Capilla Gótica del Helénico: “Romeo y Julieta” como tragedia dancística

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Todo un tour de force en escena presentan este mes de julio los coreógrafos Rodrigo González, Óscar Ruvalcaba y Raúl Tamez en la Capilla Gótica del Instituto Cultural Helénico, con el regreso de la tragedia dancística Romeo y Julieta, musicalizada entre 1938 y 1946 por el enfant terrible ucraniano Sergei Prokofiev (1891-1953).

“Soy un romántico incorregible”, expresa el también bailarín Rodrigo González, fundador de la asociación Rising Art y encargado de la dirección teatral de dicho espectáculo, a manera de “propuesta contemporánea a los códigos que utilizó en el siglo pasado el bailarín sudafricano John Cranko” (1927-1973). Así, Rising Art reestrena desde el pasado viernes 7 esta singular versión en movimiento, cuya legendaria temática amorosa popularizó William Shakespeare por 1597, logrando ahora que los asistentes se sientan identificados por la técnica y corporalidad del discurso actual de la danza.

La tragedia de los Capuleto y los Montesco, a cargo de la compañía Rising Art, debutó hacia 2016 en la Capilla Gótica durante las conmemoraciones del luctuoso aniversario 400 del Cisne de Avon, y el año pasado llevó funciones al Castillo de Chapultepec.

“En su Romeo y Julieta, Shakespeare criticó a la decadente sociedad victoriana, y precisamente la música de Prokofiev, originalmente en tres suites orquestales y titulada Romeo i Dzhulyetta para ballet (del checo Ivo Psota), refleja una crítica a nuestra sociedad anquilosada, corrupta, que ni siquiera sabe apreciar el arte”, señaló Tere Aviña, vocera de Rising Art (“Alborada del Arte”).

Romeo va interpretado por Raúl Tamez, y Julieta es Cynthia Hamm; Lady y Lord Capuleto son Coral Zayas y Domingo Rubio; el papel de Paris lo encarna David Oropeza, todos ellos artistas de amplia trayectoria nacional e internacional. El trabajo conjunto de Rodrigo González, el jalisciense Ruvalcaba (Premio Nacional de Danza 2016) y Tamez (Premio Nacional “Guillermo Arriaga”) da como resultado un ballet con un solo discurso, sin fracturas, y con algunos contrastes que aportan espectaculares valores estéticos a lo largo de hora y media.

“Los bailarines realizan intervenciones en el espacio y cruzan entre el público para que se sienta parte de lo que sucede en la magnífica Capilla Gótica, recinto que se ciñe muy bien al contexto de Romeo y Julieta.”

La Capilla Gótica data del siglo XIV; fue creada en Ávila España, llevada a Nueva York y traída a México en 1954 por el empresario queretano Nicolás González Jáuregui, coleccionista y dueño del predio en el que desde 1973 se ubica el Instituto Cultural Helénico. En el interior de la capilla, una de las joyas arquitectónicas más sorprendentes en la capital mexicana, hay cuadros de Murillo, gobelinos, techos labrados, candiles, cruces, además de arte sacro de los siglos XVII y XVIII. Está enmarcada por un patio romano del siglo XI, conjunto restaurado por el arquitecto e investigador Luis Ortiz Macedo (1933-2013), en 1954.

Funciones: viernes (20:00 horas), sábado (19:00 horas) y domingo (18:00 horas). El Helénico está en Avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn. Hasta el 28 de julio.

Este texto se publicó el 7 de julio de 2019 en la edición 2227 de la revista Proceso

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