La reconstrucción del país no será sencilla, tal vez lleve años: Graue

Una pinta en la fábrica de Chimalpopoca. Foto: Eduardo Miranda Una pinta en la fábrica de Chimalpopoca. Foto: Eduardo Miranda

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue Wiechers, señaló que viene una etapa de reconstrucción y unidad, y los ingenieros juegan un papel crucial para hacer del país una urbe sustentable.

“Viene una etapa de reconstrucción y en ello serán indispensables (los ingenieros). Sobreviene un futuro que deberá ser mejor, con construcciones más seguras, con nuevas reglamentaciones, con liberación de espacios y la mejora de la ciudad que se está hundiendo, para trabajar por una urbe que sea sustentable”, puntualizó Graue al participar en la entrega del Premio a la Excelencia Profesional, otorgado a la Facultad de Ingeniería por la Asociación de Ingenieros Universitarios Mecánicos Electricistas (AIUME).

En el Salón de Actos del Palacio de Minería, el rector indicó que la reconstrucción del país no será tarea sencilla, pues llevará meses, incluso años, y por ello el reconocimiento que recibe la FI –el primero que se otorga a una institución– es un aliento para seguir adelante.

De acuerdo con un comunicado difundido por la UNAM, Graue también hizo un reconocimiento a los ingenieros universitarios por la labor realizada tras los sismos que afectaron a la Ciudad de México y a numerosas poblaciones del país.

Desde el pasado jueves 21, recordó, la UNAM organizó a través de las facultades de Arquitectura (FA), Ingeniería y de Estudios Superiores (FES) Aragón, brigadas especializadas para hacer revisiones en edificios afectados. Para ello se capacitaron más de cuatro mil profesionales, que respondieron a cientos de solicitudes de la sociedad civil en diversos puntos de la metrópoli.

Actualmente hay 220 estudiantes apoyando en las revisiones en distintas delegaciones, y en los próximos días se trasladarán al estado de Morelos, detalló.

De igual forma, resaltó la solidaridad con la que los mexicanos respondieron a la tragedia. En el centro de acopio instalado en el Estadio Olímpico Universitario, ejemplificó, se recabaron y distribuyeron cerca de mil toneladas de víveres y herramientas.

“Desde los momentos posteriores al sismo del pasado 19 de septiembre, los universitarios colaboraron en las tareas de rescate y remoción de escombros, en la capacitación de alumnos para hacer verificaciones y valoraciones urgentes, y en el dictamen experto para evaluar edificios afectados y determinar su habitabilidad”, dijo.

Asimismo, agregó, la División de Ingenierías Civiles y Geometría de la FI realizó la inspección estructural a las instalaciones de 11 dependencias de la UNAM y de viviendas en Iztapalapa, Coapa, la Roma, Condesa, Magdalena Contreras y Tulyehualco, así como en Tepozanes, Estado de México, y en cinco unidades médicas del IMSS. Todo ello con un grupo de 578 alumnos y 148 profesores.

“Lo hicieron con eficiencia, discreción y sin protagonismos”, subrayó el rector, y resaltó que el premio de la AIUME es un símbolo del trabajo colectivo que los ingenieros universitarios han hecho y continuarán haciendo por un México mejor.

En su oportunidad, Jordi Messeguer Gally, presidente de la Asociación de Ingenieros Universitarios Mecánicos Electricistas, coincidió en que la reconstrucción del país no será sencilla, pero aseguró que México cuenta con sus ingenieros y muchos de ellos siguen en las calles removiendo escombros, dictaminando edificios, planeando la reconstrucción.

En la ceremonia, el decano de la AIUME Javier Jiménez Espriú rememoró la historia de la FI, que tiene sus orígenes en el Real Seminario de Minas y es cuna y símbolo de la ingeniería mexicana. Inició actividades el 1 de enero de 1792, con ocho alumnos y un presupuesto anual de 25 mil pesos. Además, ha sido génesis de instituciones como la Facultad de Ciencias (FC).

Finalmente, el director de la FI, Carlos Agustín Escalante, expresó el compromiso de los ingenieros universitarios por brindar apoyo en donde se requiera.

Desde hace 225 años se forman recursos humanos de excelencia académica, con un sentido ecológico, ético y humanista, capaces de resolver problemas de forma creativa e innovadora, concluyó.

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