Dueños de terrenos de Tlahuelilpan temen extinción de dominio; nos intimidan huachicoleros, dicen

Zona del incendio tras ordeña a ducto en Hidalgo. Foto: Alejandro Saldívar Zona del incendio tras ordeña a ducto en Hidalgo. Foto: Alejandro Saldívar

TLAHUELILPAN, Hgo. (apro).- Ante la advertencia del Fiscal General de la Nación, Alejandro Gertz Manero, de aplicar la ley de extinción de dominio en las propiedades en que hay ductos donde extraen ilegalmente gasolina, agricultores, dueños de parcelas en esta región, se indignan y rechazan esta posibilidad.

“No estamos de acuerdo”, señalan algunos de ellos, que tienen propiedades cercanas a tomas clandestinas o que se encuentran en partes del terreno que trabajan.

El funcionario federal declaró en conferencia matutina que “Vamos a trabajar mucho sobre la parte que es fundamental en materia procesal, que es la extinción de dominio de los predios que tengan alguna vinculación con cualquier delito, y en este caso con los delitos que provienen del robo de hidrocarburos”.

Dijo también que la ley de extinción de dominio determina “hasta donde podemos llegar y cuáles son los elementos que se necesitan probar para ejercerla. Conforme lo vayamos haciendo, inmediatamente lo vamos informando, porque esa es una parte de la investigación que puede ser pública y que no genera ningún daño”.

La ley de extinción de dominio se creó en 2009 y en México se aprobó en noviembre de 2018 y se refiere a la pérdida de los derechos sobre bienes que han sido instrumento, objeto o producto de un delito o que sean utilizados para esconder o mezclar otros bienes producto de un delito, según la Ley de Extinción de Dominio.

Los trabajadores agrícolas y los agricultores ven las tomas clandestinas en los ductos y son testigos de la presencia de la autoridad en ellas –como la del accidente del pasado viernes–, pero en esta región cruzan ductos que salen o que llegan a la Refinería Miguel Hidalgo, de Tula y aunque ellos conocen la ubicación de estas tomas clandestinas, han sido intimidados la mayoría de ellos y se niegan a denunciar.

“Cuando ellos llegan nos dicen: “Vete de aquí porque vamos a trabajar, no queremos problemas” y estén trabajando en lo que sea, se tienen que retirar.

En el caso de la toma en el lugar del accidente se encontraba en una zanja, propiedad de la Comisión Nacional del Agua, desde hacía algunos años, “no hay responsabilidad de los propietarios, en este momento; pero si se crea el delito en el caso de los ductos, debe ser muy específico, tomando en cuenta los contratos que se firmaron entre los arrendatarios y Petróleos Mexicanos”, señala Julio Valdéz, abogado desde hace 32 años en la zona de Tula, Tlahuelilpan, Mixquiahuala y Tezontepec.

Los acuerdos firmados en los años 70 establecen ciertos lineamientos para dejar pasar los ductos por las tierras de los agricultores, que dieron el permiso a cambio de una indemnización y son lineamientos que ellos han respetado, señala el abogado, “pero mientras no estén en la ley, ni en el contrato que hicieron, no pueden aplicar (la ley de extinción de dominio)”.

El dueño de los terrenos afectados en la fuga del 18 de enero, espera la indemnización de Petróleos Mexicanos, “sabemos que cuando suceden estos accidentes, Pemex indemniza e incluso retira la tierra contaminada y la rellena con tierra nueva”, señala un agricultor de la región.

Ellos saben que hubo otras fugas antes en ese tubo, pero, no denuncian, “las autoridades conocen dónde están las tomas y no hacen nada”, señala indignado otro de los agricultores

La cosecha de las dos parcelas donde sucedió el siniestro estaban sembradas de alfalfa que es un cultivo del que se puede aprovechar cortes cada mes, durante 5 años, estas alfalfas eran jóvenes, tenían aproximadamente 3 años y se encuentran en este momento en pérdida total.
Los dueños de estas parcelas, en esta zona donde sucedió la fuga, son pequeños propietarios, que tienen extensiones de tierra de 5 hectáreas, algunos son de Tlahuelilpan y de otros municipios. Los 500 ejidatarios de Tlahuelilpan, posee apenas una hectárea en el norte y sur de la población.

La zona del siniestro, cultivable, que se encuentra en la carretera Tlahuelilpan-Tlaxcoapan, tiene tierras gruesas, que dan muy buenos rendimientos, aunque han decaído últimamente debido a la calidad del agua residual que llega de la ciudad de México, cada día más contaminada y los rendimientos de los cultivos son de menor tiempo, por esta razón.
Hay casos en algunos ranchos de la región, cercados, que, durante las noches, los ladrones de gasolina entran a la propiedad, ponen una manguera y toman lo que quieren, “pues a veces hasta se burlan de ellos, se cruzan las parcelas y “trillan” (pisan) nuestros cultivos”, afirma uno de los propietarios.

Según Valdéz, “no sería justo que se aprobara una ley como ésta, porque los agricultores, aunque son dueños de la tierra, muchas veces no saben”.

Dice el abogado que ley de extinción de dominio se aplica con dueños de propiedades que arriendan, y que si se dan cuenta de que están utilizándolas para cometer un delito, deben denunciar, sino lo hacen, se procede legalmente contra ellos y pierden su propiedad pero, dice Valdéz, “tiene sus requisitos esta ley”, y creo que no aplica en este caso porque “si tengo mi propiedad, una parcela lejos de donde vivo, no puedo darme cuenta quienes son ni dónde están”.

Un agricultor, que tiene esa situación en su predio dice angustiado “Estamos en un estado de indefensión, ellos llegan a intimidar” y en el caso de los que exigen indemnización por el accidente se exalta y afirma” es como si entrara un ladrón a tu casa a asaltarte, lo matas y todavía tienes que indemnizarlo”.

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