Observatorio documenta exclusión, abandono y desigualdad de género en mercado laboral

Presentación del informe de la ONG. Foto: Twitter @FrenteaPobreza Presentación del informe de la ONG. Foto: Twitter @FrenteaPobreza

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Observatorio de Trabajo Digno de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza presentó su segundo reporte del año en el que identificó a las estructuras laborales y las condiciones ancestrales de exclusión y abandono del sur y sureste del país como las dos grandes causas de la pobreza que refuerzan una paradoja padecida por los mexicanos: “trabajar y seguir siendo pobre”.

Además, sostuvo que dichas estructuras son fábricas de la pobreza porque ofrecen empleos con salarios insuficientes para cubrir las necesidades básicas de una familia y, por si fuera poco, condiciones que niegan sus derechos a la seguridad social, a la estabilidad en el empleo, a la defensa laboral y que, además, constituyen instrumentos de exclusión y desigualdad de género.

Asimismo, reafirmó que en la región sur y sureste del país se concentran los mayores porcentajes de marginación, pobreza y desigualdad del país, “en un inaceptable proceso de reproducción crónica de la pobreza entre generaciones”.

El reporte añade:

“Ambas características del desarrollo mexicano niegan el ejercicio de derechos y ahondan las brechas de desigualdad que obstruyen la cohesión social. Ambas características se deben superar, por ningún motivo son inevitables. La gran paradoja: trabajar y seguir siendo pobre, puede y debe evitarse, porque quien trabaja no debe ser pobre”.

Ante ello, el documento enuncia cuatro propuestas de solución: Iniciar de inmediato un plan de recuperación gradual del salario con el aumento de 17 pesos semestrales al salario mínimo; eliminar el outsourcing o la subcontratación porque es un modelo ilegal, basado en bajos salarios y cero prestaciones que debe ser rechazado por organismos empresariales y sancionado por las autoridades.

En tercer lugar, eliminar las normas que propician la discriminación, el racismo y la desigualdad contra los indígenas y los jóvenes, en general y mujeres jóvenes, en particular, quienes representan a los sectores de la población más afectados.

Finalmente, indicó que es el momento de consolidar una nueva política social que garantice el derecho a la seguridad social de las personas, el cual debe optar por un modelo de financiamiento eficiente para no obstaculizar el crecimiento de la economía.

La tendencia que propició que medio millón de trabajadores amainó su pobreza con el aumento al salario es una buena noticia para el observatorio, aunque “es un avance moderado e insuficiente”.

Recordó que entregaron una propuesta a la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) y que ya compartieron con los organismos empresariales, para que consideren la urgente necesidad de impulsar la recuperación gradual de los salarios, mediante los incrementos semestrales, para llegar a $204 pesos diarios en el año 2021.

“La propuesta técnica permite una recuperación gradual, sin sobresaltos y previsible, fijando montos de pesos y centavos, a través del Monto Independiente de Recuperación y al menos, cada semestre, para no concentrar los ajustes del año”, resaltó.

Destacó que el mundo del trabajo presenta condiciones adversas para la población, pero se agrava para mujeres y jóvenes.

“En el caso de las mujeres, presentan mayor desempleo, diferencia de salario y mayores cargas de labores de cuidado y domésticas. En el caso de los jóvenes, mayor desempleo, menor seguridad social y menor estabilidad en el trabajo”, añadió.

El desempleo es más del doble para mujeres (18%) que para los hombres (8%). En el primer trimestre de 2019 afectó a 1.9 millones de personas, a las que suma el desempleo “oculto”, es decir, las personas que están disponibles para trabajar, pero dejaron de buscarlo porque consideran que no tienen posibilidades de encontrarlo por las condiciones restrictivas del mercado, el cual afecta a 5.7 millones de personas.

Los desempleados mayores de 30 años representan el 18% y 8% para mayores de 30 hasta los 65 años.

Además, las mujeres ganan menos que los hombres y la diferencia, añadió, equivale a cinco días más de trabajo. “Sólo con meses de 35 o 36 días, las mujeres podrían tener el mismo ingreso promedio que los hombres”, agregó.

“Esta diferencia salarial viola la norma de ‘a trabajo igual, salario igual’, del derecho al trabajo digno y es una de las principales formas de discriminación contra las mujeres que se producen en el mundo laboral. La diferencia es de 16%, esto es $797 pesos al mes. Mientras que el salario promedio para mujeres trabajadoras con jornada completa es de $5,029 pesos, el de hombres es de $5,825 pesos”, señaló.

A esto suma las 42.8 horas, en promedio, que las mujeres empleadas dedican a las labores domésticas y las tareas de cuidado de hijos o personas mayores, contra las 16.8 horas que dedica un hombre a las mismas labores.

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