Con gas pimienta, policías antimotines reprimen “marcha de los abuelos” en Caracas

La marcha de los abuelos en Caracas. Foto: AP / Ariana Cubillos La marcha de los abuelos en Caracas. Foto: AP / Ariana Cubillos

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Contingentes de policías antimotines venezolanos usaron este viernes gas pimienta para reprimir e intentar contener el avance de una marcha de abuelos hacia el centro de Caracas, quienes reclamaron alimentos y medicinas al presidente Nicolás Maduro, a la par de rendir homenaje a sus nietos que murieron en las protestas de las últimas semanas.

Apenas comenzada la caminata, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) reprimió a un grupo de personas mayores que protestaban, razón por la que el diputado Richard Blanco denunció, a través de su cuenta de Twitter, el ataque:

“Cobardes! delincuentes! vilmente agreden a personas de la tercera edad, tanto le temen a la generación que sí conoció la Venezuela de progreso”, escribió.

En el embate policial, una de las abuelas se desmayó tras ser rociados los manifestantes con los gases pimienta, reporta CNN.

La llamada “marcha de los abuelos” fue bloqueada en el sector de Chacaíto, al este de la ciudad, por agentes provistos de escudos, lo que originó escaramuzas y un forcejo con los manifestantes, según reseñó la AFP.

Exaltados, algunos hombres mayores lanzaron golpes e insultos a los uniformados, entre ellos muchas mujeres, que permanecieron impasibles.

“¿Vas a golpear a tus papás? ¡Somos una pila de viejos!”, gritaron algunos a los policías, quienes lanzaron gas pimienta para hacer retroceder a la multitud.

Incluso, según reportó NTN 24 de Venezuela, el diputado Rafael Guzmán fue rociado con gas pimienta por los guardias bolivarianos en el marco de la misma marcha, cuando increpaba a los agentes por no permitir el paso a los inconformes y pedir que fueran sensibles al pueblo y señalarles que ellos también pasan hambre.

Con un megáfono, un oficial llamó a los manifestantes a dialogar y les ofreció seguir otra ruta bajo protección policial. Un hombre de barba blanca, con una gorra y chaqueta tricolor, insistió en que el propósito de la marcha era avanzar pacíficamente hacia la sede de la Defensoría del Pueblo, en el centro.

La marcha continuó por esa ruta alterna hacia su destino, como resultado de un acuerdo entre un oficial y los participantes, pero volvió a ser bloqueada en una zona donde había tanquetas militares. Sin embargo, en Vargas, la Guardia Nacional no permitió el paso a los manifestantes.

Las protestas opositoras iniciadas el 1 de abril, con saldo de 38 muertos, no han logrado llegar al corazón de la capital, donde se ubican el palacio presidencial de Miraflores y las sedes de los poderes públicos.

“Fue horrible, nos tiraron gas pimienta en la cara. No tienen compasión ni de los viejitos”, dijo a la AFP Sandra Franchi, de 65 años.

“Estoy aquí porque no tengo medicinas y la pensión no me alcanza para nada”, declaró a la misma agencia Carlos Rivas, de 67 años, con unas cajas de medicamentos vacías.

Desde que estallaron las protestas para exigir la salida de Maduro -elegido hasta el 2019–, los disturbios han dejado además centenares de heridos y detenidos, de los cuales un centenar fue enviado a prisión por orden de tribunales militares.

Las protestas tienen como origen el malestar popular ante la severa escasez de alimentos y medicinas. Según encuestas privadas, siete de cada diez venezolanos rechaza la gestión de Maduro.

El gobierno reivindica haber otorgado seis millones de pensiones, pero la oposición asegura que han sido carcomidas por la inflación, que según el FMI cerraría este año en 720%.

Emilio Lozada, presidente de la Federación de Pensionados y Jubilados de Venezuela, aseguró que la marcha es por “los nietos, contra la represión y la constituyente”.

“A esos policías les dijimos que pueden ser nuestros hijos o nietos, y les pedimos que no actúen en contra de nosotros porque ya hemos vivido suficiente y nuestra vida se puede quedar en el camino, pero lograremos el objetivo”, advirtió Benítez.

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