Llevan “Dogville” de Lars von Trier a escena

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Es tentador llevar una película de esta magnitud al teatro, donde el puro nombre atrapa desde el primer momento la atención del público.

Dogville, escrita y llevada al cine por el danés Lars von Trier en 2003, fue desde entonces una propuesta que parecía más teatral que cinematográfica. Aclamada por el público y la crítica, montada en un set casi vacío, definiendo los espacios sólo con un croquis marcado sobre el piso, el cineasta recrea la totalidad de un pequeñísimo pueblo alejado de la mano de Dios y de la civilización.

Ahora, en 2018, se monta en español y con elenco mexicano en el Teatro Helénico, “adaptación” hecha por Miguel Cane y dirigida por Fernando Canek.

El texto cuenta, en nueve capítulos, la historia de la joven Grace (Ximena Romo, impecable en su primer protagónico teatral), que llega a la aldea en busca de refugio, huyendo de un pasado que desconocemos. Sólo sabemos que unos gángsters y la policía la buscan. Titubeando, y bajo la presión de Tom (Sergio Bonilla), el más “librepensador”, que cree que los habitantes deben abrazar lo ajeno, los convence de darle una oportunidad. Es así como la adoptan poco a poco hasta convertirla en una de ellos. Pero conforme pasa el tiempo se demuestra que Grace nunca ha sido ni podrá ser una más. Con mucha sutileza, el pueblo chico se convertirá en algo más que un infierno grande.

La historia es emocionante. A pesar de ser un espacio mayúsculo, envuelve a los espectadores en esa diminuta atmósfera de asfixia que sufre el personaje principal, rodeada y dependiente, al fin y al cabo, de desconocidos que disponen de ella, ejerciendo su poder.

Maravillosas son las actuaciones del elenco que recrea por completo un pueblo estadunidense, compuesto además por Claudia Ramírez, Carmen Delgado, Mercedes Olea, Luis Miguel Lombana, Pablo Perroni, Gerardo González, Rodolfo Arias, Judith Inda, Francisco de la Reguera, Ana Kupfer, Christopher Aguilasocho, Diego Cooper, Francisco Hernández Castelán, Jerónimo Suárez Inda, Alán Téllez y Carlos Fernández. Sus personalidades se construyen con cuidado, y es así como se muestran las múltiples facetas de cada uno de los primeros encantadores y luego siniestros pueblerinos. Sin embargo, a lo largo de la representación hay insistentes errores en los diálogos, que si bien pequeños, logran ser disimulados por ninguno de los actores.

El montaje es absolutamente pulcro y cuenta con una producción de primera. Vestuario, escenografía, iluminación y utilería están cuidados hasta el último milímetro. Y es que de por sí no es fácil mantener a 18 personajes durante más de dos horas a la vista, en acción. Lo que resulta una pena es que la dirección no tenga una búsqueda más allá de la película. Se queda en el lugar seguro, en el trazo de Von Trier. Saca el filme de la pantalla y la lleva a la escena tal cual.

La puesta es un poco larga, pero para aquellos que no han visto la película será sin duda una experiencia gozosa.

Dogville se presenta los lunes a las 20:00 horas en el Teatro Helénico (Av. Revolución 1500, Guadalupe Inn). Hasta el 10 de diciembre.

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