Tres barrocos Tres

El barítono francés Marduk Salam con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA). Foto: Tomada de Twitter @PalacioOficial El barítono francés Marduk Salam con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA). Foto: Tomada de Twitter @PalacioOficial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).– Tres compositores cumbres de la música barroca fueron escogidos por la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA), para integrar sendos conciertos la pasada semana y, de paso, agenciarse la participación de un experimentado barítono francés de ancestros africanos que actualmente divide su accionar entre Francia y nuestro país. Es de suponer que andaba por aquí al ser invitado, porque no creo que la austeridad republicana hubiera dado para importarlo desde la antigua Lutecia sólo para dos recitales

Los creadores fueron, en orden de presentación, Antonio Vivaldi (1678-1741), Johann Sebastian Bach (1685-1750) y Georg Friedrich Händel (1685-1759). El barítono, Marduk Salam. La dirección corrió a cargo del titular de la OCBA, José Luis Castillo.

Se comprenderá que para quienes gustan del barroco, aquello fue todo un banquete que inició con la Sinfonía en sol mayor RV 146 de Vivaldi, la Cantata 82 BWV82 “Ich habe genug”, y tres obras de Händel, el aria “Gelido en ogni vena” de la ópera Siroe, rey de Persia, y otra, “False destructive ways of pleasure” del Oratorio The Trumph of time and Truth, más la puramente instrumental Concerto grosso en sol menor, opus 6 No. 1.

Programa concebido para deleitar, sin duda, propósito que se consiguió en términos generales ya que, aunque no es propiamente su especialidad, esta orquesta de cámara tiene amplia experiencia en la música barroca y, por su parte, Marduk Salam es portador de una maestría del Centre de Musique Baroque de Versailles y ha participado varias veces con el conjunto que es señero en estos menesteres, Les Arts Florissants.

La combinación de música vocal e instrumental produjo un equilibrio que permitió aquilatar por igual el desempeño solo de la orquesta, el del solista igualmente en solitario y la conjunción de ambas partes en su momento, lo cual hizo un concierto grato y propicio al examen, con el añadido de que su extensión nada larga dejó a todos la posibilidad del recuerdo analítico, aumentando así las ganancias de asistir a un concierto en vivo.

Bien la orquesta en general, notándose el avance en cuanto a aplicación del estudio de las obras a interpretar, aunque todavía no se logra la homogeneidad que para convertir un conjunto en grande; sin embargo, el trabajo de José Luis Castillo allí está y se ve. Bueno, se oye.

En lo correspondiente al barítono Salam, no empezó en su mejor forma su participación, y en el aria “Ich habe genung, ich habe den Heiland” de la cantata de Bach se sintió muy frío y sin la calidad que lo ha llevado a colaborar con grandes conjuntos, y así siguió en el recitativo y el aria siguiente; pero afortunadamente fue mejorando, y, después del intermedio, en las arias de las obras handelianas, fue otro y superior.

Buen concierto, pues, éste de la OCBA, a la que no escuchábamos desde el año pasado; es evidente que va marchando.

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