El Colectivo Solecito: dos años de escarbar en el “narcocementerio” más grande de Latinoamérica

En mayo se realizó la marcha de madres de desaparecidos en Veracruz. Foto: Tomada de Facebook En mayo se realizó la marcha de madres de desaparecidos en Veracruz. Foto: Tomada de Facebook

XALAPA, Ver. (apro).- El Colectivo Solecito –que aglutina a más de un centenar de familiares desaparecidos en la región costera de Veracruz- cumplió ya dos años de escarbar, rastrear y buscar huellas de sus seres queridos en el traspatio del recinto portuario y en la zona trasera del fraccionamiento Colinas de Santa Fe, predio superior a las 20 hectáreas que, en la mirada internacional, ya es conocido como el “narcocementerio” más grande de Latinoamérica.

Cifras oficiales de la Fiscalía General del Estado (FGE) reportan 283 cráneos encontrados en más de 300 narcofosas y más de 17 mil restos óseos hallados; sin embargo, madres del Colectivo Solecito aseguran que van más de 300 cráneos hallados y que hay más de una decena de “puntos” en donde podría haber más osamentas aun sin ser exhumadas.

Insisten, sobre todo, en los puntos aledaños a la laguna de San Julián y en otra zona de dunas más cercana al recinto portuario. Sin embargo, el gobierno del panista-perredista, Miguel Ángel Yunes Linares, y la propia FGE –recrimina Rosalía Castro, una de las voceros del Solecito- les han retirado el apoyo de retroexcavadoras, maquinaria pesada y el recurso humano de Policías Ministeriales y peritos forenses para continuar con su labor de búsqueda.

Fue un 3 de agosto del 2016 cuando aún gobernaba el estado el priista, Javier Duarte y la Fiscalía estaba a cargo de Luis Ángel Bravo Contreras –ambos en prisión, Duarte acusado de delincuencia organizada, lavado de dinero y desvió de recursos y Bravo acusado de desaparición forzada y de alterar la escena de un crimen- cuando el Colectivo Solecito inició los trabajos de búsqueda y excavación en Colinas de Santa Fe, en donde autoridades estatales insistían que solo se habían hallado “huesos de un perro” y prendas viejas de vestir.

Los familiares de personas desaparecidas cumplen dos años de encontrar restos en Colinas de Santa Fe. Foto: Especial
Los familiares de personas desaparecidas cumplen dos años de encontrar restos en Colinas de Santa Fe. Foto: Especial

Con el apoyo de la Policía Científica Federal, la Agencia de Investigación Criminal  y de la Procuraduría General de la República (PGR) las madres del Solecito “destaparon la cloaca” y comenzaron a encontrar decenas de fosas con cientos de osamentas.

Durante la misa en honor a los desaparecidos en la iglesia “Nuestra Señora de la Asunción” celebrada ayer domingo en el puerto de Veracruz, Elba Jiménez, madre de Óscar de Jesús Jiménez aseguró que el Solecito “no se retirara” de Colinas de Santa Fe, pese a la indiferencia gubernamental y de la Fiscalía quienes se muestran renuentes a seguir apoyando los trabajos.

“No lo digo yo, lo dicen todos los padres, los familiares de nuestros ausentes, queremos que las autoridades se conduelan y nos den los resultados de todos esos hallazgos, no solo de Colinas de Santa Fe, sino de todos esos lugares como Arbolillo (en Alvarado), Córdoba (región Córdoba, Orizaba, Amatlán de los Reyes y Omealca), donde han sido halladas muchas fosas”, aseguró.

Integrantes del Colectivo Solecito. Foto: @SolecitodeVer
Integrantes del Colectivo Solecito. Foto: @SolecitodeVer

Al comienzo del gobierno de Yunes Linares, el entonces Subsecretario de Gobernación y Derechos Humanos, Roberto Campa Cifrián se comprometió con autoridades estatales y con familiares de los 13 colectivos de desaparecidos a que en “seis meses habría resultados muy tangibles”, hoy año y medio después, de las tres mil 600 carpetas de investigación que se abrieron por desapariciones –cientos de ellas forzadas- ocurridas en el sexenio del priista, Duarte, apenas una treintena de cuerpos han sido identificados y entregados a sus familiares a través de rigurosos exámenes de ADN y de confrontación de mapas genéticos.

En el caso de Colinas de Santa Fe, apenas se ha logrado la identificación de 17 osamentas, las cuales se han ido entregado de forma gradual a sus familiares.

El primero ocurrió en enero del 2017, cuando se logró la identificación plena de los restos óseos de Pedro Huesca Barrada, exfiscal investigador especializado del gobierno de Javier Duarte y adscrito a la Fuerza de Tarea de la Secretaría de Marina-Armada de México. El exfiscal fue retenido el 15 de abril de 2013 en Ciudad Cardel, junto con su oficial secretario Gerardo Montiel Hernández, por parte de policías estatales de la SSP y llevado a Colinas de Santa Fe, donde fue ejecutado y enterrado ahí, para el macabro asesinato, los policías contaron con el apoyo de un grupo de sicarios al mando del Cártel de Jalisco Nueva Generación. Su identificación se dio casi cuatro años después.

Además de incomodar al CJNG, Huesca Barrada también afectó intereses de Los Zetas y servidores públicos del entonces gobierno de Duarte, tal como se destacó en la edición 1881 del semanario Proceso con el reportaje “Los Zetas hacen de Córdoba su feudo y refugio”, firmado por el periodista Jorge Carrasco, donde se devela un entramado de funcionarios estatales, municipales, subprocuradores de justicia, y empresarios al servicio del crimen organizado, según la investigación ministerial 947/2012 VER-FIEAFTVS-10, abierta en la Subprocuraduría Regional de Justicia Zona Centro Veracruz y rubricada por Huesca Barradas.

También en Colinas de Santa Fe, fue encontrado –más de cuatro años después- el cuerpo de Giovanni Palmeros Arciga, quien la madrugada del 26 de enero del 2014 desapareció después de haber sido infraccionado por agentes de tránsito en Boca del Río.

Palmeros Arciga se dirigía a una discoteca de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río para recoger a una amiga y continuar la fiesta. Nunca llegó al lugar y, durante 47 meses, Rene Palmeros, padre de Giovanni, emprendió una búsqueda que culminó a inicios de este año. Personal de la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas llamó a su celular, “dirígete a Xalapa” –le dijeron–, y luego se enteró de que estudios cotejados con Policía Científica, PGR y la propia Fiscalía General del Estado (FGE) confirmaban que el cuerpo completo de su hijo se encontraba en dicho “narcocementerio” clandestino. Al día de hoy, sólo hay dos de cuatro oficiales de tránsito detenidos y relacionados con su desaparición y posterior asesinato.

Gerson Quevedo fue la onceava víctima identificada de dicho camposanto, Quevedo fue secuestrado el 15 de marzo del 2014, en su búsqueda, su hermano Alan Quevedo y su cuñado, Miguel Caldelas fueron acribillados por integrantes del CJNG.

A Gerson sus padres, Maricela Orozco y Gerson Quevedo padre lo pudieron encontrar 47 meses después, personal de la FGE y de la Policía Científica solo pudieron cotejar un cráneo y 17 huesos.

Colinas de Santa Fe se convirtió en un panteón ilegal que fue descubierto a raíz de que madres del Colectivo Solecito recibieron un “regalo” de la delincuencia organizada, el pasado 10 de mayo del 2016. Durante la marcha tradicional de familiares de desaparecidos, un comando les entregó copias de croquis y mapas dibujados a mano, en hojas de papel bond, con decenas de cruces marcadas en dicho predio.

Tan solo en una de las fosas, con las dimensiones propias de un alberca –aunque ésta era de arena y de huesos humanos- se pudieron hallar más de quince cuerpos apilados uno sobre otros.

En comparecencia con diputados locales en enero pasado, el Fiscal General del Estado, Jorge Winckler Ortiz, informó que al cierre del 2017 se habían encontrado 102 sitios con 342 fosas clandestinas, la mayoría en el “narcocementerio” de Colinas de Santa Fe, en una zona arenosa del Puerto de Veracruz. La mayor parte de las inhumaciones fueron realizadas en el sexenio de Duarte de Ochoa.

En el espinoso tema de los desaparecidos, en Xalapa, por ejemplo, se trabaja en un proyecto del Memorial para Desaparecidos en Veracruz que incluye una plataforma circular que representa al universo, así como una elevación de una rampa que iconiza la búsqueda interminable que inicia el día en que alguien sin derecho alguno priva de la libertad a otra persona.

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