Plácido Domingo le canta a Puebla

PUEBLA, Pue. (apro).- Fallido en muchos sentidos resultó el desorganizado concierto en beneficio de la Cruz Roja de Puebla que ofrecieron Plácido Domingo e invitados.

El acceso, complicadísimo, por lo cual comenzaron con un tercio del público afuera, formado en larguísimas filas. Aunque los boletos estaban numerados, al momento de ingresar a su sección la gente recibía instrucciones de sentarse donde quisieran. Los fotógrafos de prensa eran acosados constantemente por los improvisados elementos de seguridad: “No puede tomar fotos, no se pueden tomar fotos”. Hubo jalones y empujones, casi llegaron a los golpes, los fotógrafos furiosos.

Y así muchas fallas más: En el programa de mano se anunció a Rebeca Olvera, soprano mexicana, y al tenor Rame Lahaj (estupendos cantantes), pero no se decía ni una palabra de ellos sobre su trayectoria. ¿Quiere saber el público qué han hecho y dónde? Pues adivínenlo. Lo que sí quedó claro es que son cantantes de primera.

La sinopsis curricular del director huésped, Eugene Kohn, también se omitió (tremenda grosería), pero sí se incluyó en el programa una foto y el currículum de Plácido Domingo, innecesaria, pues nadie ignora la gloriosa trayectoria de cinco décadas del maestro y una explicación de qué es la Cruz Roja, más innecesaria.

En lo tocante a lo artístico, apareció al empezar el maestro Fernando Lozano, director de la orquesta acompañante la 5 de Mayo de Puebla, y él debió dirigir todo el concierto por varias razones: porque conoce a su orquesta y se entiende de maravilla, porque es un director que de ópera y canto sabe un rato largo, y por ser amigo de Plácido Domingo desde la infancia.

Dirigió la “Obertura” de La Forza del Destino de Verdi y aquello sonó muy bien excepto por la horrenda acústica del lugar: La Acrópolis, centro de espectáculos, deportivo y de fiestas charras no es apto para un concierto de esta naturaleza. Había un rebote insoportable de los sonidos, por lo que la orquesta a veces iba hasta un compás delante de los cantantes.

Salió el señor Plácido Domingo y el público se entusiasmó, qué bien se ve a sus casi 80 años y qué energía desborda el maestro que este año cumple medio siglo ininterrumpido, con recitales y conciertos en varios teatros del mundo; el año próximo estará en el MET de Nueva York.

Cantó “Nemico della Patria”, aria para barítono (desde hace varios años el maestro se bajó a esa tesitura) de la ópera Andrea Chenier de Giordano, y pues no, no se oye para nada como barítono, se oye como Plácido Domingo. Y la orquesta no podía seguir los manoteos de Eugene Kohn, del cual dicen que es un gran director, pero que no pudo demostrarlo aquí. Es evidente que faltaron ensayos; sólo dos fueron insuficientes.

Rebeca Olvera hizo su aparición y cantó la “Cavaletta” de Don Pasquale de Donizetti, y aquello fue una dicha. La maestra Olvera es una cantante en plenitud muy apta para este gracioso y ligero repertorio.

Rame Lahaj, tenor originario de Kosovo, fue el ganador de Operalia 2016. Cantó de maravilla, con el problema del eco del que ya hablamos; un magnífico cantante que deleitó con “Bella enamorada”,romanza de la zarzuela El último romántico de Sotullo y Vert, y otras piezas y dúos como el de la ópera Don Carlo que cantó con Plácido Domingo, quizá un poco demandante esa partitura para su ligera voz.

Interpretó también Plácido Domingo III, hijo del legendario tenor que siempre ha abrazado las causas humanitarias (¿quién no recuerda su participación como rescatista en Tlatelolco después del terremoto de 1985?).

En este concierto, sin duda, la recaudación de fondos para la Cruz Roja se cumplió satisfactoriamente, pero en lo artístico, logístico y organizativo la producción de Darío de León dejó mucho que desear.

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