Antonio Turok: Reflexiones entre la alegría y desesperación  

El fotógrafo Antonio Turok inaugura exposición en el Museo Archivo de la Fotografía. Foto: Eduardo Miranda El fotógrafo Antonio Turok inaugura exposición en el Museo Archivo de la Fotografía. Foto: Eduardo Miranda

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La mañana del 1 de enero de 1994, al regresar de la celebración por año nuevo, el fotorreportero Antonio Turok (1955) se encontró con la tropa zapatista que marchaba por las calles de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, con el objetivo de tomar el palacio municipal.

Persuadido por su olfato periodístico, desenfundó su artilugio fotográfico y empezó a documentar el acontecimiento. Sin embargo, al apuntar su cámara a un soldado insurgente, con una mirada desafiante éste levantó su fusil y apunto hacia su lente.

La imagen en cuestión se ha convertido en uno de los íconos, tanto del fotógrafo como del levantamiento zapatista, y es a su vez la que inicia la exposición fotográfica Antonio Turok Reflexiones entre la alegría y desesperación.

De padres extranjeros, Turok fue alumno del reconocido fotógrafo Manuel Álvarez Bravo y posteriormente tomó algunos talleres en Estados Unidos. A mediados de la década de los 70 se estableció en Chiapas, en gran medida por el trabajo antropológico que realizaba su hermana Marta Turok y la etnógrafa Gertrude Duby Blom.

Fue en San Cristóbal de las Casas y en los altos de Chiapas donde empezó a retratar la “belleza que lo rodeaba”, apunta el fotógrafo. Sin embargo, con el tiempo obtuvo una concepción más sólida sobre la fotografía documental, integrándose a la agencia fotográfica Imagenlatina, cuya sede estaba en la Ciudad de México y distribuía material para medios de comunicación nacionales e internacionales.

De esta forma su profesión lo llevó a retratar los conflictos armados en Centroamérica durante la década de los 80. Posteriormente, regresó a documentar los conflictos de México en 1994 y 2006.

La muestra inicia precisamente con una selección de fotografías crudas y violentas tomadas en Guatemala y El Salvador a finales de los 70 y principios de los 80. Estas imágenes, además de enseñar los estragos de la guerra civil en dichos países, presentan a la población inmersa en el conflicto.

Fueron estas dos coberturas de las cuales Turok tomó experiencia para luego empezar a registrar los orígenes del movimiento zapatista y el levantamiento armado en 1994, el cual le valió su posible cercanía con algunos grupos indígenas para realizar sus excepcionales fotografías.

En 2006 registró en Oaxaca el conflicto de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). Para ese entonces, Turok contaba con una amplia experiencia, la cual se refleja en cada una de las tomas donde es posible apreciar el manejo de la técnica y su sólida concepción fotoperiodística.

Muestra de ello son las placas donde quedó capturada la resistencia diaria del pueblo oaxaqueño ante los embates del gobierno federal, así como una toma post mortem del camarógrafo estadunidense Brad Will.

No sólo son registros crudos los que se pueden apreciar en esta exposición, ya que la muestra incluye material hemerográfico de algunas exhibiciones de Turok como libros, cámaras, videos y una sección dedicada a un cuarto oscuro, donde el visitante podrá apreciar hojas de contacto ampliadas para conocer y apreciar el proceso creativo del fotorreportero.

En la recta final del recorrido, el público observará parte de la cobertura realizada por Turok en Nueva York en septiembre de 2001, la cual destaca una fotografía de bomberos reflejando en sus rostros la impotencia por tratar de controlar el caos que reinaba en ese momento en la zona de desastre de las Torres Gemelas.

Asimismo, el espectador podrá encontrar escenas de vida cotidiana tomadas durante los años que el fotorreportero vivió en Chiapas, tales como retratos indígenas, escenas de fiestas y costumbres y fenómenos naturales como el del eclipse solar apreciado en 1991.

Son 208 piezas las que componen esta exposición, las cuales por la forma en que fueron presentadas agobian por un momento al espectador, ya que parecieran atestar las paredes del museo. No obstante, el manejo de la técnica, la mirada antropológica y el ojo excepcional de Turok permiten apreciar cada una, lo mismo en plata gelatina que en impresión digital.

Antonio Turok. Reflexiones entre la alegría y desesperación, se presenta hasta el próximo 20 de febrero en el Museo Archivo de la Fotografía, ubicado en la calle Guatemala 34, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

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