Represión y juicio irregular contra mazatecos

Movilización por la liberación de presos políticos. Foto: regeneracionradio.org Movilización por la liberación de presos políticos. Foto: regeneracionradio.org

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El activista Miguel Ángel Peralta Betanzos fue condenado a 50 años de prisión y la reparación del daño por 154 mil pesos, pero se declaró inocente, apeló y el juzgado decidió reponer el procedimiento, por lo que la audiencia final se programó para el 12 de septiembre.

Roberto López Miguel, integrante del colectivo Los Otros Abogadoz, quienes llevan la defensa de Peralta Betanzos, dice que fue detenido el 30 de abril de 2015 en la Ciudad de México, acusado de homicidio calificado y tentativa de homicidio, por lo que desde entonces permanece en el Reclusorio de San Juan Bautista Cuicatlán, Oaxaca, y su caso está radicado en el Juzgado Mixto de Primera Instancia de Huautla de Jiménez.

Peralta Betanzos, mazateco y originario de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca, es miembro de la Asamblea Comunitaria y defensor de la organización interna, el territorio y los derechos de los indígenas. Fue detenido mientras estaba trabajando, y estuvo incomunicado durante 20 horas, hasta que lo localizaron en el Reclusorio de Tlaxiaco, en Oaxaca, con otros 35 miembros de la Asamblea Comunitaria.

Su caso (causa penal 02/2015) está lleno de irregularidades. Por ejemplo, dice el litigante López Miguel, los acusadores no acudían a las audiencias para interrogar al activista, lo que alargó el proceso judicial, y la única prueba que presentaron son seis testimonios contradictorios.

“A pesar de que el expediente no tiene pruebas suficientes para determinar la responsabilidad de Miguel en los delitos que lo acusan, el 26 de octubre de 2018 fue sentenciado por el juez Juan León Montiel, del Juzgado Mixto de Primera Instancia, a 50 años de prisión y una reparación del daño por 154 mil pesos. Su defensa apeló dicha sentencia en el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Oaxaca. Después de ocho meses, se resolvió reponer el procedimiento hasta la audiencia final. El próximo 12 de septiembre se llevará a cabo dicha audiencia para que días después el juez del Juzgado Mixto dicte una nueva sentencia”, señala López Miguel.

El motivo, arguye la defensa de Peralta Betanzos y los demás miembros de la comunidad detenidos, es que ellos defendieron la elección de sus representantes y evitaron la imposición de los partidos políticos. También han denunciado los abusos de poder del expresidente municipal Manuel Zepeda Cortés (2011-2013), sus familiares y simpatizantes, en un intento hacer campaña bajo el cobijo de los partidos.

“Desde que este grupo llegó a la presidencia municipal, se ha beneficiado sobreexplotando los recursos naturales, dando concesiones a sus propias empresas constructoras para supuestas obras públicas, y han cometido actos de tortura y represión en contra de diferentes personas de la comunidad”, señala el abogado López Miguel.

Venganza desde el Congreso
Después de tres años de represión, el pueblo de Eloxochitlán eligió a sus representantes de cabildo. Alfredo Bolaños Pacheco quedó como presidente municipal, después de lo cual, desde enero hasta noviembre de 2013, se intentó reestablecer el tejido comunitario y reorganizar la vida en la comunidad.

Sin embargo, el 25 de noviembre Zepeda Cortés y su grupo paramilitar tomaron el palacio municipal. Golpearon por más de cinco horas a los concejales y empleados, los despojaron de sus sellos como representantes y robaron más de 60 mil pesos de la tesorería, acto del cual se desprendió ya una averiguación previa, pero a la fecha no se le ha dado trámite.

El cabildo electo se vio obligado a seguir laborando fuera de la presidencia, mientras que este grupo mantuvo en su poder el edificio y se hace pasar por autoridad.

El 14 de diciembre de 2014 la comunidad convocó a una asamblea para elegir a una de sus autoridades, pero el grupo de Zepeda Cortés y supuestos policías agredieron con armas de fuego a los integrantes de órgano comunitario para intimidarlos y recuperar el control de la comunidad.

“El resultado final de la riña –prosigue el abogado– fue de siete integrantes de la Asamblea Comunitaria heridos de bala y un detenido, el hijo de Zepeda Cortés, Manuel Zepeda Lagunas, quien portaba un arma de fuego, por lo que fue entregado con vida a policías estatales; horas después murió en condiciones inciertas”.

No obstante, Zepeda Cortés culpó de esa muerte a 35 integrantes de la Asamblea Comunitaria, entre ellos a Miguel Ángel Peralta Betanzos.

En 2016 su hija Elisa Zepeda se hizo pasar por defensora de los derechos humanos y se impuso como presidenta municipal de Eloxochitlán. Desde entonces resurgió el clima de violencia, abuso de poder, represión y hostigamiento en la comunidad, dice la defensa de Peralta Betanzos.

En 2017 la hija de Zepeda Cortés se postuló como candidata a diputada local por Morena, en el Distrito 2 de Oaxaca, y ganó. A decir de López Miguel, desde el Congreso oaxaqueño Elisa Zepeda ha intervenido en diversas formas en el proceso judicial contra los detenidos, incluyendo campañas mediáticas de criminalización.

Actualmente siguen presas 13 personas por este caso, con diferentes recursos jurídicos como apelaciones, amparos y una sentencia. Seis ya salieron de prisión y a otros les han retirado las órdenes de aprehensión, aunque en el municipio sigue la persecución, explica el abogado.

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