Diálogo cultural en la carrera por la Presidencia, con más coincidencias que contrastes

Participantes en el “Diálogo por la Reforma Cultural”. Foto: Tomada de @EditarteMX Participantes en el “Diálogo por la Reforma Cultural”. Foto: Tomada de @EditarteMX

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Sin ganadores ni perdedores, con muchas coincidencias y pocos contrastes, representantes de los candidatos a la presidencia de la República evocaron de manera reiterada a Rafael Tovar y de Teresa, fundador de la Secretaría de Cultura (SC) en 2015, y mostraron de manera unánime la convicción de que la cultura no debe estar sujeta a los vaivenes sexenales, sino que debe establecerse una política cultural de Estado.

Se trata del primer debate de esa naturaleza en la historia electoral del país, denominado “Diálogo por la Reforma Cultural”, que esta mañana se realizó en el Centro Cultural Roberto Cantoral de Coyoacán, organizado por el Grupo de Reflexión en Economía y Cultura, y Editarte, instancias encabezadas por Eduardo Cruz Vázquez y Francisco Moreno, respectivamente. Ambos fungieron como moderadores.

Ante un auditorio repleto, Alejandra Frausto, de Juntos Haremos Historia; Raúl Padilla, de la coalición Por México al Frente; Consuelo Sáizar, de Valor es Margarita Zavala, y Beatriz Paredes, de Todos por México (relevo de último momento), expusieron en las propuestas de sus candidatos (Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya, Margarita Zavala y José Antonio Meade, respectivamente) en materia de cultura.

El debate se dividió en bloques según los temas: Viabilidad de una reforma cultural (puesto que la idea de este encuentro se ampara en la publicación del libro ¡Es la reforma cultural, Presidente!, coordinado por Cruz Vázquez y publicado por Editarte), intervención del Estado en la cultura, Secretaría de Cultura, Ley General de Cultura y Derechos Culturales, trabajadores de las instituciones y patrimonio cultural, entre otros.

A diferencia del primer debate presidencial, éste fue un diálogo, un encuentro entre cuatro personajes que de una u otra forma han estado vinculados con la cultura a lo largo de sus trayectorias, por lo que no hubo ataques ni enojos, y en más de una ocasión arrancaron el aplauso de la concurrencia.

Todos coincidieron en que la reforma cultural ya inició con la fundación, en diciembre de 2015, de la SC y la aprobación de la Ley General de Cultura, y en la necesidad de ir a fondo con el asunto, puesto que ambos procesos quedaron inacabados. En este sentido, Paredes recordó que la creación de la SC fue el sueño de Tovar y de Teresa y que es una institución aún muy joven para ser evaluada.

Se reconoció que México es un país multicultural, pluriétnico y multilingüístico, lo que hizo evocar nuevamente a Tovar, puesto que eran palabras constantes en sus discursos. Padilla propuso que el nombre de la SC se transformara en Secretaría de Culturas, en plural, para reconocer esa condición. El resto de los participantes se manifestaron de acuerdo.

También hubo consenso en la necesidad de incrementar los presupuestos para el sector cultural. Y se destacó que no sólo dependerá de contar con un titular en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público sensible a los temas de la cultura.

De igual manera, se dijo que la mayor parte del presupuesto (75 % según Padilla, y por encima de esa cifra a decir de Frausto) se gasta en la operación de las instituciones culturales y apenas el 25% se invierte en programas y proyectos culturales. Pero se aclaró que debe defenderse el derecho de los trabajadores a un salario digno, puesto que es su labor la que ha sostenido instancias como los institutos nacionales de Antropología e Historia (INAH) y Nacional de Bellas Artes (INBA).

Por otra parte, se planteó la necesidad de una agenda digital y el establecimiento de una política fiscal y de seguridad social para los creadores de arte, además de una transversalidad que permita a las secretarías de Estado, como la de Economía, interactuar con la de Cultura para apoyar las empresas culturales.

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