“Poblamientos y Fundaciones en Querétaro”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Fundar significa dar origen a algo, establecer, constituir, integrar, formar, organizar y asentar.

Es por ello que en Poblaciones y Fundaciones en Querétaro, volumen de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Querétaro (Cromec, AC), se ofrecen al lector testimonios de la historia de la fundación de cada una de las 18 cabeceras municipales queretanas, a través de sus respectivos cronistas.

Libro de 85 páginas ilustradas, con introducción de Andrés Garrido del Toral, Cronista de Querétaro, en esta ocasión entregamos para nuestros lectores fragmentos del apartado dedicado a San Juan del Río, tomados de los textos del cronista emérito José Guadalupe Velázquez Quintanar sobre tiempos prehispánicos, y de Ubaldo Neftalí Sáenz Bárcenas (cronista municipal de San Juan del Río), a partir de la fundación de aquella bella ciudad queretana.

San Juan del Río

En San Juan del Río se han localizado zonas arqueológicas en diferentes puntos del municipio, tales como la Estancia, Santa Rosa Xajay, Las Peñitas del Barrio de Guadalupe, y del Barrio de La Cruz.

En este último se encuentra un cerro pequeño con una explanada, en donde puede apreciarse un cúe semejante al de Cuicuilco, y que seguramente sirvió como centro ceremonial al grupo de gente otomí que poblaba esta región desde tiempos remotos.

En estas zonas arqueológicas se han encontrado numerosas piezas de cerámica, vasijas de uso doméstico, puntas de proyectil chinapos, sellos y pintaderas que han dado el conocimiento de las etnias que habitaron esta zona, y que hace pensar en grupos del Clásico Inferior (mil 700 a mil años a. de Cristo). Algunos grupos que ocuparon la región de San Juan del Río, probablemente cruzaron el Río Lerma y entraron por el sur del estado procedentes de Chupícuaro, pues por la similitud de la cerámica encontrada en esta zona, se detecta la afinidad con aquella cultura que corresponde al Preclásico Superior (600 a 100 a. de Cristo), en donde ya se practicaba la siembra del maíz, el frijol, y la calabaza, además de que vivían de la caza y de la pesca.

También se ha encontrado cerámica con influencia Teotihuacana y Tolteca, utensilios de uso doméstico de color rojizo con líneas blancas amarillosas sobrepuestas, numerosas caritas de barro con atuendos de representación Tarasca, como de las otras dos mencionadas; y finalmente, de la cultura Mexica.

Varias de esas piezas han servido para montar el pequeño Museo de Antropología, que se estableció en 1981, en lo que fue el Panteón de la Santa Vera-Cruz; entre las que resaltan una flauta de cuatro registros y pipas que pertenecen al Preclásico Tolteca.

Los grupos otomíes que habitaban la región de la Iztachichi Mecapan a la llegada de los españoles, ahora San Juan del Río, eran sedentarios, agricultores y se habían establecido en las márgenes del río, al sur de la actual ciudad, buscando siempre la protección de los acantilados, en Las Peñitas y el cerro Techimacit, que servía de atalaya para estar preparados contra los belicosos chichimecas.

Según la leyenda…

Las principales referencias históricas del siglo XVI, acerca del poblado de San Juan del Río, las ubicamos en la Relación de Querétaro, documento escrito por Francisco Ramos de Cárdenas en el año 1582, donde menciona datos sobre la gente que habitaba en estas regiones, sus costumbres, lengua, etc.

En este documento se indica que San Juan del Río fue poblado poco después de la conquista de Tenochtitlán por otomíes procedentes de Jilotepec y, de acuerdo con la descripción, se puede reseñar el nombre antiguo del Cerro de la Cruz en nahua: Iztacchichimecapan.

Izcacchichimecapan significa tierra de chichimecas blancos y su cacique fue un indígena llamado Mexici, quien posteriormente recibió el nombre cristiano de Juan al ser bautizado inmediato a la conquista española…

En 1526, Mexici asentó a su gente en un lugar de tierra caliza y tepetatosa, junto a unos sabinos que estaban a las orillas del río, así que cuando los pacificadores llegaron al lugar, ya había desde años atrás gente conocida de ellos habitándolo, siendo el mismo Mexici quien rindiera a su pueblo ante la comitiva que venía en representación de la Corona Española.

Según la leyenda, San Juan del Río fue fundado por los españoles el 24 de junio del año 1531, sin que mediara resistencia por parte de los indios para ello. Fue una conquista pacífica por parte de los europeos y sus aliados procedentes de Jilotepec, quienes llegaron días previos y aguardaron al día de San Juan Bautista para establecer el poblado. Para el momento de la llegada de los españoles, ya existía un pequeño núcleo poblacional establecido, por lo menos veinte años antes en estas tierras, persistente de uno mayor en épocas clásicas.

Su fundación respondía a una necesidad estratégica. Marcaba una frontera de salvaguarda contra los chichimecas, al expansionismo virreinal y el traslado de la riqueza de fundos mineros del norte del país hacia la Ciudad de México.

Pasada la conquista española de San Juan del Río, éste se podía describir así:

“…está ubicado en un terreno escabroso, compuesto de dos calles solamente, en donde los indios tienen construidas sus pequeñas casas, inmediatas a una peña redonda, desgajada por todas partes, y en la parte superior de ella hay un plan sobre el cual está construido a mano, un cerrito de piedras y tierra, como un pináculo donde está colocada una cruz, y hay tradición de que en tiempos de la gentilidad, era este el fuerte donde se acogían los indios Mecos, para defenderse de sus enemigos, y que por esto mismo se le llama a la peña TECHIMACIT”.

La fundación de San Juan del Río por los españoles fue anterior a la fundación de Querétaro; sin embargo, al igual que aquella población, tiene sus orígenes en el período prehispánico.

Entre 1536 y 1541, es lo más probable que se hayan establecido en San Juan del Río las autoridades españolas, fincando sus primeras casas y desarrollado el pueblo como tal. Comenzaron a darle las primeras mercedes de tierras a españoles en el territorio y empezó el desarrollo de los gobiernos de indios y españoles. Hasta que en 1558 se le da la categoría de Pueblo.

Desde su fundación, San Juan del Río ocupó un lugar importante en el avance español hacia el norte, mismo que conservó al establecerse en 1578 la Alcaldía Mayor de Querétaro.

Se convirtió en la segunda población en importancia de la jurisdicción por varias razones: debido a su ubicación en el camino entre la capital de la Nueva España y la “ruta de la plata”, así como para aquellos que querían internarse en la Sierra Gorda y, finalmente, por la riqueza agrícola de los valles que la circundan.

“De esta manera llegaron al paraje. Después de andar varias leguas llegaron a un lugar donde está un río caudaloso, rodeado de sabinos y unos ojos de agua. Asimismo hay un cerro rodeado de peñas. Allí se acomodaron los 25 mil 329 soldados. El Capitán quedó arriba de la peña con todos los principales que le acompañaban, para esperar el día de San Juan Bautista y ponerle ese nombre al pueblo que iba a fundar y ese mismo día celebrar la primera misa por primera vez en él.

“Todos gritaron de viva voz: ¡PUEBLO DE SAN JUAN DEL RÍO, EN NOMBRE DE DIOS NUESTRO SEÑOR, DEL CIELO Y DE LA TIERRA, QUEDAS FUNDADO!”

Comentarios