“Mowgli. Relatos de El libro de la selva”: La cruda ley…

Netflix estrena "Mowgli. Relatos de El libro de la selva". Foto: Cortesía Netflix Netflix estrena "Mowgli. Relatos de El libro de la selva". Foto: Cortesía Netflix

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La cinta original de Netflix, dirigida por Andy Serkis, Mowgli. Relatos de El libro de la selva (Mowgli: Legend of the Jungle, EU-Inglaterra, 2018) es una versión más cruda que la versión Disney, no tan atractiva visualmente pero sumamente enriquecedora.

La historia, que resulta ser más apegada a la versión original de Rudyard Kipling, gira en torno a la historia de Mowgli (Rohan Chand), el cachorro humano que vive en la selva al cuidado de una manada de lobos guiada por su líder Akela (Peter Mullan).

Mowgli perdió a sus padres por culpa del tigre Shere Kan (Benedict Cumberbatch); sin embargo, fue rescatado por la pantera Bagheera (Christian Bale) –ante los ojos de la serpiente Kaa (Cate Blanchett)–, y llevado ante los lobos para que pudieran cuidarlo. Akela acepta al cachorro porque es capaz de sostenerle la mirada y está convencido de que podría traer paz a la selva.

En este contexto, Mowgli crece como uno de la manada pero sabe que no es un lobo, y aunque es humano, tampoco se siente muy cercano a esa raza, y es que finalmente todos sus aprendizajes giran en torno a las leyes de la selva, que le han sido inculcadas severamente por el oso Baloo (Andy Serkis).

Mowgli crece bajo el acecho de Shere Kan, quien insiste en que el cachorro humano es suyo para ser devorado, lo cual contraviene una de las leyes de la selva, que prohibe cazar humanos o alguno de sus animales domésticos, ya que eso provacaría la intrusión del humano en la selva y pondría en peligro a todos los animales.

Shere Kan, el tigre cojo, ha estado rompiendo esta ley desde hace muchos años, lo cual lo convierte en una criatura sin honor y peligrosa.

Mowgli tiene 11 años y es momento de que haga la prueba para reafirmar su pertenencia a la manada: deberá escapar de la persecución de Bagheera junto con otros aspirantes lobos. La pantera está convencida de que Mowgli debe irse a la aldea del hombre pues ahí, entre los suyos, estará seguro. Sin embargo, Mowgli desea ser un lobo.

Las cosas se complicarán y Mowgli deberá aceptar su naturaleza, y he ahí el meollo de toda la cinta: la aceptación. En todo momento, la historia de Serkis nos habla sobre la dicotomía individualidad vs lo colectivo, entre aquellos que nos hace únicos y socialmente honorables, y aquello que nos hace débiles y unos parias. ¿Es nuestra capacidad para seguir las reglas de la sociedad? ¿Es nuestra capacidad para matar y someter al otro? ¿Es nuestra capacidad para el cambio?

La cinta resulta inspiradora gracias a sus enseñanzas filosóficas sobre la naturaleza humana, y al mismo tiempo resulta dolorosa pues nos muestra lo que pasa cuando el equilibrio se rompe.

¿Qué podríamos reprocharle? Que no posee una animación espectacular como la cinta de Disney, que nos hace creer que los animales que vemos en pantalla son “reales”; aquí, el resultado del CGI resulta un poco más caricaturesco; que no es una cinta fácil, sino que exige un poco de nosotros para entender sus mensajes. Y por último, cabe recalcar que no es como la versión satanizada de Disney, aquí hay un par de muertes dolorosas sin mencionar que los personajes transitan por un camino difícil donde sus corazones saldrán heridos de una u otra forma.

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