López Obrador y Arturo Herrera: los desacuerdos… y los regaños

Arturo Herrera, Carlos Urzúa y el presidente López Obrador. Foto: Germán Canseco Arturo Herrera, Carlos Urzúa y el presidente López Obrador. Foto: Germán Canseco

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Si un funcionario ha recibido llamados de atención por el presidente de la República es el hasta hoy subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera.

Hombre de confianza para el mandatario, pues lo acompañó como secretario de Finanzas en el gobierno capitalino –tras la destitución de Gustavo Ponce, implicado en los “videoescándalos”—Herrera ha sido objeto de desmentidos y regaños públicos.

El primer episodio ocurrió el 17 de diciembre, cuando Herrera compareció ante la Cámara de Diputados para abordar los diferentes aspectos financieros –y en particular la recompra de bonos– relacionados con la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). Al concluir el encuentro, respondió a reporteros que desconocía quiénes eran los tenedores de bonos.

Para entonces, López Obrador había garantizado una y otra vez la recompra de bonos, así que al día siguiente, el 18 de diciembre, sostuvo que responderían a accionistas y contratistas, pero que los funcionarios de la secretaría de Hacienda le estaban pidiendo prudencia por lo que no diría más.

Sin embargo, el primer llamado de atención ocurrió luego de que el pasado 11 de marzo, Arturo Herrera concediera una entrevista al diario Financial Times.

Durante un viaje a Londres para reunirse como inversionistas, Herrera dijo que no se autorizarían los fondos para la construcción de la refinería de Dos Bocas, obra emblemática del arranque de sexenio en el sector energético, hasta no contar con una cifra final que no fuera mucho mayor a los 8 mil millones de dólares originalmente proyectados.

Herrera también habría dicho al diario especializado en finanzas que se cancelaría el proyecto y los recursos se destinarían a exploración y producción.

Al día siguiente, el mandatario desmintió la información. La versión extraoficial, comunicada a Apro por la secretaría de Hacienda, fue que la declaración de Herrera se había tergiversado.

Para el 18 de marzo, López Obrador anunciaba junto con la secretaria de Energía, Rocío Nahle, a las empresas convocadas para la construcción de la dicha refinería, mediante un procedimiento de invitación restringida que, a la postre, se declaró desierto.

Otro episodio ocurrió cuando Herrera se hizo cargo de los precriterios de política económica, enviados el 1 de abril a la Cámara de Diputados, considerando una perspectiva de crecimiento de 1.6%. para entonces, el presidente López Obrador había minimizado los pronósticos de crecimiento que hacían las calificadoras internacionales e instituciones financieras, volviendo célebre su frase “yo tengo otros datos”.

En la mañanera del 3 de abril, López Obrador insistió en que el crecimiento sería de 2% y en 2020, el crecimiento sería de 3%, desmintiendo el cálculo del equipo de Arturo Herrera. Agregó que lo hicieron así, porque Hacienda no quiso contradecir las proyecciones del Banco de México.

Días después, el 8 de abril, Arturo Herrera consideró que el impuesto por tenencia vehicular se había estigmatizado y llamó a los legisladores a aprobarlo. Al día siguiente, López Obrador le revira, teniéndolo presente en aquella conferencia:

“Aclaro diciendo que no hay aumentos de impuestos, ni hay impuestos nuevos. Los compromisos se cumplen. Digo esto porque ayer salió la noticia de que se iba a restablecer el impuesto de la tenencia: eso no es cierto. Eso es lo que quisieran nuestros adversarios, que nosotros incumpliéramos nuestros compromisos. Vamos a cumplir todos los compromisos. Y no hay aumento de impuestos ni impuestos nuevos”

Los desacuerdos públicos entre el presidente y Herrera fueron superados rápidamente, y este mediodía lo anunció como nuevo titular de la secretaría de Hacienda y Crédito Público.

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