En la ONU llaman a honrar principio de “no indiferencia” sobre crisis en Nicaragua

El embajador argentino Carlos Foradori. Foto: Tomada de Twitter @cmforadori El embajador argentino Carlos Foradori. Foto: Tomada de Twitter @cmforadori

GINEBRA (apro).- En un evento realizado en la sede de la ONU se hizo un llamado a la comunidad internacional para evolucionar de los principios de “no injerencia” al de la “no indiferencia” con respecto a la represión política y la grave crisis de derechos humanos que se vive en Nicaragua bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Así lo manifestó en un acto realizado en el marco del Consejo de Derechos Humanos sobre represalias y detenciones arbitrarias en Nicaragua, el embajador argentino Carlos Foradori, en el que participaron Paulo Abrao, Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Vilma Núñez presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) y fue moderado por el subsecretario de la oficina para la Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado de Estados Unidos Roger D. Carstens.

Foradori, urgió a que no se olvide, ni se pase de largo lo que sucede en el país centroamericano en donde en el último año fueron asesinados más de 300 manifestantes, más de 2 mil resultaron heridos y en donde el régimen de Ortega se comprometió a liberar a todos los presos políticos en un plazo no mayor de 90 días, contando a partir del 20 de marzo.

“Y estamos contando día por día”, dijo el diplomático quien tomó la palabra en nombre del Grupo de Lima, agregando que observan muy de cerca el proceso de liberación de “todos” los presos políticos.

Según cifras de la CIDH aportadas por Abrao, a raíz de las manifestaciones desde el 18 de abril del año pasado contabilizaron 647 presos políticos, pero la cifra de personas liberadas desde el 20 de marzo va desde 32 a 50 según citan diferentes organizaciones.

Abrao, recordó que en el informe de la CIDH se documentaron torturas a los detenidos, violaciones “graves y perversas” y afirmó que continúa el patrón de represión política en el país.

En este escenario, consideró que 90 días “es mucho tiempo”, además de la eternidad que significa un solo día para quienes están privados de su libertad de manera arbitraria.

Por tal motivo, Abrao instó a Ortega a liberarlos “cuanto antes” para restablecer la confianza de los nicaragüenses, además recordó que otra promesa hecha por el régimen fue la de respetar la Constitución en lo referido a la libertad de manifestación, reunión, movilización, garantizar la libertad de prensa y devolver el equipo que le ha sido sustraído a varios medios de comunicación.

Al tomar la palabra la presidenta del CENIDH Vilma Núñez, manifestó su escepticismo ante las negociaciones recién finalizadas entre el gobierno y sectores de la oposición, ya que en su opinión con Ortega “no hay posibilidad alguna de obtener una solución”.

Remarcó que el presidente nicaragüense es una persona que “no cumple con su palabra” y que cedió a mantener cierto diálogo no por convicción, sino presionado por la opinión pública y de la comunidad internacional.

Núñez, durante su paso por Ginebra se reunió con varios relatores de derechos humanos de Naciones Unidas y participó en reuniones del Consejo de Derechos Humanos sobre la cuestión nicaragüense que en el mes de mayo se presentará al Examen Periódico Universal (EPU).

A su modo de ver imponer sanciones y medidas concretas desde el exterior son el último mecanismo de presión que queda para ver si Ortega “entra en razón”.

Ortega teme que la Unión Europea, EU, el Grupo de Lima o la misma Organización de Estados Americanos apliquen sanciones, sobre todo económicas contra él y su familia, que se ha enriquecido al amparo del poder y no quiere perder su capital, afirmó Núñez.

Por su parte al tomar la palabra el subsecretario de la oficina para la Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado de EU dijo que la rendición de cuentas por los delitos cometidos contra los nicaragüenses en el último año se debe considerar como una medida efectiva para restaurar los derechos humanos en Nicaragua.

“Queremos ver la rendición de cuentas por los delitos cometidos contra esos presos y contra todos los nicaragüenses en el último año, la rendición de cuentas por la tortura, responsabilidad por desapariciones y responsabilidad por los asesinatos. El respeto por los derechos humanos debe ser restaurado”, declaró.

Urge evolucionar de la “no injerencia” a la “no indiferencia”

Al ser cuestionado por Proceso sobre el argumento de la “no injerencia” que defienden algunos estados, entre ellos México, el embajador de Argentina descartó referirse a este país en particular.

Sin embargo, Foradori recordó que en 1648 cuando se firmó la Paz en Westfalia el 24 de octubre en el ayuntamiento en Münster, a raíz del cual se crean los estados nacionales y nace el principio de no injerencia en los asuntos domésticos de los estados, precisamente porque eran estados que empezaban a broquelarse, a separarse y a ser celosos de sus propias políticas internas.

“El mundo ha cambiado un poco”, remarcó Foradori, “un poco bastante desde ese entonces, pero evidentemente hay muchos países que todavía se refugian en ese principio de no injerencia y sobre todo aquellos que más promueven este principio son los que más violan los derechos humanos’’.

“Nosotros lo que creemos es en el principio de no indiferencia y en muchos aspectos, no solamente en materia de derechos humanos y por eso entendemos que el mundo le pese a muchos o a pocos, está defendiendo este principio de no indiferencia”, sostuvo.

“Porque si no este evento de hoy, el Consejo de Derechos Humanos, porque si no la Conferencia de Desarme, porque si no las Naciones Unidas no tendrían sentido”, argumentó el diplomático argentino.

“Hoy por hoy, todos los Estados nos miramos entre sí y estamos viendo qué es lo que estamos haciendo y hay muchos otros aspectos que dan cuenta con claridad absoluta que este principio de no injerencia quedó perimido”, observó.

En medio ambiente, la polución no reconoce un puesto de aduana y migración, los desastres naturales y no naturales, no reconocen un puesto de aduana y migraciones, citó Foradori entre otros ejemplos.

“Los Estados entre sí tienen el deber de mirarse a sí mismos para que las normas internacionales sean cumplidas”, remató.

Al evento sobre la represión y graves violaciones de derechos humanos en Nicaragua no asistió ningún diplomático en representación de la Misión de México ante organismos internacionales de Naciones Unidas.

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