Prensa en Cuba: pese a restricciones, mayor espacio para la crítica

La Chiringa de Cuba. La Chiringa de Cuba.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Carlos Alberto Pérez, exestudiante de periodismo de la Universidad de La Habana, pagó cara la revelación en 2014 de la venta de las claves de las respuestas de los exámenes de historia, matemática y español para ingresar a esa casa de estudios.

Luego de descubrir que el precio callejero de esas bases oscilaba entre 150 y 300 dólares, Pérez lo denunció ante el Ministerio (Secretaría) de Educación, pero al no recibir reacción alguna lo ventiló en su blog La chiringa (papalote) de Cuba, que él mismo había creado.

El bloguero también colaboraba con la gubernamental revista Tino, centrada en computación y tecnología, y de la cual fue despedido en 2015. Ahora trabaja como guía turístico; ya no escribe, pero afirmó que los editores le comentaron que se sentían incómodos con su blog.

Este caso grafica la situación vulnerable de los comunicadores independientes en Cuba, en medio de un proceso de reformas sociales y económicas, tal y como lo traza el reporte Conectar a Cuba: más espacio para crítica, pero restricciones frenan avance de libertad de prensa, difundido este miércoles 27 por el Comité para la Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York.

De 42 páginas de extensión, el reporte enumera cortapisas y recovecos legales en la normatividad de la isla que dificultan la existencia y el funcionamiento de nuevos medios, en detrimento también de la población cubana.

El documento, que consta de apartados sobre blogueros, sitios electrónicos de noticias y revistas digitales y presenta recomendaciones al gobierno cubano y a la Organización de Estados Americanos (OEA), señala que la Constitución de la isla, el Código Penal y las leyes de la Dignidad Nacional y 88 de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba, limitan el desenvolvimiento de la prensa.

Fundado en 1981 para alentar la seguridad de los periodistas en el mundo, el CPJ indica que la prensa cubana “está encontrando más espacio para la opinión crítica, pero el acoso y la intimidación por parte de las autoridades, el vacío legal provocado por anticuadas y restrictivas disposiciones legales sobre la actividad de la prensa, y el limitado y costoso acceso a la Internet están frenando el avance de la libertad de prensa en la isla”.

Carlos Lauría, Alexandra Ellerbeck y Ricardo Uceda, autores del reporte, hallaron una animada blogosfera, un número cada vez mayor de sitios web de noticias que contienen investigaciones periodísticas y opiniones y una innovadora generación de periodistas independientes y críticos y, al mismo tiempo, simpatizantes de las ideas socialistas. Todo ello, afirman, “ha transformado esencialmente el panorama mediático cubano en los últimos cinco años”.

José Nieves también ha atestiguado la puja entre dos modelos periodísticos. Fue editor de noticias y presentador de programa en Radio Ciudad del Mar, la principal radioemisora de la central ciudad de Cienfuegos. Luego de criticar a las autoridades deportivas y la decisión de cerrar salas de cines montadas en las salas de las casas, sostuvo ante el CPJ que sus superiores le recordaron que su papel era generar consenso en torno a las políticas gubernamentales y no criticarlas. El periodista afirmó que lo rebajaron de cargo y le recortaron el salario.

En 2014, Nieves dejó la radioemisora para trabajar en El Toque, un sitio web de reportajes y podcast de radio lanzado por Radio Netherlands Worldwide, de los Países Bajos. El comunicador también comenzó a escribir para OnCuba, sitio fundado en Miami en 2012 por Hugo Cancio, prominente empresario cubano que vive en el exilio y quien durante mucho tiempo había reclamado el cese del embargo estadunidense impuesto desde 1960.

La constitución isleña prohíbe la propiedad privada de la prensa y todos los medios están presuntamente controlados por el Estado comunista de partido único, pero “el auge de la cobertura informativa independiente es una señal de una Cuba en cambio”, cita el reporte.

Además, la limitada conexión a internet y el costo del servicio son disuasorios de la actividad periodística.

Viejos riesgos en frascos nuevos

El informe del CPJ resalta que la amplia transformación del panorama mediático ha extendido el espacio para la crítica y le ha permitido a todos los sectores de la prensa profundizar en cuestiones vistas anteriormente como tabú, como por ejemplo los derechos de los homosexuales, las denuncias de corrupción oficial y la pobreza.

“Estamos viendo oportunidades que parecían inconcebibles hace cinco años”, explicó a los autores Alejandro Rodríguez, quien en 2012 renunció a su puesto de trabajo en Adelante, un semanario estatal de la oriental ciudad de Camagüey, para lanzar un blog.

En Cuba y en comunidades cubanas de otras partes del mundo se escriben unos tres mil blogs, según la periodista Elaine Díaz Rodríguez, fundadora de Periodismo de Barrio, y quien en 2015 se convirtió en la primera cubana en recibir la Beca de Periodismo Nieman en la Universidad de Harvard.

Esas bitácoras digitales comprenden una variedad de estilos y tonos sobre temas como la jardinería, la gastronomía y el sexo. Jóvenes emprendedores publica revistas digitales de deportes, moda y entretenimiento, entre vicisitudes.

Pero muchos de los periodistas entrevistados por el CPJ señalaron que abordan su tarea informativa con cautela y a veces se abstienen de publicar trabajos abiertamente críticos debido al marco legal vigente.

“Tienes que aprender a elegir tus batallas, pero no creo que existan temas tabú”, explicó Harold Cárdenas Lema, quien fundó La Joven Cuba junto con otros profesores de la Universidad de Matanzas, al CPJ.

Ese portal publica una colección de blogs de opinión, exige reformas y con frecuencia critica al Partido Comunista, a la burocracia gubernamental y a la prensa oficial

Los cibernautas cubanos tienen bloqueado el acceso a los sitios de noticias independientes más críticos, tales como 14ymedio, el primer sitio web de noticias con sede en Cuba, cofundado por la bloguera disidente Yoani Sánchez, pionera de las bitácoras digitales desde 2007 con Generación Y.

El temor a sufrir actos similares o a ser arrestados lleva a muchos periodistas independientes a autocensurarse, según los periodistas entrevistados por el CPJ.

El gobierno bloqueó el acceso a 14ymedio unas horas después de su lanzamiento, en mayo de 2014, y ha hecho lo mismo con el sitio CubaNet, afincado en Coral Gables (Florida), y con otras páginas críticas.

En 2012, La Joven Cuba fue bloqueado sin explicación alguna por la administración de la estatal Universidad de Matanzas. El sitio volvió a aparecer en 2013 por la intervención del primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz Canel, informó The New York Times.

Los encarcelamientos por períodos prolongados se han vuelto infrecuentes desde la ola represiva de 2003, durante la cual el CPJ documentó los casos de 29 periodistas que cumplían largas penas de cárcel, pero las aprehensiones y citaciones siguen siendo comunes, según datos del CPJ.

Cuando el presidente estadunidense Barack Obama arribó a Cuba en marzo último, el bloguero independiente y activista Lázaro Valle fue arrestado durante cinco días, luego de que intentó cubrir una protesta de “Las Damas de Blanco”, grupo opositor fundado por las esposas de los disidentes encarcelados.

Luego de su liberación, el periodista declaró al CPJ que no lo procesaron, pero le advirtieron que podía ser enjuiciado si lo volvían a arrestar.

Otro método de represalia consiste en breves detenciones, que duran horas o días. Así lo alega Roberto Guerra, disidente convertido en periodista que fundó el sitio de internet noticias Hablemos Press en 2009. El medio tiene una actitud crítica frente a las políticas de las autoridades respecto a la prensa.

Durante este año, 30 reporteros del sitio han sido detenidos durante breves períodos por agentes del gobierno, según Guerra. Según dijo, los arrestos duraron entre tres y 72 horas, tiempo durante el cual los periodistas recibieron amenazas y hasta golpizas.

Algunos de los blogueros entrevistados por el CPJ afirmaron que preferirían que el gobierno estableciera nuevas normas o una nueva ley de medios que incluyera las publicaciones digitales.

Así, conocerían los límites y ya no sentirían temor ante la amenaza de que les cierren los sitios web, que los ha llevado a autocensurarse. Otros sostuvieron que preferían el vacío en las regulaciones, pues ello les permite asumir mayores riesgos en la cobertura informativa al no estar las publicaciones digitales explícitamente prohibidas.

“Queremos una sociedad en la cual el poder y el conocimiento esté en manos de la sociedad, no de la vanguardia del Partido Comunista. Eso es lo que reclama la gente. Ellos quieren saber lo que de verdad está pasando en este país”, afirmó José Nieves.

Pocos cubanos de la isla leen el contenido digital. El acceso a internet de banda ancha no está disponible en la mayoría de los hogares. Aunque existen unos 330 cibercafés y decenas de puntos Wi-Fi de acceso público, las tarifas de un promedio de dos dólares por hora quedan fuera del alcance del trabajador cubano, cuyo salario mensual ronda los 30 dólares.

El CPJ sugiere aplicar reformas constitucionales y legales para garantizar el pleno respeto a la libertad de expresión y permitir que los periodistas puedan ejercer su trabajo libremente, sin temor a represalias.

También recomienda enmendar la prohibición de la propiedad privada sobre los medios de prensa; permitir la creación de cooperativas o medios privados; cesar el acoso a los periodistas independientes; abaratar el acceso a internet y ampliar la conectividad sin restricciones.

Además, propone a la OEA solicitar autorización para que el Relator Especial sobre Libertad de Expresión visite Cuba con el fin de evaluar la situación de las libertades de prensa y de expresión.

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