La comunidad de Santa María del Mar, devastada por el sismo y aislada por agua y tierra

Una vivienda destruida en Santa María del Mar, Oaxaca. Foto: Eduardo Miranda Una vivienda destruida en Santa María del Mar, Oaxaca. Foto: Eduardo Miranda

SANTA MARÍA DEL MAR, Oax. (apro).- Santa María del Mar, una comunidad ikoot del municipio de Juchitán, está aislada por el agua, la tierra y sus vecinos de una localidad cercana que desde hace ocho años bloquearon los accesos terrestres.

Localizada entre el mar abierto y una gran laguna de agua salada, este poblado estuvo muy cerca del epicentro del sismo del jueves pasado y, por lo tanto, los daños que sufrieron sus habitantes son grandes: casas derrumbadas, bardas caídas, y en general lo que ocurre en prácticamente todo el Istmo de Tehuantepec desde el terremoto del 7 de septiembre.

Pero también lucha contra el aislamiento. Sólo es posible llegar en lanchas que transportan personas y mercancías desde el otro extremo de la llamada Laguna Superior, que dejan de prestar servicio a las tres de la tarde, y después de unos 12 kilómetros de terracería desde el casco más urbano del municipio San Mateo del Mar.

El miércoles pasado fue cuando por primera vez llegó ayuda gubernamental. La Marina pudo trasponer el bloqueo que un grupo de ejidatarios mantiene por el territorio transitable por tierra, no sin antes mantener un ríspido encuentro.

“Imagínese, si no dejan pasar a la Marina ni al gobierno, menos a nosotros. Es como si el gobierno y la ley, para nosotros, no existieran”, lamenta Juan Bartolo, secretario de la Agencia Municipal.

Y es que ejidatarios de San Mateo han reclamado desde hace 30 años tener derecho sobre las tierras de Santa María, cuyos habitantes consiguieron una sentencia firme en 2011 que les reconoce la tenencia sobre los predios.

Sin embargo, el pueblo vecino se inconformó y como ya no pudo seguir la vía legal, mantiene bloqueados los accesos para los habitantes de Santa María, así como para las instituciones gubernamentales responsables de llevar ayuda.

La primera incursión de la Marina para entregar apenas un centenar de despensas fue insuficiente ante el tumulto de habitantes necesitados. De ahí que, para poder allegar más víveres y colchonetas para damnificados, la Marina terminó solicitando que los lancheros del lugar estuvieran presentes para recibir y transportar la ayuda desde un extremo al otro de la laguna, y ya no tener que entrar por tierra.

Por extraño que parezca, las operaciones de la Marina aquí son terrestres.

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