Suiza también vendió a México equipo de espionaje para celulares

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Al igual que Finlandia, Suiza también vendió a México equipos para vigilar teléfonos celulares en 2012, 2013 y 2015, según datos de la Secretaría de Estado de Economía del país helvético (SECO, por sus siglas en alemán).

El reporte de permisos de exportación de tecnología de uso civil y militar de 2012, consultado por apro, revela que esa dependencia autorizó la exportación de simuladores de torres de telefonía móvil, conocidos popularmente como “IMSI-catchers”, el 2 de marzo de 2012.

Bajo el número de negocio 12032, el documento indica que el equipo catalogado con la clave 5A001f costó 4 mil francos suizos –4 mil 120 dólares–, sin especificar el nombre de la empresa vendedora ni la agencia receptora de los dispositivos.

Además, el 30 de abril de ese año facilitó el envío de equipo similar por 1 mil francos suizos –1 mil 030 dólares–, según la operación 12358.

El 22 de febrero de 2013 el gobierno helvético permitió la exportación de ese aparato, valuado en 3 mil 400 francos suizos –3 mil 502 dólares–, según el registro 13807.

En el registro 8005684, del 7 de diciembre último, SECO avaló el envío de equipo bajo el número de control de exportación 5A001.f1 y 5A001.f3, valuado en 2 mil 500 francos suizos (2 mil 575 dólares).

Se trata de una tecnología polémica, pues sus críticos la consideran invasiva y una amenaza para la privacidad de los usuarios de telefonía.

Conocida popularmente como “Stingray”, por un modelo fabricado por la estadunidense Harris Corporation, esos dispositivos pueden extraer información, como los números de identidad del suscriptor móvil internacional (IMSI, por sus siglas en inglés), que es el número único de serie que el teléfono celular transmite, de modo que el sistema detecta dónde está ubicado. Por eso también se les conoce como “IMSI catchers” (detectores de números IMSI).

Además, pueden acceder al número de serie electrónico del teléfono, metadatos para su almacenamiento interno, interceptar el contenido de comunicaciones, rastrear y localizar un usuario de telefonía celular, propiciar un ataque de denegación de servicio móvil y obtener una clave de encriptación de comunicaciones.

Los rastreadores pueden ser instalados en aviones, helicópteros y vehículos manuales no tripulados o drones.

La torre falsa hace que los aparatos celulares cercanos a ella se conecten. Hecho esto, esos programas pueden recolectar información de identificación y localización de los teléfonos, y en algunos casos intervenir las conversaciones, los mensajes de texto y la navegación por internet.

Otras versiones de esta tecnología son conocidas como “TriggerFish”, “KingFish”, “Hailstorm”, analizadores digitales y simuladores de torres celulares.

Apro reveló que Finlandia también exportó a México “Imsi-catchers” en 2014, fabricado por la transnacional Exfo.

Suiza pertenece al Arreglo de Wassenaar sobre Controles a la Exportación para Armas Convencionales y Bienes y Tecnologías de Uso Dual, al que están adscritos 41 países y que obliga a los fabricantes de esa tecnología a obtener una autorización de exportación de sus gobiernos con el propósito de garantizar que su utilización tendrá fines legítimos y no devendrá en actos de represión contra la población o en violaciones a derechos humanos.

Los “IMSI-catchers” están incluidos en la parte 1 sobre telecomunicaciones de la categoría 5 de la Lista de Bienes y Tecnologías de Uso Dual o Lista Básica del arreglo, vigente desde 1996 y que consta de nueve categorías para la Lista Básica y 22 para la Lista de Municiones.

Esos requerimientos adquieren relevancia en casos como el de México, que vive una crisis de derechos humanos por las elevadas cifras de ejecuciones, desapariciones y casos de tortura, y por la cual la utilización de esos equipos entraña la agudización de esos flagelos.

En México se desconoce la forma en que las autoridades han utilizado esa tecnología y quiénes han recurrido a ella.

México es el mayor comprador de equipo espía en América Latina, al adquirir software de intervención de llamadas, correos electrónicos, mensajes de texto y navegación por web a empresas como la italiana Hacking Team, la inglesa FinFisher, la estadunidense Verint y la rusa Speech Pro, entre otras.

En su Índice de la Industria de la Vigilancia, lanzado el pasado martes 2, la organización británica Privacy International identificó al menos 11 empresas con sede en Suiza que producen programas de intromisión.

Dreamlab Technologies provee de centros de monitoreo de telecomunicaciones y de internet. ERA IT fabrica tecnología de monitoreo de internet, mientras que Neosoft produce equipo para seguimiento telefónico, de geolocalización y de contraespionaje.

Además, Laser Microphone ofrece dispositivos para interceptación de audio, de videovigilancia y de monitoreo de geolocalización y telefónico, en tanto que Ytrail fabrica herramientas de análisis y monitoreo de internet.

Otra compañía es AGT International, que abastece de tecnología de análisis y monitoreo de internet. Spectradome fabrica equipos de interceptación de audio, contraespionaje, informática forense y videovigilancia. Finalmente, 3i-MIND fabrica herramientas de análisis y Comlab, de contraespionaje, en tanto que Gamma Group y FinFisher ofrecen programas de interceptación de telecomunicaciones.

En julio último, un colectivo de organizaciones de la sociedad civil suiza no pudo validar las 50 mil firmas recolectadas necesarias para convocar a un referéndum sobre la ley federal de vigilancia de comunicaciones postales y telecomunicaciones, aprobada por el parlamento helvético en septiembre de 2015.

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