Zuckerberg y AMLO: ¿amigo, socio o negocio?

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- “No hace falta viajar con frecuencia al extranjero, ahora podemos comunicarnos mediante videoconferencias”, escribió el presidente Andrés Manuel López Obrador en el tuit donde publicó la que sostuvo con el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, a quien convocó a ser partícipe del cumplimiento de su compromiso de que “haya internet para todos”

Tomándole la palabra, tampoco hace falta que viaje a la India para que conozca la controvertida experiencia que vivió la empresa californiana cuando quiso introducir hace tres años su servicio de internet gratuito para la población vulnerable de aquella nación asiática.

El mandatario mexicano, que en su lista de primeros compromisos de austeridad ofreció no comprar sistemas de cómputo en el primer año de su gobierno, recurre ahora a uno de los más prominentes empresarios de Silicon Valley, a quien le propuso “participar para poder hacer una sociedad”.

Tras explicarle que el 20 por ciento de la población, que habita en el 80 por ciento del territorio, es la más marginada del país y no cuenta con comunicación por internet, López Obrador le expresó a Zuckerberg su intención de conectar a habitantes de cerca de 300 mil localidades.

“Contamos con toda la red eléctrica que sí llega al 95 por ciento del territorio y queremos aprovechar esa infraestructura para que con fibra óptica y posiblemente antenas podamos comunicar”, aseguró el Ejecutivo.

“Es un programa para comunicar, informar, mejorar la educación, la salud, servicios a muy bajo costo, no con fines de lucro y dejar un margen, un sector, que pueda pagar el servicio para que podamos ser autosuficientes.

“Entonces nos importa mucho el apoyo de ustedes, compartir este proyecto”, dijo el presidente al empresario. “Sería algo extraordinario que Facebook ayudara en la comunicación, la conectividad de México, sobre todo en beneficio de los pobres”.

Al menos discursivamente, el planteamiento de López Obrador coincide con una de las iniciativas globales más conocidas de Facebook: Free Basics, la cual ofrece acceso a un mínimo de servicios básicos en línea sin que le represente un costo de datos para el usuario, en el entendido de que los beneficiarios suelen ser población de escasos recursos.

A ellos se les facilita la consulta de noticias, información sobre salud, trabajos, algunas herramientas de comunicación y notificaciones y avisos de los gobiernos locales. Trabaja por medio de la colaboración con operadores telefónicos bajo la filosofía de “ayudar a las personas a descubrir la relevancia y los servicios de la conectividad” mediante el acceso gratuito a los servicios antes descritos.

Y es que, basado en datos de The Economist Intelligence Unit, más del 85% de la población mundial vive en áreas con cobertura celular existente, pero en la que el costo de los datos móviles es relativamente caro.

Detallada en la página Facebook Connectivity, la iniciativa Free Basics presume sus bondades mediante videos en los que se narra la historia de un voluntario en Bangladesh que enseña a nadar a los niños, el de una trabajadora de salud que apoya a personas que son rechazadas socialmente por el tipo de enfermedades que padecen y el de una plataforma para la promoción de músicos ghaneses de hip hop. Todos ellos buscan y encuentran información en internet sin erogar dinero.


Aunque en apariencia se trata de una propuesta inobjetable que trata de extender los beneficios de la comunicación por internet a la población más desfavorecida del mundo, Free Basics también ha estado rodeado por la polémica, y para ello basta recordar el caso de la India, país en el que esa iniciativa no prosperó, al considerar que ofrece un esquema de navegación muy limitado en el que el más beneficiado es el propio Facebook, pues los servicios informativos que ofrece pasan por esa plataforma.

Por extraño que parezca, considerando su supuesto altruismo, Free Basics fue rechazada por grupos civiles que vieron en ese programa un intento por crear una especie de “jardín amurallado” de unos cuantos sitios de internet disponibles, entre ellos Facebook, obviamente. Y como bien advierte la organización activista Global Voices Advox, Free Basics no te conecta al internet global… pero sí recolecta tus datos personales para fortalecer su negocio publicitario. Como siempre.

En su mensaje compartido el pasado martes, no quedó del todo claro en qué términos el gobierno de México se asociaría con Zuckerberg para aprovechar la infraestructura eléctrica con el fin de comunicar a las localidades marginadas.

Al día siguiente, en su habitual conferencia matutina, el presidente ofreció algunos datos adicionales y amplió sus conceptos sobre dar internet a los pobres.

Consciente de que Facebook hace acuerdos con empresas de telecomunicaciones, López Obrador explicó a Zuckerberg que el gobierno va a crear la suya, una que hará lo opuesto a las demás compañías privadas, las cuales, según describió, empiezan del centro a la periferia. “Nosotros vamos a empezar de la periferia al centro”, aseguró.

“Imagínense”, dijo, “que en todos los pueblos haya comunicación por internet, que tengamos internet en las unidades médicas rurales, en los hospitales, en las escuelas, en las plazas públicas”.

Insistió en que esta nueva empresa no es con fines de lucro, es un servicio social.

“Es como la educación pública, gratuita. Vamos a buscar sacar los costos, el ser una empresa sin fines de lucro no significa necesariamente perder, es obtener los costos de operación sin ganancias. Claro que la ganancia es muchísima si no se mide sólo en dinero”, dijo el mandatario.

En ese contexto, es probable que Zuckerberg le dé la razón… por las razones equivocadas. Y es que, tal y como sus críticos le han señalado, Facebook en efecto brinda internet gratis a los marginados, y su ganancia no se traduce en dinero… sino en recolección de datos personales, en convertirse en proveedor casi único de contenidos y herramientas de comunicación digital, en sumar adeptos a lo que muchos llaman monopolio.

Bien convendría que el gobierno de la austeridad esté consciente de que lo gratuito puede salir caro.

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