“Paterson”: Cuando lo cotidiano se une a lo extraordinario

Paterson, de Jim Jarmush. Paterson, de Jim Jarmush.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Paterson (EU-2016), de Jim Jarmush, es una hermosa película que rinde homenaje a la poesía, al poeta William Carlos Williams y los habitantes de Paterson, New Jersey, Estados Unidos.

Paterson es un chofer de autobuses que dan servicio a los habitantes. Todos los días escucha con curiosidad las historias de las decenas de personas que día a día abordan su unidad, personas comunes y corrientes, como él. Paterson también es poeta y en sus tiempos libres plasma sus versos en una libreta.

La historia comienza un lunes con Paterson (Adam Driver) despertando al lado de su hermosa mujer, Laura (Golshifteh Farahani), quien por cierto siempre lo incita para que muestre su trabajo al mundo, mientras inventa cosas día a día para transformar su casa o hacer dinero. El protagonista ve su reloj y se levanta a desayunar para luego irse al trabajo.

Minutos antes de salir en ruta con su unidad, Paterson aprovecha el tiempo para escribir sus poemas. También aprovecha la hora del lunch y después de la cena para continuar con esta actividad, antes de salir a pasear a su perro, un bulldog inglés, a quien después de unos minutos termina dejando afuera de su bar de confianza donde pasará a tomar una cerveza con los conocidos del barrio.

Y esto se repite día a día, literalmente, pues la historia transcurre durante una semana. Comienza un lunes y termina ocho días después, así que prácticamente vivimos la cotidianidad que vive Paterson, pero por supuesto, con un giro interesante al final.

Jarmush construye su discurso poético día a día entre la rutina y anécdotas sencillas que parecen no tener un peso importante en las vidas de los protagonistas. Nada más alejado de la realidad, pues resulta que en ese día a día Paterson y su alma poética encuentran la belleza de la vida, y todo queda plasmado en papel, en una actividad sumamente íntima que en un inicio no está pensada para los demás, sino para el gozo y disfrute de uno mismo.

Es en Paterson –que en la cinta no parece tener nada de especial–, donde William Carlos Williams, oriundo de New Jersey, se inspiró para escribirle un largo poema homónimo a esa ciudad.

Luego de ver Paterson entendemos que la belleza está en todos lados, y que es sutil y está lejos de ser escandalosa o estridente; que está al alcance de todos, al igual que la poesía y que, por lo mismo, todos podemos ser poetas, si no es que lo somos hasta cierto punto. Y que sólo basta un cuaderno en blanco, saber escuchar y observar para darle sentido a nuestra vida, la misma que se compone de pequeñas historias, anécdotas y momentos de gozo que para muchos podrían parecer intrascendentes.

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