Escaramuzas morenistas en el norte

En las giras iniciales de su campaña por estados del norte, el candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, mantuvo invariable su estilo: ensalzó las figuras de Juárez y Madero, avaló a candidatos que hasta ayer eran priistas o panistas y presumió su ventaja en las encuestas. Pero también se enfrentó a las protestas por tales designaciones, que en algunos casos desplazan u ofenden a la militancia local de Morena.

GÓMEZ PALACIO / PIEDRAS NEGRAS (Proceso).- Apenas ingresó el candidato de Morena por el corredor que lo conduciría entre el gentío al templete, se percibía el rumor “¡fuera el PRI!” entre el masivo coro: “¡Pre-si-dente, pre-si-dente!”… Excepto por eso, la concentración pasaría como una más, si bien una de las más nutridas, de la primera semana de campaña.

Es 3 de abril y La Velaria de la Expo Feria de Gómez Palacio, Durango, ubicada dentro del recinto ferial, luce atestada aun cuando la militancia del PT, uno de los partidos que postulan a Andrés Manuel López Obrador, debió retirar cientos de sillas para evitar los huecos.

Si hubiera un instrumento para medir aplausos, López Obrador quedaría empatado con Gonzalo Yáñez, líder petista histórico en Durango y anfitrión de la concentración de aproximadamente 10 mil personas.

Entre la multitud destaca, por compacto y gritón, el contingente de 70 miembros de la Sección 22 del sindicato minero que dirige, desde Canadá, Napoleón Gómez Urrutia. La región lagunera, con importancia minero-metalúrgica, será la primera prueba de fuerza del napismo. Un día después, Monclova, Coahuila, sede de sus legendarias secciones 147 y 288, aportará unas 50 personas a la concentración correspondiente.

Pero en Gómez Palacio la militancia petista marcará el acto porque la consigna “¡fuera el PRI-fuera el PRI!” será poderoso coro cuando intente hablar la primera oradora, Marina Vitela Rodríguez, candidata a diputada federal.

Vitela fue priista hasta el pasado 15 de febrero, cuando Alejandro González Yáñez –hermano de Gonzalo– la presentó como candidata, junto al diputado federal priista Otoniel García Navarro, que ahora es candidato de la alianza Juntos Haremos Historia a diputado local. Ambos, identificados con el grupo político del exgobernador Jorge Herrera Caldera.

Ante el griterío, López Obrador se aproxima al podium, abraza a la candidata vilipendiada y toma la palabra para “aclarar las cosas”: …el movimiento es amplio, plural, incluyente; hay cabida para militantes de todos los partidos, clases sociales, sectores económicos, religiones; lo importante es actuar en unidad…

“Que nadie diga que llegó primero a este movimiento y que ya se cerraron las puertas. Este movimiento no tiene dueño. Es un instrumento de lucha al servicio de la sociedad. Las puertas están abiertas para mujeres y hombres de buena voluntad”, advierte.

Así, López Obrador se vio obligado a abordar lo que desde el arranque –el del 1 de abril en Ciudad Juárez, Chihuahua– empezaba a marcarle la primera semana del periodo de campaña: la inconformidad de militantes y simpatizantes locales por la forma en que se han asignado candidaturas a políticos importados del PRI y del PAN, un fenómeno presente en numerosas entidades que se expresó masivamente hasta la concentración de Gómez Palacio.

Candidatos importados

Los integrantes de las Redes Ciudadanas fundadas en 2006 para apoyar a López Obrador llegaron a las inmediaciones de la Plaza Cívica cargados de banderines y camisetas con sus emblemas. Igual, los comités de Morena. Pese a su entusiasmo, cargaban también su malestar.

Al pie de la estatua de Benito Juárez, sitio emblemático de la ciudad fronteriza que adoptó el nombre del prócer decimonónico, López Obrador inició su campaña con previsibles reivindicaciones históricas (Juárez y Madero) y la precariedad que ahí se padece desde hace tres décadas en materia económica, social y de seguridad.

Chihuahua, Chiapas, Coahuila, Michoacán, Morelos, Tamaulipas y Veracruz son algunas de las entidades del país en las que la inconformidad no es sólo por la designación de candidatos, sino porque personas ajenas a la estructura formal de los partidos son quienes deciden tras bambalinas.

Hubo rechifla en Ciudad Juárez. La presentación de las personalidades reunidas en el templete inauguró las protestas al mencionar al candidato a senador Cruz Pérez Cuéllar, de larga trayectoria en el PAN (del que fue dirigente estatal y diputado federal), donde fue antagónico al hoy gobernador Javier Corral, contra quien contendió en 2016 por Movimiento Ciudadano.

Los reclamos al experredista Héctor Barraza, asistente al mitin, subieron de tono cuando viejos lopezobradoristas lo identificaron. Lo mismo con el excandidato al gobierno estatal, Jaime Beltrán del Río, un expanista a quien se señala como cercano a César Duarte; a Víctor Valencia de los Santos, que dejó atrás cuatro décadas de militancia en el PRI para apoyar a López Obrador, hombre cercano a José Reyes Baeza, el exgobernador de Chihuahua que hoy es candidato priista al Senado.

López Obrador permaneció ajeno a las protestas y no hubo mayor complicación ahí, ni en su segundo día, durante la gira por Nuevo León, entidad donde esta vez se proyectan mejores resultados para él –quien dice que ahí va en primer lugar de las encuestas–, pero marcada por las candidaturas para exmilitantes del PAN y del PRI.

La mañana del lunes 2, el municipio de Santa Catarina, conurbado a Monterrey, recibió en un mitin al tres veces candidato presidencial. Aunque la iconografía propagandística se nutría principalmente de las siglas AMLO, Morena, PES y PT, un escudo resaltaba en la concentración: la máscara de un luchador.

5-X es Álvaro Suárez Garza, empresario, expanista, y con la identidad de luchador enmascarado promueve valores anticorrupción y antiviolencia. Hoy es candidato por la alianza Juntos Haremos Historia.

Es primo de Alfonso Romo, entró a la fórmula en lugar del originalmente perfilado Antonio Barceló Garza, nieto de Roberto Garza Sada y sobrino de Romo, el magnate que coordina la relación de la campaña de López Obrador con empresarios y la sociedad civil.

Son muchos los importados, tanto en las postulaciones locales como federales en ese estado: Dionisio Herrera, exalcalde de Santa Catarina por el PAN, busca ahora regresar a ese cargo por la alianza Juntos Haremos Historia; Jesús María Elizondo, político panista que fue alcalde de Guadalupe y de Monterrey, intenta también volver a la alcaldía guadalupense.

Elizondo, uno de los primeros beneficiarios de la alternancia local, panista desde los años ochenta, afirma en entrevista con Proceso que el PAN está lleno de “cascajo”, en alusión al control que de ese partido han ejercido en la entidad los poderosos miembros del llamado Grupo San Nicolás. Sus críticas suben a la dirigencia nacional por antidemocrática y vuelven a lo local. Pero se niega a revelar quién lo invitó a Juntos Haremos Historia.

Fue el lunes 2, en la gira por Nuevo León, cuando los rumores de una protesta en Apodaca se acrecentaron durante la jornada. En ese lugar, el acto a cargo del PT no tuvo más complicación que las trabas impuestas por el gobierno municipal priista. Primera hostilidad de la campaña: vendedores ambulantes cetemistas ocuparon la plaza donde sería el mitin, y casi a la hora, primero con taxistas y luego con agentes de tránsito, varias cuadras a la redonda fueron cerradas.

La protesta en Apodaca se escenificó una semana antes, el 26 de marzo, cuando alrededor de 50 militantes renunciaron a Morena y quemaron sus credenciales y propaganda en protesta por la designación, como candidato a presidente municipal, de Víctor Govea, exintegrante del gabinete del Bronco acusado de corrupción e inhabilitado en diciembre.

En esa entidad los antiguos miembros de Morena son desplazados por los cuadros que impulsa Alfonso Romo, con la operación de Yeidckol Polevnsky a través de Claudia Tapia, activista que, sin cargo formal en Morena, atrajo a personalidades de distinto signo.

–¿Ha participado en la atracción de perfiles? –se le pregunta a Tapia.

–Por supuesto. Porque creo en el proyecto, porque creo que hay perfiles ciudadanos que vale la pena poder integrar y, además, tengo una estrecha relación con Yeidckol.

Las consideraciones de Claudia Tapia resumen lo que el círculo cercano de López Obrador y él mismo dicen:

“Desgraciadamente no se les puede dar gusto a todos. Lo que estamos buscando es tener mejores resultados. Aquí lo que importa es sumarle votos a Andrés Manuel, no tanto proyectos personales, porque, como en todos los partidos, hay personas que nada más piensan en sí mismas, no en cómo sacar el resultado principal.”

Además de perfiles ciudadanos incluidos por Tapia, principalmente para candidaturas locales, la cercanía con el PT de un expriista duro, Abel Guerra Garza, ha detonado inquietud en la alianza que, tres días antes de cerrar registros, no podía resolver los conflictos internos.

Con miedo, varios de los entrevistados refirieron que, detrás de las protestas en Apodaca, está Iván Peña Neder (expanista, filofascista y antisemita), próximo a la élite de casineros y al cacicazgo panista nuevoleonés conocido como Grupo San Nicolás, de quien Morena se deslindó en enero, cuando la Comisión Nacional de Honor y Justicia aclaró que no era militante y que desconocería todo acuerdo al que se llegara con él, principalmente por quejas en el estado de Morelos.

Menos complejo, el arribo de López Obrador a Coahuila, el martes 3, registró la protesta de un contingente que reclamaba la dirigencia de Miroslava Sánchez, sobre quien hay quejas desde hace un año y a quien distintos grupos piden que se audite.

Lo recibieron con consignas y una manta en San Pedro de las Colonias, donde el aspirante presidencial hizo insistentes reivindicaciones de la democracia y de Francisco I. Madero, pues fue en esa ciudad, a unos pasos del mitin, donde se supone que escribió La sucesión presidencial de 1910.

En Coahuila encabeza la fórmula al Senado el expriista Armando Guadiana Tijerina; de la misma procedencia, Melba Farías es candidata a diputada federal. Para diputados federales la alianza importó del PAN a José Ángel Pérez Hernández, que fue diputado y alcalde de Torreón, así como a Claudia Andrade, destacada panista en Piedras Negras, donde opera para la alianza el exdiputado panista, cercano a César Nava, Jesús Ramírez, quien renunció a Acción Nacional en protesta por la antidemocracia de la dirigencia de Ricardo Anaya, hoy candidato presidencial.

La micropolítica

Desde el arranque de campaña en Ciudad Juárez, el domingo 1, se notó una ausencia. Tarde, cuando el acto ya transcurría, subieron al templete los dirigentes de Morena, Yeidckol Polevnsky, y del PT, Alberto Anaya. En el acto inaugural del tercer intento presidencial obradorista no estuvo presente el dirigente del PES, Hugo Eric Flores Cervantes.

En Nuevo León, el PES lleva a la cabeza de su fórmula para el Senado a la expanista Judith Díaz, hija de un influyente pastor evangélico. Ella dice a Proceso que, por profesar las mismas creencias y tener una larga amistad con Flores Cervantes, su tránsito del PAN al PES era natural, especialmente ante el liderazgo “autoritario y megalomaniaco” de Ricardo Anaya.

Pero el líder nacional del PES tampoco asistió a la gira por Nuevo León el lunes 2, donde sí estuvieron Polevnsky y Alberto Anaya. Ese mismo día dicho partido amagó con romper la alianza en Veracruz, en plena negociación de candidaturas locales.

“No pude estar porque un amigo mío, un hermano, estaba en elecciones presidenciales en Costa Rica. Estuvo a punto de ganar y la elección fue el día del arranque. La otra parte es que seguimos ocupados en distintos estados, no se cierran muchos registros de candidaturas”, explicó Flores Cervantes.

Entrevistado el jueves 5, cuando finalmente apareció en la gira por Tamaulipas, Flores Cervantes dijo que la ruptura de la alianza en Veracruz se había evitado, aunque seguían en pláticas.

“Las negociaciones siempre son complicadas, pero hemos encontrado mecanismos para dirimir diferencias. Esto es muy local. La parte federal avanzó, pero la local es más complicada y escrupulosa porque todo mundo quiere ser candidato. No me atrevería a decir que ya está resuelto todo, pero hasta ahora es muy exitoso”, añadió.

Las condiciones en que se han definido las candidaturas pasan por la Mesa Coordinadora de la Coalición Juntos Haremos Historia, de acuerdo con Tatiana Clouthier, coordinadora de campaña de López Obrador, que al igual que el candidato presidencial dice haber dejado esos asuntos en manos de los partidos.

Yeidckol Polevnsky aceptó una entrevista telefónica con el reportero para abordar lo relativo a las condiciones de las inconformidades locales. A la hora pactada, no contestó. Respecto al PT, el comité nacional respondió a Proceso que no tenía posición respecto a las inconformidades y la pluralidad de perfiles postulados con base en supuestas encuestas.

Las protestas, dirigidas más a personalidades y dirigencias, no han tocado a López Obrador, aun cuando se han expuesto en los actos de su primera gira por el noreste del país, presumiendo a diario 20 puntos de ventaja e instalado en su llamado: “Tenemos que hacer a un lado los pleitos, las divisiones. Estamos a punto de lograr la transformación de México y lo vamos a hacer entre todos”.

Este reportaje se publicó el 8 de abril de 2018 en la edición 2162 de la revista Proceso.

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