López Obrador, en la memoria y la crítica de Rodríguez Prats

Rodríguez Prats habla de su paisano. Foto: Miguel Dimayuga Rodríguez Prats habla de su paisano. Foto: Miguel Dimayuga

El panista y expriista Juan José Rodríguez Prats conoce bien a Andrés Manuel López Obrador, su paisano. Convivió con él desde sus orígenes políticos y, desde esa perspectiva, analiza el estilo personal y el estilo de gobernar del presidente de la República. Evoca vivencias y critica rudamente sus decisiones de gobierno. No tiene empacho en expresar, en entrevista con Proceso, su confianza en que la figura presidencial se desgaste lo suficiente para la próxima elección federal intermedia a fin de que el PAN y el resto de la oposición tengan “una oportunidad”.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Andrés Manuel López Obrador envolvió a Juan José Rodríguez Prats en un abrazo prolongado e intenso. Y dirigiéndose a su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, el presidente de la República definió al panista: “Este hombre es cacao, este hombre es chocolate”.

Rodríguez Prats no captó la metáfora cuando estaban los tres en medio de la muchedumbre, al concluir la toma de posesión de Adán Augusto López como gobernador de Tabasco, el 31 de diciembre de 2018, hasta que López Obrador la consumó: “Este es un hombre íntegro”.

–¿Qué estás haciendo? –exploró.

–Leo y escribo –respondió Rodríguez Prats–. Quiero escribir una biografía de ti, pero con lo malo. ¡Va a salir bastante voluminosa!

–Déjate de teoría y vamos a la acción.

–Acción Nacional.

–¡Eres incorregible!

Viejo adversario y aliado de López Obrador ante el priista Roberto Madrazo, Rodríguez Prats tiene claro que en las palabras presidenciales había una oferta que desdeñó cuando le notificó que seguiría siendo su crítico.

“Si el presidente te pregunta ‘qué estás haciendo’, yo creo que hay una propuesta y pude contestarle: ‘Estoy a tus órdenes’. Pero le dije: ‘Estoy leyendo y escribiendo, y quiero escribir una biografía sobre ti, pero con lo malo’.”

–¿Y ha avanzado en esa biografía?

–Estoy melancólico –responde el panista, que no ha comenzado esa obra.

Biógrafo del expresidente Adolfo Ruiz Cortines y de Manuel Gómez Morin, fundador del PAN, en el que milita desde 1994 tras otros 25 como priista, Rodríguez Prats es severo con las decisiones que López Obrador ha tomado en casi medio año de su gobierno.

Para resumir el gobierno de López Obrador, quien se ufanó de vencer a la “mafia del poder”, el panista califica de mediocre al gabinete y hace suya una expresión cruel de Mauricio Merino, el académico que asesora a Movimiento Ciudadano: “Es la mafia del no poder”.

Explica el político chiapaneco-tabasqueño: “No se cambia lo que funciona y no se destruye lo que no se reemplaza. Ahí Andrés Manuel está pisando terrenos muy peligrosos. Está destruyendo cosas que sí funcionaron y no está reemplazándolas”.

Sobre los programas sociales y la integración de los padrones para hacerles llegar dinero a los beneficiarios, afirma: “Están haciendo las listas de los viejitos, discapacitados y madres solteras con un desaseo brutal. ¡Es una puerqueza!”.

El recorte de personal es también, afirma, irracional: “Él está corriendo mucha gente, por ejemplo, y con la figura del superdelegado desmanteló las delegaciones estatales, que sí funcionaban”.

El exsenador y exdiputado federal, quien conoce la trayectoria de López Obrador desde hace 40 años en Tabasco, prevé que “la descomposición se va a ir agravando” y alerta: “No sé en dónde va a venir el quiebre en este sistema, pero lo estoy
anticipando”.

En entrevista con Proceso, el viernes 10 –antes de la renuncia de Germán Martínez al IMSS–, Rodríguez Prats comenta: “¿Se quiere ver qué va a pasar en el país? Ahí está Tabasco a partir de 1988. Su descomposición es brutal”.

Afirma que López Obrador “se obsesionó con ser presidente de la República, abandonó a los tabasqueños que lo apoyaron y lo logra para hacer pura pendejada”.
–¿No es prematura una conclusión así?

–Va a ser difícil que corrija. Andrés Manuel no corrige. No he encontrado una sola voz que le haya dicho que suspender el aeropuerto fue una buena decisión, salvo José María Riobóo. La refinería es una enorme estupidez. Conste que es en Tabasco. ¡El Tren Maya es una estupidez! También haber suspendido las guarderías, recortar personal con machete…

El PAN, por “un milagro”

Así como critica a López Obrador, Rodríguez Prats ve a la oposición muy débil, en particular el PAN, con inminentes derrotas en los seis estados donde habrá elecciones el 2 de junio y con Marko Cortés como su dirigente.

“Cuando hay un partido irrelevante y un presidente irrelevante, que diga lo que diga no trasciende, estamos perdidos”, resume el PAN, cuya Comisión de Doctrina preside, “requiere un milagro que tenga carne y hueso, un hombre que esté dispuesto a jugársela por México de aquí a 2024”.

Apuesta a que, si no lo hay en su partido, deberá ser de la sociedad civil y cree que tres personajes pueden perfilarse para la candidatura presidencial panista: Valeria Moy, economista del Instituto Tecnológico Autónomo de México; Juan Pardinas Carpizo, quien sin ser periodista es director editorial del diario Reforma, y Gustavo de Hoyos Walter, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana.

Es hora, dice, de que la sociedad civil entienda que la animadversión a los partidos políticos es letal. “Ese discurso nos va a matar, porque eso fue lo que pasó en España: esa riña entre partidos y política ya está reflejando un alto grado de crisis. No puedes pelearte con los partidos, porque así surgieron Hugo Chávez, Alberto Fujimori y Jair Bolsonaro. Los partidos son malos, pero son males necesarios”.

Por eso el PAN postuló como su candidato a gobernador de Puebla a Enrique Cárdenas, exrector de la Universidad de las Américas.

Aunque Cárdenas pudiera tener problemas para gobernar por estar postulado por una coalición, dice, lo importante ahora es que se gane Puebla, más que Baja California,
porque de lo contrario Morena arrasa, como lo dijo en Puebla:

“Yo dije: ‘Señores, aquí lo importante es que Enrique gane y que se envíe el mensaje que en nuestra democracia, con todas sus imperfecciones, se puede competir, porque aquí lo grave es que si Morena gana en los seis estados, como todo parece indicar, va a ser invencible’.”

Subraya: “¡Ahí viene la aplanadora! ¡Eso es lo que está en riesgo! Los políticos están corriendo a Morena. Es un partido amorfo, sin ideas, de un solo hombre. Si se transmite a los políticos de México que la única forma de llegar el cargo es vía Morena, se viene la cargada”.

–¿Ve riesgo de mayor deterioro electoral del PAN?

–Sí, claro. Si el PAN sigue como va, el 2 de junio habrá más deterioro. Marko debería llamar a los panistas de mayor rango para que se metan a Puebla. En Puebla está en juego el país. No nos va a perdonar el pueblo de México perder la oportunidad de impulsar a Enrique Cárdenas, que dejemos solo a este hombre. ¡Está solo!
Rodríguez Prats atisba que, pese a la crisis del PAN y de la oposición, en 2021 tendrán una oportunidad: “La gran pregunta es cómo va a llegar Andrés Manuel a 2021; si ya la desaceleración de su personalidad es tal que ya tengamos oportunidad de una elección competida”.

Y aunque no se apruebe la revocación de mandato, añade, “Andrés Manuel va a meterse a la campaña de todos sus diputados y los 13 gobernadores y los presidentes municipales. ¡Tenemos dos años apenas!”.

El estilo AMLO

Con raíces en Chiapas y Veracruz, Rodríguez Prats posee el carácter de los tabasqueños, una mezcla regional semejante a la de López Obrador, formados ambos en el PRI, aunque éste rompió en 1988, seis años antes que él, en 1994, cuando aceptó ser el candidato del PAN a gobernador.

La madre de Rodríguez Prats es pariente de la primera esposa de López Obrador, Rocío Beltrán, y sabía de los ataques a la familia.

“A Rocío le tiraban gatos muertos en el patio y la agredían cuando iba a la escuela por sus hijos. Mi mamá le hablaba para preguntarle si necesitaba algo. ‘No, tía Nena, estoy bien’. Rocío fue muy valiente. Le decía a Andrés Manuel: ‘Tú sigue’.”

Añade: “Eso también lo sentí yo, porque luego me enteré que los periodistas tenían órdenes de fotografiarme con el rostro descompuesto y agresivo. Una vez mi hijo de nueve años me dijo: ‘¡Papá, tú estás loco!’”.

–Así como fotografiaban a López Obrador desde entonces…

–Y lo fueron radicalizando, como yo. Mi mujer me decía: “Te estás tornando intolerante”. Sí, vas reaccionando como fiera herida.

Desde hace 40 años Rodríguez Prats supo de López Obrador como delegado del Instituto Nacional Indigenista en Tabasco que disponía de muchos recursos económicos y los entregaba a los indígenas chontales.

“El dinero sobraba. Ahí Andrés Manuel aprendió que entregando dinero se compran voluntades”, dice el panista, quien revela que, como presidente estatal del PRD, en 1991, López Obrador le ofreció una diputación pero él prefirió la del PRI y luego, en 1992, fue nombrado secretario de Gobierno con Manuel Gurría.

Apenas asumió el cargo, buscó a López Obrador para ofrecerle posiciones, que rechazó: “¿Qué posiciones quieres? Vamos pensando. ‘No quiero nada con ustedes’. Y así fue también todo el sexenio de Madrazo”.

Y es que, ante el crecimiento de López Obrador, Carlos Salinas decide quitar de gobernador a Salvador Neme Castillo y sustituirlo por Gurría, político estrechamente ligado a Carlos Hank González.

Dice el panista: “Salinas fue el que vio lo peligroso que era Andrés Manuel y pensó, lo cual es una mentalidad muy frecuente en México, que el que estaba fallando era Neme. Por eso cae Neme. Tabasco se ha gobernado desde 1988 con una pregunta: ‘¿Qué hizo Andrés Manuel ayer?’”.

Un episodio que ilustra la astucia y la manera de negociar de López Obrador es el que sucedió cuando, tras las explosiones de Guadalajara, Pemex ordenó que una marcha que él encabezaba de petroleros despedidos llegara a Veracruz, donde lo recibiría Heberto Castillo.

Cuauhtémoc Santana, hombre de confianza de Francisco Rojas, director de Pemex, llamó a Rodríguez Prats y le dijo: “A como dé lugar tenemos que evitar que la caminata de López Obrador llegue al río Tonalá, ya en Veracruz, donde Heberto va a esperarlo”.

López Obrador se percató de que los enviados de Pemex y del gobierno estatal estaban dispuestos a conceder todo y exigía una cosa tras otra. Y antes de llegar al río Tonalá, cuando todo estaba concedido, el operador de Rodríguez Prats, Raúl Lezama, le habló.

“Me habló llorando: ‘¡Ya nos sacó todo! Nos insultó, nos humilló, y lo peor es que, después de que le dimos todo y se firmó, nos dijo: ‘Nada más le voy a dar un abrazo a Heberto’. ¡No logramos nada! ¡Ese es Andrés Manuel en la negociación!”

Cuando Rodríguez Prats no logró ser senador, en 1994, renuncia al PRI y se acerca al PAN, que lo hace candidato a gobernador ante López Obrador y Madrazo, quien ganó mediante un proceso fraudulento que se probó.

Pero fue tal la inconformidad en Tabasco, ya aliados ambos, que el presidente entrante, Ernesto Zedillo, negoció la caída de Madrazo, quien incluso había firmado su renuncia para ser secretario de Educación y tomaría posesión Luis Priego Ortiz. No obstante, una rebelión de la clase política, aliada con empresarios locales, frustró la negociación del PRD con el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, en enero de 1995, y entronizaron a Madrazo.

“Liébano Sáenz, secretario particular de Zedillo, me dijo que la noche de ese 19 de enero le dijo al presidente, al salir de una reunión: ‘Señor, una mala noticia: no se concretó la negociación en Tabasco. No pudo tomar posesión Luis Priego’.”

Según Rodríguez Prats, Zedillo le dijo a Sáenz: “A este muchacho yo no lo entiendo. Viene y me dice que quiere renunciar y ahora se me niega. Recuérdame cuándo voy para allá para darle un espaldarazo para que pueda terminar el gobierno”.

En mayo, Zedillo sólo estuvo en el aeropuerto de Villahermosa para respaldarlo (“Roberto Madrazo y yo gobernaremos hasta el año 2000”), pese a que luego se molestaría con él por decir que en Tabasco él acabó con las “concertacesiones”, lo cual era falso.

“Diódoro Carrasco, secretario de Gobernación, me contó que Zedillo le dio una instrucción: ‘Dile a Roberto que si sigue hablando yo voy a dar mi versión’. Roberto le pidió a Zedillo quitarlo de Tabasco.”

López Obrador presidiría el PRD nacional de 1996 a 1999, cargo que lo impulsó a la candidatura a la Jefatura de Gobierno de la capital del país, pero tenía dudas de ganar si el candidato del PAN era Diego Fernández de Cevallos.

Rodríguez Prats evoca una reunión en el restaurante La Cava, en la que estaban Humberto Mayans Canabal, Héctor Argüello, José Eduardo Beltrán, López Obrador y él para discutir quién podría ser candidato a gobernador en 2000.

“Andrés Manuel no hacía otra cosa que preguntarme: ‘¿Se va a postular Diego, se va a postular Diego?’ Diego estaba mucho mejor posicionado, no se postuló y todavía fue a un debate con el que Andrés Manuel creció. Y ahora Diego llora como mujer lo que no pudo defender como hombre.”

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Reportero de Proceso desde 1994, Premio Nacional de Periodismo en periodismo de investigación y autor de tres libros.

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