AMLO confía el rescate de las refinerías a quien no pudo en sexenios pasados

Leonardo Cornejo es un viejo conocido en Petróleos Mexicanos. Este químico de larga trayectoria, ahora encargado de rehabilitar las refinerías del país y de la construcción de la de Dos Bocas, fue el responsable de las fallidas reconfiguraciones a las que el presidente Andrés Manuel López Obrador suele aludir en sus discursos, en los que denuncia el derroche y la corrupción de gobiernos pasados. Proceso da cuenta de las anomalías que la Auditoría Superior de la Federación ha encontrado durante los distintos cargos que Cornejo ha tenido en Pemex. 

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La tarde del 31 de marzo el presidente Andrés Manuel López Obrador se despidió de sus simpatizantes en medio de una concentración que lo vitoreó frente al Aeropuerto Internacional de Tampico. Concluía una gira por la Huasteca y una visita a la refinería de Ciudad Madero, Tamaulipas, para la cual anunció una inversión de 3 mil 500 millones de pesos, pues el complejo llevaba más de un año parado por problemas de operación.

“Encontré la refinería muy abandonada; no se ha invertido desde hace mucho tiempo y no sirvió la famosa reconfiguración en la que se gastaron más de 2 mil millones de dólares y no sirvió, tiraron el dinero… Por eso vamos a levantar a esa refinería para que se produzcan las gasolinas y no las estemos comprando en el extranjero, baje el precio de los combustibles y haya empleo”, dijo.

Para entonces, el proyecto de rehabilitación de las seis refinerías del país y la construcción en Dos Bocas, Tabasco, incluía el señalamiento persistente contra los gobiernos anteriores a los que acusaba de dilapidar el dinero mientras contraían a más de la mitad la producción. No obstante, el hombre a cargo del nuevo proyecto nacional de refinación fue precisamente el responsable de las obras fallidas.

Para la construcción de la refinería en Dos Bocas la secretaria de Energía, Rocío Nahle, designó como encargado a Leonardo Cornejo Serrano, químico de larga trayectoria en Petróleos Mexicanos (Pemex), quien en los últimos ocho años fue responsable de las rehabilitaciones y reconfiguraciones fallidas a las que López Obrador suele aludir.

Una consulta a sus declaraciones patrimoniales –en las que, por cierto, jamás ha aceptado hacer públicos sus bienes– permite observar que desde junio de 2010 Cornejo Serrano fue designado gerente de Ampliación de Capacidad en Pemex Refinación, cargo que tenía precisamente la tarea de aumentar la producción de las refinerías.

En esa responsabilidad dio el salto sexenal y en 2014 –en medio de los procesos de adjudicación directa que favorecieron al consorcio integrado por las empresas Odebrecht-Fluor Daniel con contratos millonarios en las refinerías de Salamanca y Tula– fue designado encargado de la Subdirección de Proyectos de la entonces Pemex Refinación (PR), una de las posiciones más poderosas del sector petrolero. 

Luego de la reforma energética de 2008, todavía en el sexenio de Felipe Calderón, Pemex fue objeto de reestructuras y en el caso de PR, el Consejo de Administración aprobó la creación de ese cargo en 2010, mediante el acuerdo CAPR-034/2010. 

Entre las funciones de dicha subdirección se incluyó la “elaboración de normas de referencia, así como el seguimiento de la ingeniería de detalle, procura, construcción, arranque y normalización de las plantas pertenecientes a los diferentes trabajos de ingeniería, procura y construcción en coordinación con los diversos especialistas” para cada complejo del Sistema Nacional de Refinación (SNR).

En 2011, en el acuerdo DGPR-918/2011, se estableció el principal objetivo de la Subdirección de Proyectos: dirigir, planear, programar, presupuestar, coordinar, supervisar, evaluar y controlar el desarrollo y ejecución de los proyectos de inversión de PR hasta la entrega para su operación, cumpliendo con el marco normativo vigente, los costos, tiempos, estándares de calidad, seguridad, protección al ambiente y responsabilidad social.

El 24 de agosto de 2015, cuando PR quedó absorbida por Pemex Transformación Industrial (PTI), creada como parte de la reestructura del sector que se hizo con la reforma energética peñanietista, la petrolera emitió un comunicado en el que dio a conocer que Cornejo Serrano era designado director de Proyectos, cargo que reemplazaba a la subdirección, y en el que expuso las credenciales del funcionario:

“A lo largo de sus 19 años en Pemex ha estado vinculado con el desarrollo de proyectos de inversión, incluyendo las reconfiguraciones de las refinerías de Minatitlán, Salina Cruz y Tula.”

Ligas con Odebrecht

El 9 de diciembre de 2018 el presidente López Obrador viajó a Paraíso, Tabasco, donde presentó el Plan Nacional de Refinación en una concentración masiva. Durante su discurso apuntó que el desastre del sector petrolero es consecuencia de la corrupción.

“No es que haya faltado dinero; es que ha sobrado corrupción”, dijo. Luego puso de ejemplo la inversión de 8 mil millones de dólares para reconfigurar las refinerías de Minatitlán, Cadereyta y Ciudad Madero, mientras que las no reconfiguradas de Salina Cruz, Tula y Salamanca reportaron mayor producción.

“Es increíble. ¿Qué pasó? ¿Dónde quedó el dinero? ¿Cómo entregaron esos contratos si no hubo resultados? ¿Venían empresas a hacer su agosto al país?”, lanzó al aire el mandatario.

En una comparación entre los registros del portal Declaranet de 2002 a 2018 y los resultados de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) –emitidos sin mencionar a los funcionarios por su nombre–, que coinciden con la administración pública de Leonardo Cornejo, Proceso identificó que el ingeniero químico no sólo participó, sino que fue el responsable de actos administrativos en las fallidas reconfiguraciones y rehabilitaciones.

Incluso está relacionado con uno de los escándalos de corrupción que aún está bajo investigación: los contratos que Odebrecht consiguió para las refinerías de Tula y Salamanca.

El 25 de febrero el portal noticioso Animal Político publicó, con motivo de la designación de Leonardo Cornejo el 23 de febrero, que este funcionario de Pemex está implicado en el caso de la refinería de Tula.

La Auditoría de Inversiones Físicas 16-6-90T9M-04-0479 479-DE, realizada a PTI por el “Mantenimiento de la Capacidad de Producción y Conversión de Residuales de las Refinerías de Salamanca y Tula”, identificó los cargos de Cornejo Serrano –aunque no su nombre– como responsable de los procesos de adjudicación.

El caso investigado a partir de esa auditoría por la Fiscalía General de la República (FGR) incluye contratos con el consorcio integrado por la Constructora Norberto Odebrecht y Flour Daniel, que –además de lo detectado por la ASF– se relacionan con las declaraciones en las que Luis Alberto de Meneses, Luis Mameri e Hilberto da Silva, otrora ejecutivos de Odebrecht, confesaron el modus operandi de su empresa en México, documentado por Quinto Elemento Lab y publicado en la edición 2128 de Proceso.

La implicación de Cornejo Serrano es inequívoca: el 27 de agosto de 2013 Pemex Refinación designó al gerente de Proyectos de Ampliación de Capacidad como director del Proyecto de Conversión de Residuales de la Refinería de Salamanca. 

Pero no fue todo, conforme a su historial en Declaranet, hasta esa fecha Cornejo fue el gerente de Proyectos de Ampliación y desde el 28 de agosto del mismo año asumió la gerencia de Modernización y Ampliación de Capacidad, es decir, quedaron a su cargo no sólo las obras de Salamanca, sino las del resto de las refinerías del país.

Un año después, Cornejo ocupó el despacho de la Subdirección de Proyectos de Pemex Refinación. Desde esa posición la ASF identificó que él fue quien dictaminó la adjudicación directa del contrato de Salamanca a Odebrecht-Fluor Daniel, que se formalizó el 6 de noviembre de 2014.  De acuerdo con Declaranet, 20 días después fue ratificado como subdirector de Proyectos.

Mismo dictamen e implicación en las asignaciones de recursos también lo colocan en el caso de la refinería de Tula que ha tenido mayor exposición en los medios de comunicación.

El informe de la ASF determinó que hubo daño a la hacienda pública por cerca de 2 mil millones de pesos, pero inició procedimientos de recuperación por mil 250 millones debido a que se hicieron 11 pagos improcedentes en ambas refinerías; también reportó tres convenios modificatorios que implicaban ventajas para las empresas contratistas que jamás se formalizaron y omisiones en las sanciones contempladas en los contratos.

Con las dos promociones de responsabilidad administrativa que encausó la ASF fue como el asunto llegó a la vía penal en la FGR, donde efectivamente Leonardo Cornejo es investigado.

La capacidad de Cornejo

En medio del desabasto y su estrategia para inhibir el robo de combustible, López Obrador ofreció datos sobre el Sistema Nacional de Refinación (SNR). El 10 de enero fue cuando informó que había refinerías paradas desde hace tiempo y dio ejemplos:

La refinería de Ciudad Madero estaba en paro y sin producción desde hace tiempo; la de Minatitlán prácticamente estaba cerrada; Salinas Cruz acababa de empezar a producir después de un paro técnico. Entre los paros por obras, rehabilitaciones y reconfiguraciones fallidas, así como paros no programados por fallas, el SNR produce un tercio de su capacidad, según el mandatario.

Esa baja en la producción, calculada oficialmente en una caída de 52% entre 2012 y 2018, ocurrió precisamente durante el periodo en el que Cornejo estuvo a cargo de ampliar la capacidad y de los proyectos que pretendían incrementar la producción.

Cinco auditorías practicadas por la ASF, además de la ya mencionada por las obras de Salamanca y Tula, reflejan que más allá de la corrupción y la frecuente identificación de malas prácticas en los manejos presupuestales se han hallado numerosas negligencias bajo la gestión de Cornejo Serrano.

En 2015, por ejemplo, la ASF realizó la Auditoría 524 a las obras de Mantenimiento de la Capacidad de Producción, Adquisición de Catalizadores y Resinas Capitalizables en Plantas de Proceso y Tren Energético de la Refinería de Minatitlán. Para este caso se determinaron cuatro promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria y un monto por recuperar de apenas 28 millones de pesos, cuando la auditoría revisó trabajos por mil 250 millones de pesos.

El dictamen emitido por la ASF para este caso se fundó en la revisión de 76 contratos en los que encontró deficiencias en contrataciones, en la capacidad para justificar volúmenes de emergencia, en trabajos hechos sin relación con los trabajos pagados y en sus estudios de mercado y de mano de obra.

Otro caso es el de la Auditoría 527 por los contratos de Mantenimiento de la Capacidad de Producción de la Refinería de Madero. De la muestra auditada por 586 millones de pesos, la ASF promovió la recuperación de casi 70 millones de pesos y cuatro promociones de responsabilidad contra quienes resultaran responsables de irregularidades. En términos generales,  PTI no cumplió las disposiciones legales y normativas aplicables en contrataciones.

En este caso la ASF identificó que hicieron contrataciones de emergencia fuera de la normatividad, que faltaba reglamentación interna y carecía de un procedimiento de contratación; tampoco tenía diagnósticos para conocer las condiciones de los sitios atendidos por dichas contrataciones, es decir, no identificaron cuáles eran las emergencias pero para atenderlas celebraron contratos fuera de la ley mediante adjudicación directa.

Peor aún, se realizaron pagos por 33 millones de pesos por trabajos que no habían concluido, pagos improcedentes por unos 25 millones, suspensión de un contrato por deficiencias de planeación y programación y pagos indebidos de equipos de gran tamaño que nada tenían que ver con la obra.

Otra de las obras bajo la Dirección de Proyectos de PTI fue la de Mantenimiento de la Capacidad de Producción de la Refinería de Salina Cruz, que se revisó en la Auditoría  528. Una vez más, el monto a recuperar es bajo, de apenas 9.6 millones de pesos. No obstante, se determinaron cuatro promociones de responsabilidad por irregularidades como las ya mencionadas.

En el caso del Mantenimiento de la Capacidad de Producción en las Refinerías de Salina Cruz y Minatitlán, y Tren Energético, la auditoría número 478 estableció una recuperación probable de 378 millones de pesos. En este caso hubo tres promociones de responsabilidad por debilidades en la supervisión y control de cantidades y rendimientos necesarios en la ejecución de los contratos, y deficiencias para justificar contrataciones por emergencia. Además, se detectaron debilidades en el control y supervisión de los trabajos y servicios ejecutados, duplicidad de pagos y no se procuraron las mejores condiciones de contratación.  

En cuanto al Mantenimiento de la Capacidad de Producción en las refinerías de Cadereyta y Madero se practicó la Auditoría 480, en ésta se planteó una recuperación de 100 millones de pesos con tres promociones por responsabilidad administrativa.

La ASF dictaminó una deficiente planeación, programación y supervisión de las obras, también hubo falta de justificación del cálculo para la aplicación de retenciones, lo mismo que para la aplicación de penas convencionales por atrasos en la terminación de los trabajos. 

Además, no se justificaron los mercadeos realizados para evaluar los precios contratados, se pretendía cobrar por trabajos extraordinarios que no se encontraban dentro del alcance del contrato y hubo sobrepagos por conceptos que estaban incluidos en el contrato y sin justificación por el pago de materiales que no ingresaron a la refinería, pero sí se pagaron.

Estas cinco auditorías corresponden a los ejercicios fiscales 2015-2017, años en los que Leonardo Cornejo se mantuvo en el cargo. Y ahí siguió de acuerdo con su registro en Declaranet. En 2018 no presentó una declaración final y hasta el cierre de esta edición, el viernes 17, no reportó su declaración para el presente año. 

Proceso buscó la tarde del jueves 16 a la vocera de la Secretaría de Energía, Mary Vázquez Guízar, para pedir una posición sobre la instrucción girada por la secretaria Rocío Nahle para encargar a Cornejo Serrano el SNR y el proyecto de Dos Bocas. No hubo respuesta.   

Este reportaje se publicó el 19 de mayo de 2019 en la edición 2220 de la revista Proceso

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