productores no tienen información precisa de los precios de sus productos; en dos años se incrementó la pérdida de cultivos por causas climáticas, plagas y enfermedades y, por si fuera poco, cunde la inseguridad en el campo.

Esos son algunos de los resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria, levantada por el Inegi y presentada hoy por el titular del instituto, Eduardo Sojo, y el secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Enrique Martínez y Martínez.

La encuesta fue levantada entre el 16 de octubre y el 28 de noviembre pasados, para la cual se visitaron 25 mil 800 localidades y se entrevistó a 75 mil 148 productores.

En los rubros donde hubo avance, según la encuesta, es en la capacitación y asistencia técnica a productores; bajó la pérdida de fertilidad de los suelos; creció la infraestructura para producción; disminuyó la falta de organización para la producción y bajaron sensiblemente los litigios y las invasiones de tierras.

Sin embargo, en la parte estructural, el campo mexicano sigue igual. Por ejemplo, es poca la superficie de riego y mucho mayor la de temporal, con 20.3% y 79.7% respectivamente.

En efecto, de las 27.5 millones de hectáreas –concentradas en 3.3 millones de “unidades de producción”, que fue el objeto de estudio de la encuesta–, apenas 5.6 millones son de riego y las restantes 22 millones de hectáreas son de temporal.

Uno de los puntos en que la encuesta hace más énfasis es en materia de financiamiento. Lo positivo, dice la encuesta, es que el porcentaje de unidades de producción que obtuvieron crédito o préstamo aumentó de 7.7% en 2012 a 10.4% en 2014.

Y la principal fuente de crédito fueron las cajas de ahorro, seguido por los intermediarios y luego los proveedores. En último lugar, los bancos.

Y los productores del campo le huyen a los bancos porque –en ese orden– cobran altos intereses, piden una gran cantidad de requisitos; no les gusta endeudarse con ellos y desconfían de las instituciones bancarias. O simplemente porque no les interesa tratar con los bancos, o bien no hay sucursales cerca de sus lugares de trabajo.

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