Venezuela: las últimas horas del “piloto” y sus rebeldes

El operativo para detener a Óscar Pérez. Foto: AP / Fernando Llano El operativo para detener a Óscar Pérez. Foto: AP / Fernando Llano

CARACAS (proceso.com.mx).- “Estamos negociando, no queremos hacer frente a funcionarios conocidos de nosotros”, con estas palabras se despertó Venezuela el lunes 15.

Ese día muy temprano unos misteriosos videos comenzaron a circular rápidamente en redes sociales y mensajería instantánea. Era casi una transmisión en vivo. Un video tras otro revelaban una dramática escena: un grupo de rebeldes acorralados por las autoridades a las afueras de Caracas, en la montañosa zona de El Junquillo. Ahí estaba Óscar Pérez junto con un grupo de compañeros “de lucha”. Ninguno sobrevivió.

El público conoció la situación a través de los videos difundidos en la cuenta de Instagram de Pérez. Un hombre atlético de 36 años de edad. Estaba en uniforme de campaña.

En los primeros videos que publicó el último día de su vida, lucía el pelo decolorado y bien peinado. La secuencia de las imágenes fue develando su caída: el cabello y rostro ensangrentados, tirado en el piso para resguardarse primero y, luego, en evidente minusvalía debido a las heridas.

Pérez saltó a la palestra pública el pasado 27 de junio cuando sobrevoló el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela para protestar contra el gobierno de Nicolás Maduro. Lo hizo a bordo de un helicóptero del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), organismo donde estaba asimilado como inspector.

En este acto inédito, el policía lanzó sobre el TSJ unos artefactos sonoros sobre cuya detonación hizo pensar en un principio que se trataba de granadas. Luego se comprobó que eran bombas sonoras que no ocasionaron daños materiales ni humanos. Pero el gobierno de Maduro fue firme al catalogarlo como un ataque terrorista.

Este hecho ocurrió en medio de las fuertes protestas antigobierno registradas entre abril y julio de 2017. Tras la aparición de Pérez, la duda se apoderó de muchos en Venezuela, especialmente en sectores de la oposición: algunos lo consideraban un héroe libertario, otros no creían en él, pensaban que se trataba de un “show” preparado por el mismo Maduro.

Desde el helicóptero, Pérez desplegó una pancarta con el número 350, alegórico al artículo de la Constitución venezolana que exhorta a la desobediencia civil cuando se rompe el hilo constitucional. “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.

Foto: Especial
Foto: Especial

Con este llamado Pérez inició en junio una lucha que terminó menos de siete meses después, con su muerte el lunes 15.

“El piloto”

Algunos detalles sobre la vida de Pérez salieron a la luz en junio tras el ataque al TSJ, aunque en realidad poco se supo de él. Su matiz mediático fue alimentado con su pasado como actor de cine, cantante, altruista y piloto. En su cuenta de Instagram se vieron publicaciones antiguas en las que realizaba donaciones a niños pobres, actuó en una película fallida del Cicpc que se rodó pero no llegó a difundirse y sus múltiples aventuras como piloto tanto en su trabajo como en su tiempo libre.

Durante meses Pérez, también conocido como “El Piloto”, estuvo en la clandestinidad. Hizo fugaces apariciones públicas en plena vía de Caracas, sin que ningún cuerpo de seguridad lo detuviera pese a que estaba en la lista de los 10 más buscados por las autoridades venezolanas, lo cual alimentó las sospechas de que se trataba de un plan del gobierno para despistar a la oposición.

Tuvo un tímido apoyo de grupos autodenominados “la resistencia” que eran jóvenes identificados con las protestas antigubernamentales de 2017 que continúan pidiendo un cambio político en el país.

Así se mantuvo, entre la esperanza de algunos, el escepticismo de otros y las acusaciones del gobierno que lo señalaron como terrorista debido al ataque en junio al TSJ. Esta posición fue fuertemente difundida por voceros y medios oficialistas. Mientras que la dirigencia opositora representada en la coalición Mesa de Unidad Democrática (MUD), marcó distancia del enigmático personaje y evitó pronunciamientos al respecto.

Tras un tiempo en silencio, el 18 de diciembre, el nombre de Óscar Pérez volvió a retumbar en una Venezuela en crisis. Esta vez, “El Piloto” había irrumpido en un comando de la Guardia Nacional (GN), policía militarizada, ubicado en el estado Miranda el cual comparte zona Metropolitana con Caracas.

Pérez y sus hombres, una docena de uniformados armados, sometieron a los oficiales del Cuarto Pelotón de la Primera Compañía de dicho comando. Eran las dos y media de la madrugada y la toma del cuartel fue grabada en video y difundida en redes sociales.

Los videos de este asalto armado volvieron a despertar la suspicacia de los venezolanos, especialmente en redes sociales donde se elucubraba sobre todo tipo de teorías. En las imágenes se ve a un pelotón sometido sin oponer resistencia. Unos saltantes que aleccionan a sus rehenes con mensajes sobre la crisis del país y los exhortan a unirse a su lucha. Para algunos era parte de un gran montaje, para otros reflejaba a unos héroes en una lucha romanticista por recuperar el país, para el gobierno seguían siendo sólo terroristas atacando un fuerte militar.

La operación fue “limpia”: no hubo bajas, pero sí sustracción de armamento por parte del grupo rebelde.

El momento cumbre de esta historia que para muchos fue un “show” hasta el pasado lunes 15, fue ese mismo día, cuando Pérez empezó a publicar mensajes cada vez más desesperados. Los primeros videos hablaban de negociación.

“Para los que tuvieron dudas, aquí estamos, peleando, nos han disparado, estamos agazapados, pero ya estamos negociando con los funcionarios, vienen los fiscales, la prensa… Venezuela no pierdas las esperanzas”, decía el expolicía sublebado.

El operativo

El operativo de las autoridades venezolanas que dio con el paradero del clandestino Pérez y sus compañeros comenzó en la madrugada del lunes 15. Muy temprano los venezolanos asiduos a las redes sociales se enteraron de la situación irregular en El Junquito, mientras que los medios tradicionales guardaban silencio. Ni una sola imagen de Pérez ni del operativo fue transmitida por la televisión venezolana, sólo en medios internacionales y en redes sociales se conoció sobre esta situación.

El silencio gubernamental crispaba más los ánimos entre ciudadanos ansiosos por informarse y periodistas ávidos de informar. Uno de los videos publicado por Pérez mostró parte de la negociación entre los rebeldes y funcionarios de la fuerza pública. “Oscar… no quiero que suba más nadie, no quiero a la guardia (GN)… Aquí vamos a estar nada más Ministerio Público, periodistas y nosotros… Para hacer de esto un final ganar-ganar… La orden del Presidente (Nicolás Maduro) es resguardarles la vida”, prometía un funcionario al grupo de rebeldes que negociaban para rendirse, así se conoció a través de uno de los videos.

Ya a media mañana comenzaron a pronunciarse algunos voceros oficialistas. Al igual que Pérez, eligieron las redes sociales para opinar sobre el hecho. Diosdado Cabello, vicepresidente del partido de gobierno y hombre fuerte del chavismo tuiteó a las 10 de la mañana: “El terrorista Óscar Pérez, atacó a quienes lo rodean, hiriendo a dos funcionarios del FAES, los cuerpos de seguridad respondieron al fuego”.

Para algunos periodistas de sucesos, esto fue una “sentencia de muerte”.

Minutos más tarde se produjo el ataque con lanzagranadas que destruyó la vivienda donde estaba atrincherado Pérez con sus compañeros.

“Oscar Perez Ahora viene el show de la llorantina, ¡qué cobarde cuando se ve atrapado como una rata!, ¿Dónde quedó su valentía para ir a atracar unidades militares, asesinando e hiriendo a funcionarios y robando armamento? A esa banda les sale Nuevo Régimen!!!”, publicó más temprano la ministra de Servicios Penitenciarios, Iris Varela, también en su cuenta Twitter, aunque nunca se comprobó que Pérez hubiese asesinado a ningún funcionario.

En la secuencia de videos que iba compartiendo Pérez en la cuenta de Instagram, que días después fue eliminada, emitió: “Le quiero pedir a Venezuela que no desfallezcan, que salgan a las calles, es hora de que seamos libres, solo ustedes tienen el poder ahora. Los amamos con toda el alma…”, dijo en uno de los videos.

También le habló a sus hijos: “Sebastián, Santiago, Dereck, saben he hemos hecho esto por ustedes, por todos los niños de Venezuela, espero verlos algún día muy pronto, los amo hijos, los amo”.

Pero hubo un mensaje crucial: “Venezuela, no quieren que nos entreguemos, literalmente nos quieren asesinar nos lo acaban de decir”. Pérez envió este mensaje con el rostro ensangrentado. Fueron en total nueve videos que relataron las últimas horas de “El Piloto” y su equipo.

Cada video se tornaba más inquietante. “Nos están disparando con RPG, lanzagranadas no quieren dejar que nos entreguemos, nos quieren asesinar”, gritó en uno de los videos. “Nos vamos a entregar no sigan disparando”, se escucha en otro video.

Posteriormente, circularon videos del lado de las autoridades. En uno de ellos de ve cómo un funcionario venezolano dispara un lanzagranadas contra la casa donde se atrincheraba Pérez, dejándola en ruinas.

Una larga espera antecedió a la confirmación oficial de la muerte de Pérez y sus seis compañeros. Aunque el presidente Maduro ofreció una alocución la noche del lunes 15, no confirmó ni negó la muerte de Pérez.

“Esta operación para desmantelar a este grupo terrorista que había atacado a nuestro país. Hoy se dio lamentablemente un enfrentamiento armado, luego de que se le prestaran todas las condiciones para su entrega”, dijo Maduro al referirse brevemente a la operación la noche del lunes 15 desde la Asamblea Nacional Constituyente.

Más de 24 horas después del operativo el ministro de Interior Justicia, Néstor Reverol, dio a conocer la identidad de los caídos, entre ellos Pérez, seis rebeldes y dos funcionarios.

Reverol informó el martes 16 cerca de mediodía que tanto Pérez como sus seis compañeros había muerto en la operación, pero también habían perdido la vida dos policías cuyas muertes que les atribuyeron a los insurrectos. Como Óscar Pérez, Daniel Soto, Abraham Agostini, Joel Pimentel, Jairo Lugo y Abraham Lugo fueron identificados los rebeldes muertos en el operativo. Una mujer también murió y fue identificada como Lisbeth Ramírez, enfermera que cursaba estudios de odontología.

Los policías muertos fueron identificaron como Andriun Ugarte y Nelson Chirinos. Medios locales denunciaron que los números de identidad de los funcionarios caídos aportados por las autoridades eran falsos.

Los días posteriores fueron de incertidumbre. Las autoridades no entregaban los cuerpos de los rebeldes a sus familiares. Este viernes 19 finalmente los familiares pudieron reconocer los cuerpos de Pérez y sus compañeros. Pero no les fueron entregados. Rumores sobre una supuesta orden de cremación alteraron los ánimos de los familiares.

“Sabemos que sus intenciones es crear los cuerpos de nuestros familiares y no entiendo para qué. ¿Qué más quieren ocultar?… ¿Cómo no va a permitir que a nuestros familiares se les dé cristiana sepultura?”, dijo el viernes 19, a las afueras de la medicara forense de Caracas, María Virginia Agostini, familiar de Abraham Agostini, uno de los rebeldes caídos en el operativo.

En la sede de la morgue Aura Pérez, tía de Óscar Pérez, mostró a los periodistas presentes el certificado de acta de defunción de su sobrino que les entregaron las autoridades. En la causa de muerte se certificó: traumatismo craneo encefálico severo por herida por arma de fuego disparado a la cabeza.

Foto: Especial
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