ONG respaldan plan de AMLO para pacificar el país y despenalizar drogas

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Personalidades públicas como el empresario Claudio X González, Lucila Servitge y el activista y poeta Javier Sicilia, así como organizaciones civiles, manifestaron su respaldo al proceso de pacificación anunciado por el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y también a la propuesta de despenalizar las drogas.

Mediante un pronunciamiento público, los firmantes destacaron que México carece de una política de drogas orientada a la protección de sus ciudadanos desde que Lázaro Cárdenas del Río intentara, en 1940, un “breve –pero exitoso- ensayo de descriminalización” que se vio truncado por presiones internacionales.

Desde entonces, abundaron, la política de drogas se ha reducido a satisfacer la exigencia extranjera de mantener una prohibición absoluta que solo privilegia la represión y desatiende las necesidades de prevención y tratamiento de la población.

Hace 12 años, recordaron, el prohibicionismo fue llevado a su extremo, cuando “en una decisión errada” el presidente Felipe Calderón decidió militarizar aún más los esfuerzos anti-narcóticos e iniciar una “guerra contra las drogas”.

“Pese a lo evidente de su fracaso y lo innegable de sus costos, la decisión no se sometió a revisión durante la siguiente administración y, en su lugar, el gobierno de Enrique Peña Nieto prefirió ignorar la crisis y perpetuarla, negándose a iniciar la reforma y optando por consolidar la militarización”, lamentaron.

Y manifestaron así su respaldo a la propuesta del próximo presidente para pacificar al país:

“Hoy vivimos momentos históricos que deben aprovecharse. La elección del 1 de julio fue un contundente mandato a favor de la construcción de la paz y en contra de la guerra. En congruencia con ese mandato, figuras de su equipo de transición, como los senadores electos Olga Sánchez-Cordero y Alfonso Durazo, han anunciado su compromiso con un proceso de pacificación que incluye la justicia transicional, la desmilitarización de la seguridad pública y, como condición previa e indispensable, la regulación de las drogas. Los firmantes apoyamos este posicionamiento.

Los firmantes hicieron énfasis en que, a diferencia de hace 12 años, México “cuenta hoy con una población lista para construir otros caminos” pues existe “una masa crítica” de ciudadanos que –desde la academia, la sociedad civil organizada y el periodismo- están proponiendo políticas de drogas alternativas.

“Incluso nuestra judicatura ha reaccionado en forma contundente, declarando en reiteradas ocasiones que la prohibición vulnera derechos humanos consagrados en nuestra Constitución. De ahí que estamos convencidos que la discusión no consiste en preguntarnos si debemos o no regular las drogas, sino en cómo hacerlo”, subrayaron.

Las organizaciones y personalidades públicas dijeron estar conscientes de que habrá “serios obstáculos” que habrán de sortear.

“Desde el extranjero, habrá quienes nos exijan continuar la guerra a la vez que avanzan en sus propios procesos de regulación. Desde el interior, habrá también quien busque defender los intereses de la fallida estrategia o quienes, de buena fe, tardarán en aceptar la evidencia cada día más contundente de su fracaso.

“Sin embargo, nadie se opondrá realmente al proceso de pacificación del país, aunque éste resulte complejo y doloroso. Regular las drogas no es –por sí sola- una medida suficiente para acabar con la guerra, pero los firmantes estamos convencidos de que es una medida necesaria para lograr la paz”, concluyeron.

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