Jóvenes “rompieron los símbolos del autoritarismo”: Arturo Rodríguez al presentar “Ecos del 68”

Homero Campa, Arturo Rodríguez y Olallo Rubio en la presentación de Ecos del 68. Foto: Alejandro Saldívar Homero Campa, Arturo Rodríguez y Olallo Rubio en la presentación de Ecos del 68. Foto: Alejandro Saldívar

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con el movimiento estudiantil de 1968, los jóvenes mexicanos “rompieron los símbolos del autoritarismo”, destacó este jueves el periodista Arturo Rodríguez García durante la presentación de su libro Ecos del 68, publicado por Ediciones Proceso, con base en el podcast homónimo que se difundió en la plataforma Convoy Network.

Rodríguez, reportero de la revista Proceso y también autor de El regreso autoritario del PRI, aseveró que el presidencialismo autoritario mexicano explica “todos nuestros fracasos como país”, pues se ha dedicado a “aplastar a quien se propone cambiar el cauce diseñado desde el poder”.

A través de 10 amplios testimonios de actores que participaron en el movimiento estudiantil, hace 50 años, Rodríguez García destaca aspectos que ocurrieron durante las 10 semanas, tiempo en que los jóvenes retaron al sistema autoritario encarnado entonces por Gustavo Díaz Ordaz, hasta la masacre perpetrada en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el 2 de octubre.

El libro registra “este despertar, las aspiraciones colectivas, las definiciones políticas y las esperanzas, frente a un autoritarismo incapaz de entender otra cosa que no fuera el obedecimiento”, dijo el periodista.

Los jóvenes –agregó– no sólo “debatieron, votaron, decidieron, pitaron, marcharon y resistieron”, sino también “conquistaron el Zócalo, símbolo entonces de las reuniones del clientelismo electoral y político”, y vencieron la “maquinaria propagandística (…) ese periodismo abyecto que todavía permanece por ahí”.

Sin embargo, aseveró, los mismos jóvenes, con aspiraciones de cambiar las cosas, se enfrentaron con “ingenuidad” al “político mexicano priista del régimen hegemónico, que era gente pervertida, curtida”, lo cual explica que “el movimiento estudiantil fue aplastado, derrotado”.

Ello se dio el 2 de octubre, cuando los representantes estudiantiles aceptaron una negociación con el gobierno de Diaz Ordaz, y horas después éste optó por una masacre.

“En el 68, la historia no la escribieron los vencedores, fue la narrativa de los vencidos la que se posicionó en el imaginario colectivo”, planteó a su vez el periodista Homero Campa, editor de la sección internacional de la Proceso.

El triunfo de la narrativa de los vencidos, añadió, se debió, entre otros aspectos, a la amplia cobertura de la prensa extranjera, la toma de conciencia de las representaciones diplomáticas y la simpatía de la mayor parte del sector intelectual hacia el movimiento estudiantil.

Por lo menos 20 corresponsales y 62 enviados especiales de la prensa extranjera que se encontraban en México aquel 2 de octubre “demolieron la versión oficial”, añadió Campa, quien coordinó el proyecto periodístico: A 50 del 68: la historia que nos une, una plataforma que relata los eventos del movimiento estudiantil como si estuvieran ocurriendo en tiempo real.

Recordó que The New York Times, Le Monde, la BBC y AP reportaron la magnitud de la masacre, ello a pesar del fracasado intento de “control de daños” operado por Fernando M. Garza, entonces jefe de prensa de Los Pinos, la madrugada del 3 de octubre.

Según el periodista, en la prensa mexicana también se gestó la narrativa que denunció la masacre y la represión gubernamental, pues si bien “los dueños de los medios tuvieron un papel vergonzoso, abajo, en la tropa, entre los reporteros, muchos de los cuales tenían la edad de los estudiantes, la respuesta fue otra (…) ellos reprodujeron la versión de los vencidos”.

En su libro, Arturo Rodríguez recoge las revelaciones de la historiadora María de los Ángeles Magdaleno sobre el Grupo de la Lux –el “ejército secreto” del general Alfonso Corona del Rosal–, pero también las narraciones de los entonces líderes estudiantil Félix Hernández Gamundi y Sócrates Campos Lemus, así como de Myrthokleia González –la primera estudiante de ingeniería mecánica, quien fungió como maestra de ceremonia en la Plaza de las Tres Culturas aquel funesto 2 de octubre de 1968– y del periodista José Reveles, el poeta José Vicente Anaya y el músico Óscar Chávez.

“La historia del movimiento del 68 ha sido contada mil veces en las últimas cinco décadas, y el aparato de propaganda oficial se ha encargado de darnos dos o tres versiones oficiales”, sostuvo Olallo Rubio, documentalista y fundador de Convoy Network, donde Rodríguez difundió las entrevistas ahora plasmadas en el libro Ecos del 68.

Por ello, según el comunicador, el libro ofrece una “curaduría de testimonios”. “Nos ayuda a entender mejor cómo se desarrolló ese trágico evento de nuestra historia”.

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