Mundial femenil, el nuevo supernegocio de la FIFA

Jugadores de Corea del Sur visitan el estadio Parc des Princes un día antes del partido entre Francia y Corea del Sur en la Copa Mundial Femenina en París. Foto: AP Alessandra Tarantino Jugadores de Corea del Sur visitan el estadio Parc des Princes un día antes del partido entre Francia y Corea del Sur en la Copa Mundial Femenina en París. Foto: AP Alessandra Tarantino

PARÍS (apro).- El Mundial femenino que empieza hoy en Francia comienza a encender las pasiones. El evento ya es un éxito a nivel sociedad, popular, y sobre todo económico. Ese último reto lo entiende bien la FIFA, que ve el futbol femenino más como un nuevo maná financiero que como un simple deporte.

El futbol se juega en el campo, pero también en las mesas de negociaciones. Después de haber convertido al balompié masculino en un mercado que genera mil millones de dólares, la FIFA está viendo el futbol femenil como una oportunidad enorme para generar más ingresos. El Mundial de Francia – del 7 de junio al 7 de julio – es el giro decisivo para su transformación en un nuevo mercado.

Si es demasiado temprano para juzgar el entusiasmo popular que va a generar el octavo certamen de fútbol femenino mundial, los organizadores ya sienten el olor del éxito: los estadios estarán repletos y las taquillas funcionan al tope.

Dos días antes del inicio del torneo, el aforo global ya rebasa el 70 %, con cerca de 940 mil boletos vendidos de los 1.3 millones a la venta. En 2011, el Mundial de Alemania recibió a 845 mil 711 espectadores, y hace cuatro años en Canadá, un millón 353 mil 506 aficionados fueron a ver a las chicas jugar.

Una “oportunidad increíble” para la economía

En octubre de 2018, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reveló oficialmente su “estrategia de desarrollo del futbol femenino”. Una novedad, para la organización y su principal objetivo: “mejorar el valor comercial” de la rama femenina de este deporte.

“Su capacidad de desarrollar el fútbol depende de su aptitud en comercializar sus competiciones y eventos”. Para el jefe de la institución, existe una “oportunidad increíble” de generar “nuevas fuentes de ingresos”.

Ese nuevo poder de atractividad va más allá de las tribunas. A nivel mediático, está dando un salto importantísimo. En Francia, las televisoras pagaron 10 millones de euros para los derechos de difusión, cuando en 2015 eran de 850 mil euros.

En 1991, durante el Mundial organizado en China, sólo los habitantes del país anfitrión pudieron ver los partidos por televisión. Este año la FIFA espera poder rebasar los mil millones de telespectadores.

La secretaria general de la FIFA, Fatma Samoura, se esforzó en defender la práctica del balompié por las mujeres, en febrero: “Del poder financiero que representan los derechos televisivos en el fútbol mundial, solo 1% es para el fútbol femenino. Es inaceptable”, declaró entonces la representante senegalesa.

Defendió a las mujeres, sin perder el objetivo primero de la FIFA. “Lamento solamente una cosa: que los hombres dirigentes no se den cuenta de ese maná que está frente a ellos y que solo pide ser aprovechado”.

La brecha económica entre futbol masculino y femenino se reduce y los salarios de las mujeres están en aumento. Sin embargo, la lógica del balompié varonil, que hizo que la ambición económica fuera más fuerte que la ambición deportiva, no evitará a las mujeres. La lógica de un juego al servicio del negocio.

 

 

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