Las Zonas Económicas Especiales, fracaso rotundo

El expresidente Peña Nieto ddurante la declaratoria de las Zonas Económicas Especiales, Foto: Especial El expresidente Peña Nieto ddurante la declaratoria de las Zonas Económicas Especiales, Foto: Especial

Pensadas para ser detonantes del desarrollo en las regiones más deprimidas del país, las Zonas Económicas Especiales fueron un proyecto impulsado por el anterior gobierno federal. Pero el plan, al que se le destinaron cuantiosos recursos –incluso hay partidas destinadas al mismo en el presupuesto de este año–, fracasó. Y el mes pasado, López Obrador las sepultó definitivamente.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El pasado 25 de abril el presidente Andrés Manuel López Obrador sepultó otro de los grandes proyectos del sexenio de Enrique Peña Nieto: las Zonas Económicas Especiales (ZEE).

Para echarlas a andar, el anterior gobierno federal gastó 2 mil millones de pesos durante 2018 sólo para la compra de tierras y el diseño y promoción de los proyectos en las siete ZEE. El resultado: ninguna inversión.

“Eran supuestamente para ayudar, pero nunca hicieron nada por ayudar. Hicieron negocios, compraron terrenos y derrocharon recursos; no se benefició en nada”, aseguró ese día el presidente en su conferencia matutina.

Las declaraciones de López Obrador en Palacio Nacional contrastaron con el entusiasmo con el que Peña Nieto promovió las ZEE como el proyecto de desarrollo regional más importante de su gobierno.

“El objetivo básico es establecer bases legales e institucionales para crear nuevos polos de desarrollo industrial en regiones rezagadas, pero que tienen una condición específica común: un enorme potencial productivo”, dijo Peña Nieto el 29 de septiembre de 2015 en Tapachula, Chiapas.

La oferta consistía en brindar incentivos fiscales y aduaneros, así como facilidades administrativas y de infraestructura, a empresas nacionales y extranjeras para que se instalaran en Puerto Chiapas, Chiapas; Coatzacoalcos, Veracruz; Lázaro Cárdenas-La Unión, Michoacán y Guerrero; Progreso, Yucatán; Salina Cruz, Oaxaca; Seybaplaya, Campeche; y Dos Bocas, Tabasco. Con esa ecuación, según el gobierno peñista, llegaría el desarrollo industrial al sur y al sureste del país y la región saldría del atraso económico.

(Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2219, ya en circulación)

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