Philippe Jaroussky en Bellas Artes

Philippe Jaroussky. De los mejores contratenores del mundo. Foto tomada de Twitter Philippe Jaroussky. De los mejores contratenores del mundo. Foto tomada de Twitter

La Sala de Espectáculos del Palacio de Bellas Artes abrió sus puertas a uno de los más destacados contratenores del mundo, el francés Philippe Jaroussky. Su presentación, acompañado en el piano por el extraordinario Jérôme Ducros, fue reseñada para nuestros lectores por dos críticos especializados, Mauricio Rábago Palafox y Raúl Díaz, cuyos textos se reproducen en seguida.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Se presentó el domingo 15 de mayo el prestigiado contratenor francés en un programa hermoso, pero algo monótono: canciones francesas de distintos autores con textos de Paul Verlaine (1844-1896), quien junto con Víctor Hugo fue el mayor poeta lírico francés del siglo XIX.

Los programas de mano que edita el Palacio de Bellas Artes por lo general dejan mucho que desear, por ejemplo: Si este recital está íntegramente dedicado a los poemas de Verlaine, ¿cómo es que el programa de mano no dice ni media palabra sobre el poeta, cuya importancia artística y escabrosa vida da para escribir no una nota, sino un artículo, un libro?

Otra de las muchas fallas del programa de mano es que describe al contratenor Philippe Jaroussky “con un poco más de 35 años”, cuando el cantante tiene 38 bien cumplidos (nació en febrero de 1978). Y así por el estilo…

Llama la atención que siendo este excelente cantante, hay que decirlo, un astro en el repertorio barroco (se destaca cantando autores como Haendel, Vivaldi, etc.), venga aquí a cantar canciones francesas de finales del XIX y del XX de autores como Debussy, Fauré, Emmanuel Chabrier, Ernest Chausson, y otros. Hubiéramos preferido escucharlo en lo que es su fuerte y no en este repertorio, que además no se escribió para contratenor; el repertorio barroco, en cambio, era para castrato, y se adecúa mucho más a la voz de contratenor, pues es la voz que más se asemeja a los castrados (castrati en italiano).

Musicalidad exquisita, voz sonora y bien trabajada (tiene resueltos todos los problemas referentes al canto), afinación perfecta, elegante legato y un largo etcétera hacen de este un cantante sobresaliente; pero insistimos, el ámbito por excelencia de los contratenores es el barroco. Cabe señalar que los contratenores son por lo general barítonos que cantan exclusivamente de falsete, los sopranistas son tenores que cantan también todo de falsete, y los castrados (práctica fuera de uso afortunadamente) fueron cantantes a los que de niños les fueron extirpados los testículos y cuya voz era similar en rango, pero muy distinta en timbre a los contratenores actuales, quienes sustituyen en la música a los castrati.

En este concierto fue una delicia escuchar a Jérôme Ducros (1974), compositor y excelso pianista francés acompañar a Philippe Jaroussky, resultó más notable el pianista que el cantante… a veces pasa. Jérôme Ducros es un especialista en la música francesa y además un apasionado de la música de cámara; de los pocos que no “aborrecen” acompañar cantantes. Pianista de muy amplia discografía que nos obsequió con cuatro piezas para piano solo, tres de Debussy y una de Chabrier. ¡Qué manera hermosa y sutil de tocar ese repertorio plagado de grandes dificultades!

Realmente Jaroussky vino a promocionar su más reciente CD Green, cuyo repertorio es el que ofreció en Bellas Artes. En ese disco compacto canta acompañado por el cuarteto Ebène y al piano el propio Jérôme Ducros.

Entre los compositores que se interpretaron además de los ya mencionados hay que citar a Reynaldo Hahn, Charles Bordes, Déodat de Sévarac, Léo Ferré, Jozef Szulc, André Caplet, Saint-Saëns, Honegger, Poldowski (compositora cuyo verdadero nombre era Régine Wieniawska) y Charles Trenet (autor de la inefable la canción “La Mer”)

En fin, que fue un concierto muy grato pero pudo estar mucho mejor. El público de Bellas Artes aplaudió a rabiar y los artistas ofrecieron al final cuatro canciones más del mismo estilo.

Súper star

Es, en la música de concierto, culta, clásica o como usted quiera nombrarla, un auténtico súper star, destaca Raúl Díaz, colaborador de la sección de Cultura de Proceso, quien añade que con el solo anuncio de la presencia de Jaroussky hace que se agoten los boletos con meses de anticipación, como sucedió aquí la tarde del pasado domingo 15 en Bellas Artes, cuando y donde efectuó su único concierto en nuestro país.

Famoso en el mundo entero, Jaroussky es hoy por hoy el contratenor más reputado del orbe y, más allá de la realidad, se le adjudican hazañas enormes y se le hacen comparaciones tales que lo han convertido en auténtica leyenda viva.

Conocedor de sus posibilidades reales, manteniendo sin descuidar su repertorio base, él se arriesga y encamina hacia otras latitudes como la “mélodie” francesa, que fue la modalidad escogida para su concierto aquí en el que, acompañado al piano por Jérome Ducros, acompañante de polendas, presentó un repertorio tan diferente a lo habitual que no recuerdo otro similar. Esto, por supuesto, se debe a la enorme particularidad de su voz que incluso ha sido considerada no de contratenor sino de sopranista, fenómeno vocal aún más raro.

Repertorio fuera de lo acostumbrado el ofrecido, su título fue “Melodies y Chansons francesas sobre poemas de Paul Verlaine”, con música de, vea usted qué ramillete, Gabriel Fauré, Reynaldo Hahn, Poldowski (Regine Wieniawska), Charles Bordes, Claude Debussy, Déodat de Séverac, Ernest Chausson, Emmanuel Chabrier, Léo Ferré, Józef Szulc, André Clapet, Camille Saint-Saëns, Arthur Honegger y Charles Trenet (ufff). Todos de los siglos XIX y XX, aunque el último citado, Trenet, falleció en el 2001. Precisión hecha por aquello de los puristas.

Los poemas de Verlaine fueron escogidos de sus poemarios Fétes galantes (Fiestas galantes), Romances sans paroles (Canciones sin palabras), Sagesse (Sabiduría), La bonne chansson (La buena canción) y Poémes saturniens (Poemas saturninos). Es oportuno acotar aquí que la “mélodie” es, sin mayores recovecos, una composición para voz acompañada de piano, hecha sobre y para un poema formal. Así que aquí estuvimos ante una conjunción y colección verdaderamente fuera de serie.

Fuera de serie por supuesto es también la voz de Jaroussky y el manejo que hace de ella, logrando sonidos sorprendentes como han quedado plasmados en su formidable discografía. La demostración que aquí ofreció puede encontrarse en su disco Green, por si usted no pudo asistir y quiere más o menos saber auditivamente en que consistió esto. Digo más o menos, porque en Green el contratenor se hace acompañar, a más de por el pianista Jérome Ducros, por el Cuarteto Ebéne.

Fenómeno vocal y artístico, Jaroussky dio una clase de qué es esto de ser contratenor y cómo una voz así puede y debe manejarse. El resultado fue apoteótico y, literalmente, la sala llena se puso de pie para ovacionarlo al termino oficial de su presentación, y así permaneció durante los cuatro “ancores” que gentilmente obsequió.

Extraordinario concierto sin duda y, sin embargo, con sus bemoles por falta de matices por momentos, por lo que debo agregar que yo prefiero a este gran cantante en su repertorio tradicional del barroco, en donde de Vivaldi y Händel, por ejemplo, hace creaciones increíbles.

¡Qué experiencia!

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