¿Cómo tomarle una foto a algo imposible de ver? Con una bola de discoteca…y algoritmos (Video)

Katie Bouman, la artífice del algoritmo que hizo posible obtener la primera fotografía del agujero negro. Foto: Facebook Katie Bouman, la artífice del algoritmo que hizo posible obtener la primera fotografía del agujero negro. Foto: Facebook

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “¿Es posible ver algo que, por definición, es imposible de ver?”.

Es la pregunta que formuló hace poco más de dos años la joven estudiante de posgrado Katie Bouman, quien, sin ser astrónoma, hoy está acreditada como la artífice del más reciente hito de las ciencias del espacio: la primera fotografía de un agujero negro.

Convertida en estrella de las redes sociales esta semana por razones que nada tienen que ver con escándalos, Bouman se convirtió en la nueva estrella del firmamento científico… y también mediático, a juzgar por las varias notas de semblanza que de ella publicaron medios internacionales.

Su propia alma máter comparó su hazaña con la de la mujer que creó un algoritmo que ayudó a poner al hombre en la Luna.

Como alumna de ciencias de la computación del Instituto Tecnológico de Massachussets, Bouman se incorporó al proyecto Event Horizon Telescope, que se propuso crear una representación gráfica fiel de un agujero negro.

La hoy profesora de informática en el Instituto de Tecnología de California, de 29 años de edad, no sólo tiene el mérito de haber hallado el cómo, sino también de cómo explicarlo con claridad y, literalmente, con peras y manzanas.

En una charla que impartió en noviembre de 2016 dentro de las famosas conferencias TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño), Bouman resumió en poco menos de 13 minutos cuál sería la mecánica para obtener una imagen de una región tan, pero tan lejana, que desde la Tierra parece increíblemente pequeña, “del tamaño de una naranja sobre la superficie de la Luna”.

Localizado en el corazón de la Vía Láctea, el agujero negro capaz de aspirar todo lo que se le acerque, incluso la luz, no puede ser visto desde nuestro planeta, pero su horizonte de eventos proyecta una sombra, la cual se convirtió en el objetivo de Bouman.

Tomarle una foto supondría construir un telescopio del tamaño de la Tierra. Pero Bouman diseñó una alternativa inteligente. Y lejos de explicarla en un incomprensible lenguaje técnico, recurre a metáforas amables, como la de imaginar a la Tierra como un inmenso globo de discoteca lleno de espejos que capturarían las gráficas de ese objeto nunca antes visto, para armar el rompecabezas con el auxilio de algoritmos.

Así, sin saber nada de astrofísica, como ella misma revela, comprendió que su papel para ayudar a conseguir la primera imagen del agujero negro era diseñar esos algoritmos.

“Una imagen de un agujero negro que no hemos visto nunca podría crearse uniendo imágenes que vemos todo el tiempo, de personas, edificios, árboles, gatos y perros. Imaginar ideas como ésta hará que sea posible que obtengamos nuestras primeras fotos de un agujero negro”, dice la académica computacional, que cita con igual entusiasmo a Albert Einstein que a Mick Jagger.

“No siempre consigues lo que quieres, pero si lo intentas, a veces ves que consigues lo que necesitas”, exclama con las palabras del líder de las piedras rodantes.

Y qué mejor que ella  lo explique.

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