“Inmersiones” reflexiona sobre la búsqueda de las personas para encontrarse a sí mismas

Inmersiones, de Víctor Robinson. Inmersiones, de Víctor Robinson.

OAXACA, Oax. (apro).- El artista plástico Víctor Robinson inauguró la exposición “Inmersiones”, en el museo Casa de la Ciudad, cuya muestra reúne 12 piezas (óleo sobre tela, técnicas mixtas y collage) en las que reflexiona sobre la búsqueda de las personas para encontrarse a sí mismas.

Originario de Guelatao de Juárez, Robinson busca con su obra “que te enfoques en tu interior, que te concentres en estar contigo mismo, que cuando te sumerges en el agua escuches el sonido hasta de tu corazón y sientas el elemento agua que te acaricia, por eso el tema: que busquemos estar solos nosotros mismos”.

Muchas veces, explica, estamos con toda la gente, cuidas la imagen y cada vez es más difícil escuchar tu propia voz, entonces, cuando estás muy estresado por cosas banales –añade–, es majestuoso contemplar el mar. “Y la naturaleza es tan sabia que hace disfrutar”.

La exposición, que se inauguró el pasado jueves 14, permanecerá en Casa de la Ciudad hasta el próximo sábado 30 y luego iniciará una gira itinerante por las ciudades de Acapulco, Monterrey, Chihuahua y Cancún.

En entrevista con Apro, el artista dice que en estos tiempos de crisis política y económica por los conflictos sociales “tenemos que levantar la moral y sacar adelante a Oaxaca, porque no sabes si vas a pasar ese día o hay un bloqueo, si vas a poder trabajar o realizar un proyecto, entonces, hay que trabajar el doble para salir adelante”.

Víctor Robinson recuerda que siempre ha estado en el área artística, haciendo música, en el baile, en el teatro, y también ha sido orador y ha ganado cursos de poesía, porque tuvo la suerte de nacer en la Sierra Juárez, “donde hay muchos elementos de inspiración”, empezando por el paisaje, y fue por eso, precisamente, que empezó a pintar.

De pequeño, relata, ganó varios concursos nacionales de dibujo y después estudió la carrera de comunicación, relacionada con el diseño gráfico y lo artístico, pero en la escultura y la pintura encontró el lenguaje de expresar lo que siente.

Robinsón, nacido el 14 de julio de 1976, ha realizado más de 60 exposiciones –individuales y colectivas– en el Museo del Risco, Casa Borda, Museo del Palacio, Museo Benito Juárez y Museo de Brownsville Texas, y ha recibido más de 20 reconocimientos especiales por parte de instituciones gubernamentales, educativas y de cultura; también ha impartido alrededor de 35 conferencias en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Venezuela y Brasil.

“Lo que me interesa es trabajar con mi estado y mi región porque a veces uno está fuera y descuidas lo más importante que es tu casa”, puntualiza.

Señala que aunque cumple con sus obligaciones en la tierra de Benito Juárez y “la gente esta conforme con que yo cumpla mi cargo, pague mi tequio (trabajo comunitario no remunerado) y cumpla con mi comisión en la fiesta, lo que me interesa es llevar el nombre de mi tierra a lo más alto”.

Prosigue: “Creo que Guelatao, el icono de Benito Juárez, tiene que resurgir en todas las artes, entonces, como artista plástico de Guelatao quiero llevarlo nuevamente al escenario cultural”.

Robinson reconoce que siendo de Oaxaca tiene una responsabilidad muy fuerte porque es tierra de pintores y la gente está acostumbrada a tener buenas propuestas, de modo que hay que esforzarse más y mostrar una actitud de respeto a los creadores, a la gente, a la ciudad y al país mismo, apunta.

Como artista oaxaqueño también esta consciente de que tiene que ofrecer su ‘Guelaguetza’ (palabra zapoteca cuyo significado es el don de dar), y por ello está en un proyecto de crear una casa de la cultura en Guelatao y encausar a los jóvenes por las artes.

“Debemos pensar qué podemos dar porque es el principio fundamental, y dejar a un lado el vicio de la venta. Antes de pensar en vender, voy a hacer algo que vaya a aportar algo socialmente, y los creadores tenemos la misión de ir dando luces y aportar”.

El artista acepta que hay que vender y vivir de la obra, pero –añade– “no hay que perder el sentido del arte, que lleve fundamentación, que tenga una línea, una lógica e integrarse al arte urbano”.

Finalmente reconoce que busca ganarse su propio espacio, y lo tiene que hacer con trabajo y hacer una búsqueda creativa constante.

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