Renuncia enviado de ONU para Siria, mientras en Idlib se respira tensa calma

Staffan de Mistura, enviado especial de la ONU para Siria. Foto: Tomada de Twitter @NoticiasONU Staffan de Mistura, enviado especial de la ONU para Siria. Foto: Tomada de Twitter @NoticiasONU

GINEBRA, Suiza.- El Enviado Especial de la ONU para negociar la paz en Siria, Staffan de Mistura anunció su renuncia al cargo hacia fines de noviembre, en tanto que en Idlib se respira tensa calma con la extensión del acuerdo entre Rusia y Turquía para la zona desmilitarizada y las agencias humanitarias de la ONU se preparan para el peor escenario posible.

El Enviado Especial de la ONU para negociaciones de paz en Siria Staffan de Mistura anunció al Consejo de Seguridad que por razones “meramente personales” dejará el cargo que viene ejerciendo desde hace 4 años, 4 meses y aseguró que antes de su partida hará un último esfuerzo por conseguir la redacción de una nueva Constitución para Siria, cuestión clave para agilizar el proceso de paz, acercar a las partes y poner fin a la guerra que azota al país desde hace más de 7 años.

Por su parte, el responsable de ayuda humanitaria para Siria Jan Egeland anunció que Rusia y Turquía planean dar más tiempo para la implementación del acuerdo de desmilitarizar una zona septentrional de la provincia siria de Idlib que tenía como fecha límite para su cumplimiento  el 15 de octubre, lo que consideró un “gran alivio” para 3 millones de civiles que viven en el área.

“El lado ruso y el lado turco han indicado que, efectivamente, darán más tiempo a la aplicación del acuerdo para desescalar las tensiones en la zona”, dijo Egeland en un encuentro con periodistas en Ginebra quien expresó su alivio “porque si se iba a seguir una lógica militar que con demasiada frecuencia se ha seguido en esta guerra, no sólo lo haría ser una noticia horrible para los civiles, sino también para los trabajadores humanitarios, unos 12 mil colegas en Idlib”, consideró.

“Así habrá más tiempo para la diplomacia”, expresó Egeland quien también anunció su partida como responsable de operaciones humanitarias y quien en los últimos años ha venido trabajando como parte del equipo de De Mistura.

Precisamente esta tensa calma que se vive en Idlib, en la que se ha evitado más derramamiento de sangre, De Mistura lo consideró una “gran ventana de oportunidad” para avanzar hacia la redacción de una nueva Constitución a lo que el régimen de Bashar al Assad ha puesto objeciones por no estar de acuerdo con algunos integrantes del Comité que tendrían a su cargo esta labor.

Al hablar de manera franca ante el Consejo de Seguridad, De Mistura explicó que hay un acuerdo sobre la composición de los representantes del gobierno y de la oposición para el Comité de Redacción de la Constitución que daría paso a una transición política. Sin embargo, lamentó que Assad no está de acuerdo con una tercera lista de 50 sirios, que incluyen a sociedad civil, expertos independientes, personalidades, líderes tribales y mujeres. Sin este tercer grupo, remarcó De Mistura, la nueva Constitución no sería avalada por Naciones Unidas.

Para el sueco-italiano impulsar la redacción de una nueva Constitución sería un gran logro diplomático con el que dejaría satisfecho su gestión como mediador.

De Mistura es el tercer enviado especial de la ONU para Siria después de Lakhdar Brahimi y Kofi Annan, exsecretario general de la ONU quien murió recientemente y quien dejó como legado el llamado “Geneva Communiqué” en donde se sientan las bases para las negociaciones de paz auspiciadas por la ONU en Ginebra y en el que se sustentan algunas de las resoluciones adoptadas por la Asamblea General sobre el conflicto armado sirio.

De Mistura defendió que mucho se puede hacer antes de su partida a fines de noviembre ya que “un mes podría ser un siglo en política” y anunció su viaje a Damasco la próxima semana y su invitación a altos funcionarios de Rusia, Turquía e Irán garantes del proceso de Astana destinado a poner fin a la violencia, así como a funcionarios de otros países involucrados en el conflicto civil como Egipto, Francia, Alemania, Jordania, Arabia Saudita, Gran Bretaña y Estados Unidos.

“Espero estar en condiciones de emitir invitaciones para convocar al comité constitucional, con suerte durante noviembre (…) No ofrezco predicciones sobre si esto es posible. Lo que sí sé es que después de nueve meses de preparativos es importante lanzar un comité constitucional creíble”, remarcó.

Explicó que su objetivo y el de la ONU es lograr que dicho grupo sea de composición equilibrada para que ninguna de las fuerzas políticas “pueda dominar el Comité”, afirmó de Mistura, plantando cara al régimen sirio que persigue tener control en el momento de la redacción de dicha Constitución.

En este sentido, en la misma reunión, el embajador de Siria ante la ONU, Bashar Ja’afari, habló de la negativa de su gobierno a una nueva Constitución, y dejó claro al Consejo de Seguridad que el mandato del Comité Constitucional debe ser “renovar la Constitución actual” y no redactar una nueva.

“Destacamos que el mandato del Comité se limite a revisar los artículos de la Constitución actual a través de un proceso dirigido por Siria y para Siria”, argumentó el embajador sirio.

Desde febrero de este año De Mistura ha intentado establecer un Comité Constitucional como un paso clave hacia una transición política y el llamado a elecciones para poner fin a una guerra que ha dejado al menos 500 mil muertos.

Zona de distensión

Para la ONU el acuerdo alcanzado en Sochi el 17 de septiembre en una reunión entre el presidente ruso Vladimir Putin y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, cuyo objetivo era establecer una zona de distensión militar en el último bastión rebelde en Idlib, abrió la posibilidad de progreso.

De Mistura reconoció al Consejo de Seguridad que “hasta ahora se ha evitado una catástrofe en Idlib” tras el acuerdo entre Rusia y Turquía, y “se han dado grandes pasos para derrotar al terrorismo”. A su modo de ver también ofrece la posibilidad de que se siga adelante con el proceso político para evitar una solución militar al conflicto.

Ocho países de la Unión Europea hicieron un llamado a Rusia, Irán y Turquía para garantizar que se respete el alto el fuego en Idlib y en una declaración conjunta, dijeron que “debería ser una oportunidad para la reanudación urgente del proceso político liderado por la ONU en Ginebra”.

De igual forma Francia, Países Bajos, Polonia, Suecia, Gran Bretaña, Italia, Bélgica y Alemania dieron “apoyo total” a los esfuerzos del Enviado Especial para establecer un comité constitucional inclusivo “sin más demoras”, que deberá incluir al menos el 30% de mujeres para de esta manera sentar las bases “para elecciones libres y justas supervisadas por la ONU”.

Por su parte, Jan Egeland asesor humanitario de De Mistura reconoció que desde el acuerdo entre Rusia y Turquía la población “se ha librado” de los ataques aéreos durante más de un mes y celebró la extensión del plazo.

En declaraciones a la prensa en Ginebra después de una reunión del Grupo de Apoyo Internacional de acceso humanitario para Siria, Egeland expresó su “alivio” de que haya quedado en suspenso una posible escalada de violencia en el noreste del país lo que ponía en peligro las vidas de unos 3 millones de personas.

Después de más de siete años de lucha que ha devastado al país y ha desarraigado a millones de sirios, Egeland hizo hincapié en el valor del acuerdo de Sochi sobre la zona desmilitarizada en Idlib.

“Ahora hemos tenido cinco semanas sin ningún tipo de ataques aéreos”, dijo Egeland. “No puedo recordar un período tan largo (sin bombardeos) durante los últimos tres años en Idlib. Es una tensa calma en esta área por demás sensible, compleja, difícil habitada por tres millones de civiles. Es una calma bienvenida”.

Además de los grupos de oposición, se calcula que unos 3 millones de personas viven en Idlib. Muchos están allí tras huir de otras áreas de Siria que han sido recuperadas por las fuerzas gubernamentales, más recientemente, las provincias de Dar’a y Quneitra, en el sureste, así como Ghouta del Este, en las afueras de Damasco.

“Las grandes batallas han terminado en la mayor parte del país”, pero Idlib “todavía podría convertirse en la peor batalla”, advirtió Egeland.

Explicó que aunque los grupos de oposición, entre ellos Al-Nusra, retiraron armamento pesado de la línea de contacto, en caso de que se desatara una ofensiva militar se incrustarían en zonas urbanas de Idlib dejando a un millón de personas atrapadas en el conflicto.

Insistió en que el acuerdo tiene que seguir así  ya que evita el derramamiento de sangre, pues de lo contrario, aunque los ataques se centraran en los grupos armados, “sería completamente catastrófico”.

El acuerdo de Sochi establece la creación de una zona desmilitarizada de hasta 20 kilómetros de ancho que divide las posiciones de las tropas gubernamentales sirias y la oposición armada respaldada por Turquía.

Rusia precisó que a propuesta de Turquía, se acordó replegar hacia esa zona el armamento pesado, tanques y sistemas de artillería de los grupos opositores.

Además, el acuerdo compromete a Turquía a retirar de la zona desmilitarizada “a todos los combatiente radicales”, incluidos los del Frente al Nusra. El control y la vigilancia en esa zona correrá a cargo de patrullas móviles integradas por unidades de las policías militares turca y rusa, refirieron Moscú y Ankara, pero no se dieron detalles de cómo llevarían a cabo estas tareas.

En este sentido la ONU pidió garantías para asegurar que dicha zona y la separación de combatientes sea acorde al Derecho Internacional Humanitario.

Preparados para lo peor

A pesar de la extensión y los avances del acuerdo de Sochi, organismos de la ONU se preparan ante una eventual ofensiva militar del ejército sirio lo que podría provocar “la mayor catástrofe humanitaria del siglo XXI”.

El subsecretario General de Asuntos Humanitarios y Coordinador de Ayuda de Emergencia, Mark Lowcock, expresó sus dudas y preocupaciones sobre los detalles de este acuerdo.

“El acuerdo alcanzado en Sochi es, desde nuestro punto de vista, extremadamente importante. Por supuesto, todo el mundo, especialmente los 3 millones de civiles en Idlib, quieren saber cuánto tiempo este acuerdo va a durar. ¿Es simplemente un arreglo temporal o puede servir como base para frenar un ataque militar masivo de manera permanente?”, cuestionó Lowcock en una reunión anterior en el Consejo de Seguridad.

Enfatizó que eso es precisamente lo que las personas que se cobijan bajo lonas de plástico quieren saber. Por el momento aseguró que la ONU está en condiciones de llegar a 2 millones de personas con alimentos esenciales y artículos no alimentarios y servicios de salud y educación esenciales suficientes para un mes. Esto se haría a través de la operación transfronteriza, que ha recibido luz verde del Consejo de Seguridad.

“Llevé a cabo todo el trabajo para preposicionar todos los suministros ante el riesgo de un ataque militar, pero quiero sólo remarcar una vez más que no hay protección, no hay ninguna mitigación disponible contra el tipo de ataque militar que parecía estar en perspectiva. El sistema de ayuda no puede lidiar con el sufrimiento en esa escala. Lo más que podemos hacer es sólo tratar de proteger a las personas a medida que avanzan y proporcionar un poco de ayuda para ellos. Por lo tanto, lo que tenemos que hacer es mantener la concentración en prevenir un ataque militar masivo”, advirtió.

Reconoció que la ONU y las organizaciones humanitarias “no podrían hacer frente en absoluto a un ataque de tal magnitud, no podrían evitar la enorme pérdida de vidas civiles ni sobre todo el incontable número de muertes de niños en caso de un embate militar. Sería una gran pérdida de vidas en una escala que no hemos visto en mucho, mucho tiempo, en cualquier parte del mundo”.

Por su parte, el portavoz de la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU Jens Laerke explicó a Apro que a pesar del anuncio de Sochi, su nivel de preparación y de respuesta humanitaria sigue siendo “alto” y continúan sus trabajos para el eventual desplazamiento de hasta 900 mil civiles en la provincia de Idlib que se encuentran bajo control de diversos grupos rebeldes y de la oposición.

En la misma línea el coordinador humanitario regional para Medio Oriente de la ONU, Panos Moumtzis, detalló que se trabaja bajo la suposición de que unas 700 mil personas se desplazarían aún más hacia el norte, a zonas bajo control rebelde y la frontera con Turquía, y que unas 100 mil saldrían de la provincia hacia áreas controladas por el gobierno.

Los preparativos, agregó, intentan tener en cuenta todos los escenarios, incluyendo el de un ataque químico, como ya ocurrió en el pasado en otros capítulos de la guerra siria que inició en 2011 con la represión armada de las manifestaciones en contra del gobierno de Bashar Al Assad.

La ONU urgió a Siria y a sus aliados, Rusia e Irán, así como a otros países que tienen influencia sobre los grupos rebeldes, que en caso de una opción militar, como regla mínima, se respete el principio de no atacar áreas fuertemente pobladas, instalaciones humanitarias, hospitales, ni infraestructuras vitales, respetando los principios de proporcionalidad, distinción y precaución que defiende el derecho internacional.

En este contexto, Moumtzis reveló que en una reunión con representantes de todas las partes involucradas les dieron a conocer las 235 coordenadas geográficas que corresponden a la localización de hospitales, escuelas, almacenes y puntos de distribución de ayuda, entre otros.

“Así no habrá duda de que un hospital es un hospital. Nadie podrá llegar y decir que no lo sabía”, advirtió en caso de un ataque de las fuerzas sirias.

La situación fue provocada por la escalada de los ataques del ejército del régimen sirio en Idlib apoyados por Moscú y Teherán a principios de septiembre en que fuerzas rusas llevaron a cabo bombardeos intensos en esa provincia de cara a una vasta ofensiva.

Y en cuanto al financiamiento, Laerke detalló que de los 3 mil 334 millones de dólares solicitados por las agencias de la ONU para el Plan de Respuesta Humanitaria 2018 en Siria, se ha recibido mil 500 millones de dólares. Entre los 10 países que más han colaborado se encuentran Estados Unidos con 300.3 millones de dólares; Reino Unido 227.2 millones; Alemania 177.6 millones; Comisión Europea 125.7 millones; Canadá 73.0 millones; Noruega 67.2 millones; Japón 59.5 millones; Suecia 34.8 millones; Dinamarca 22.2 millones y Países Bajos 20.5 millones de dólares.

Finalmente, el residente y coordinador humanitario en Siria, Ali Al-Za’tari, confió en que el acuerdo ruso-turco en Idlib, “permitirá el acceso de la ayuda humanitaria y salvar vidas de civiles. La ONU en Siria está dispuesta a proporcionar ayuda humanitaria necesaria en Idlib y todas las áreas circundantes”, dijo Al-Za’tari, quien recordó que el organismo se guía por los principios humanitarios de neutralidad, imparcialidad e independencia.

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