Bernie Sanders y su defensa del periodismo contra Facebook y Google

Un joven portó una playera con la frase "Me canso ganso" y un dibujo del mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador durante un mitin del precandidato presidencial demócrata Bernie Sanders, el pasado 4 de agosto en Las Vegas, Nevada. Foto: Twitter @BernieSanders Un joven portó una playera con la frase "Me canso ganso" y un dibujo del mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador durante un mitin del precandidato presidencial demócrata Bernie Sanders, el pasado 4 de agosto en Las Vegas, Nevada. Foto: Twitter @BernieSanders

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- México y Estados Unidos vivieron esta semana la extraña coincidencia de que surgieran, desde sus fuerzas de izquierda, propuestas de regulación relacionadas con medios de comunicación.

Desde luego, fue mucho más escandalosa la mexicana, conocida gracias a la intervención del diputado Oscar González Yáñez, que durante la plenaria de su partido –el PT– el pasado martes anunció una propuesta para regular a los medios de comunicación –vistos como “poderes fácticos” – para evitar que se conviertan en “instrumento fundamental de la derecha” en 2021 y 2024.

Fue tal la inquietud que desató que el mismo día el propio grupo parlamentario petista aclaró que lo expuesto por González Yáñez fue a título personal. La Secretaría de Gobernación también se deslindó por medio de un tuit y al día siguiente el propio presidente Andrés Manuel López Obrador se declaró contrario a la regulación y citó a Sebastián Lerdo de Tejada, presidente de México entre 1872 y 1876: “La prensa se regula con la prensa”.

Un día antes de que esta breve tormenta se desatara, el pasado lunes 26, el precandidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Bernie Sanders, publicó en la página web del Columbia Journalism Review su plan para el periodismo que, en comparación con México, pasó relativamente inadvertido en su país.

No se trata de una propuesta para regular a los medios en el sentido petista de controlarlos, aun cuando ambos comparten cierta distancia crítica hacia ellos. Sanders, de hecho, señala a los que llama “medios corporativos” de tener una predisposición en contra de su campaña. Entre ellos incluye a The Washington Post, propiedad de Jeff Bezos, dueño a su vez de Amazon, una de las compañías más cuestionadas por el también senador.

Y aunque en su artículo denuncia las grandes fusiones mediáticas y la embestida del presidente Donald Trump contra los reporteros que fiscalizan su administración, la propuesta de Sanders va más bien dirigida a la industria de Silicon Valley, a la que acusa sobre todo de debilitar a la prensa local, cuyo ingreso publicitario parece haberse limitado a los obituarios de los difuntos de sus comunidades.

La cruzada de Bernie no es sólo contra “la derecha” de su país: es también contra Facebook y Google. Estas corporaciones, que se llenan la boca de palabras para refrendar su supuesto compromiso con el periodismo profesional, han capturado el mercado publicitario gracias a la “publicidad dirigida”, aquella que coloca determinados anuncios frente al usuario de internet según el rastreo de su historial de navegación. Ambas empresas cuentan con los motores algorítmicos capaz de ejecutar esta operación, imposibles de emular por cualquier medio tradicional.

A ellas son a las que Sanders propone regular.

“Una razón por la que no tenemos suficiente periodismo real en Estados Unidos en este momento es porque muchos medios están siendo destripados por las mismas fuerzas de codicia que están saqueando nuestra economía”, dice Sanders, y en este costal mete a las corporaciones tecnológicas californianas.

Facebook y Google, afirma, controlan el 60 por ciento de todo el mercado de publicidad digital. Acusa a ambas de utilizar un control monopólico para desviar los ingresos publicitarios de las organizaciones de noticias. Y en ese contexto cita un estudio de News Media Alliance, difundido en junio por The New York Times, según el cual, en 2018, Google obtuvo $4.7 mil millones de dólares a costillas de ingresos no obtenidos por las empresas noticiosas tradicionales (cabe mencionar que la metodología de ese estudio fue cuestionada por la propia Columbia Journalism Review en la que Sanders publicó su artículo).

Luego reseña las cifras que resumen “la destrucción del periodismo”. En los últimos 15 años, detalla, más de mil 400 comunidades en todo Estados Unidos han dejado morir periódicos impresos, en los que confiaban los medios locales de televisión, radio y noticias digitales para informar.

“Desde 2008, hemos visto que las redacciones perdieron 28 mil empleados y, tan sólo en el último año, 3 mil 200 personas en la industria de los medios han sido despedidas. Hoy, por cada periodista que trabaja, hay seis personas que ahora trabajan en relaciones públicas, a menudo empujando una línea corporativa”.

Y a continuación procede a detallar las políticas que emprenderá su administración en caso de ser elegido para ocupar la Casa Blanca, fundamentalmente dirigidas a evitar la concentración de medios y las fusiones multimillonarias que causan despidos masivos y favorecen la defensa de intereses corporativos sobre los de la población en general.

Pero, sobre todo, llama la atención su intención de nombrar un fiscal y funcionarios de la Comisión Nacional de Comercio que apliquen de manera estricta las leyes antimonopolio contra Facebook y Google, para evitar que usen su enorme poder de mercado para canibalizar y desfondar las organizaciones de noticias. “Su poder de monopolio ha perjudicado particularmente a los pequeños medios de comunicación independientes que no tienen la infraestructura corporativa para defenderse”, asevera.

Se pronuncia por explorar nuevas formas de capacitar a las organizaciones de medios para negociar colectivamente contra los monopolios tecnológicos. Y, en lo que parece su planteamiento más innovador, esboza la idea de gravar la “publicidad dirigida” y utilizar estos ingresos para financiar medios sin fines de lucro que representen el interés de los ciudadanos.

“Eso será parte de un esfuerzo general para aumentar sustancialmente la financiación de programas que apoyan las operaciones de recopilación de noticias de los medios públicos a nivel local, de la misma manera que muchos otros países ya financian medios públicos independientes”, apunta Sanders.

Es claramente previsible que las grandes corporaciones mediáticas combatirán la intención de Sanders por regularlas. Sería interesante saber qué piensan, en cambio, las supuestamente liberales compañías tecnológicas. La respuesta no saldrá de una búsqueda en Google.

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