Chocan Mesa Directiva y Mario Delgado en San Lázaro

La panista Laura Rojas, presidenta de la Mesa Directiva de San Lázaro, abandona a pie la Cámara de Diputados ante el bloqueo de sus accesos. Foto: Eduardo Miranda

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La nueva presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, la panista Laura Rojas, arrancó su primera sesión legislativa con un choque frontal con Mario Delgado, el desalojo y cierre de San Lázaro, y una salida estrepitosa del recinto, siendo ella una las primeras en abandonarlo… horas después regresó.

Desde las 5 de la mañana, maestros Asesores Técnicos Pedagógicos (ATP) de varios estados arribaron a San Lázaro. Con ellos afuera y la llegada de profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la sesión empezó sin contratiempos, pero a las 14:04, de manera inesperada, la presidenta de la Mesa “levantó la sesión”, dejó su lugar y 15 minutos después se le vio salir casi corriendo de la Cámara. En ese momento los maestros empezaban el bloqueo de varias de las puertas.

A las 3 de la tarde, ya con la panista Laura Rojas lejos del Poder Legislativo, empezaron los jaloneos, empujones e insultos entre trabajadores de San Lázaro que intentaban salir antes de que se cerrara la última puerta abierta por parte de los maestros inconformes de APT.

“A la verga, ningún carro sale de aquí, solo a pie”, gritaba una de las maestras que llamaba a sus compañeros a ponerse frente a los autos. “Acá, acá, no se van a atrever a atropellarnos, acá”, insistía.

El equipo de Seguridad y Resguardo de la Cámara trató de contener a los inconformes, y cuando estaban a punto de ser rebasados, empleados de oficina hicieron una valla entrelazando sus brazos y lograron frenar a los maestros, que no sumaban más de veinte.

En total, el grupo de maestros de ATP que llegó a San Lázaro alcanzó los 200, pero sólo una pequeña comitiva ingresó a para ser escuchados. Había una promesa de la Junta de Coordinación Política de recibirlos, sin embargo, ni la Jucopo ni la presidenta de la Mesa Directiva los atendieron.

En lugar de llamarlos al diálogo, Laura Rojas ponderó su atención a los medios de comunicación para “aclarar” que su presidencia no pretende “criminalizar la protesta”, que “en ningún momento se va a limitar o a no garantizar la libertad de manifestación y de expresión”.

Y menos aún –dijo ante los micrófonos en el pódium de conferencias que se encuentra a un costado de la entrada principal del salón de plenos– se pidió operativo policíaco alguno para el día de hoy.

Lo anterior, en respuesta a un comunicado que a las 8:49 de la mañana, luego de tres horas del arribo de diversos contingentes de maestros, emitió la oficina del presidente de Jucopo y coordinador de Morena, Mario Delgado, donde llamaba a la prudencia la presidenta de la Mesa Directiva, “ante la petición formal que hizo a las autoridades capitalinas y federales para resguardar con elementos de la Secretaría de Seguridad las inmediaciones del recinto parlamentario”.

Se debe privilegiar el diálogo y no la intervención policial que pueda generar un riesgo de confrontación indeseable en estos tiempos, recomendaba Delgado en el comunicado, dirigido expresamente a Laura Rojas.

Arrancaron entonces los desencuentros verbales entre la panista y el morenista, entre la Mesa Directiva y la Jucopo, los dos órganos principales de la Cámara de Diputados.

 

Primeras diferencias

No se pidió la intervención de la fuerza pública sino de “la policía vial” para que garantizara un corredor por el cual pudieran transitar los diputados, respondió de inmediato Laura Rojas.

Ya con la sesión en curso, Mario Delgado se acercó “al corral de prensa” para anunciar los acuerdos de la Jucopo respecto de la glosa del primer informe. Ahí se le preguntó sobre la negación de Laura Rojas sobre el llamado de las fuerzas policiales.

“¿Qué diputada?”, preguntó tranquilo.

La diputada presidenta, respondieron los reporteros.

“¡Ah!”, respondió lacónico, sin darle peso a quien respondía a sus señalamientos.

El Partido Acción Nacional (PAN) contraatacó y llamó a conferencia formal para “ahondar” en el tema.

Ahí, sola en el pódium, Laura Rojas intentaba aclarar a quién había solicitado apoyo ante la presencia de manifestantes, y dejaba en claro que ellos no iban a “criminalizar la protesta”.

“Se mandaron oficios para establecer un canal de comunicación, de presentación, y para solicitar de manera genérica que en caso de que se necesite se pide el apoyo para solicitar –como lo comenté en la mañana– que nos ayuden a tener libre un acceso para la Cámara de Diputados.

“Entonces, sí quiero ser muy enfática y reiterar –como lo hice en la mañana– que en ningún momento está en el afán de esta presidencia criminalizar la protesta, en ningún momento se va a limitar o a no garantizar la libertad de manifestación y de expresión.

“Lo que se hizo ayer fue tener comunicación verbal y por escrito para pedir el apoyo vial para garantizar el acceso, la entrada y la salida de los funcionarios, de los diputados y de los medios de comunicación”, dijo.

Luego “lamentó” el boletín de prensa de Mario Delgado donde hizo referencia a “la petición formal que hizo a las autoridades capitalinas y federales para resguardar con elementos de la Secretaría de Seguridad las inmediaciones del recinto parlamentario”.

Reviró Laura Rojas: “Lo que se pidió fue el apoyo de un operativo vial, no de policía, no de fuerza pública, para que nos ayudaran con cortes a la vialidad a garantizar por lo menos un acceso. Al final no fue necesario, como ya lo sabemos”.

Pero lo cierto es que en los oficios de los que habló “nunca” pidió “apoyo vial” y sí dejó en claro que “en caso de contar con información del arribo de algún contingente de distintas organizaciones sociales que pretendan interrumpir el ingreso a este recinto legislativo, agradeceré a usted su valioso apoyo para que se lleve a cabo el dispositivo de seguridad correspondiente al exterior de estas instalaciones, a fin de que se garantice la integridad física en los accesos de las instalaciones de los legisladores y servidores públicos para el desarrollo de las actividades parlamentarias”.

En conferencia de prensa, la presidenta de la Mesa Directiva precisó que no se trató de la solicitud de un operativo de seguridad, sino de la entrega de oficios que cada mesa entrante hace llegar a las autoridades, “como presentación”.

Insistió que se hizo el planteamiento “de manera genérica” y que sólo se pidió apoyo vial.

Los oficios enviados por Laura Rojas en su calidad de presidenta y quien por ley es la encargada de garantizar la seguridad y libre expresión de los diputados federales, fueron enviados a Alfonso Durazo, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana; a Claudia Sheinbaum Pardo, jefa de Gobierno del Distrito Federal, y al titular de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio.

En cuanto concluyó la conferencia, Rojas se fue al pleno, asumió la presidencia de la Mesa Directiva para, en menos de 10 minutos, abandonándola, no sin antes decir: “Se levanta la sesión y cito para la que tendrá lugar el jueves 12 de septiembre”.

Para ese momento la sesión llevaba dos horas y media y aún no se desahogaba en su totalidad el orden del día. La diputada no dio explicación alguna del porqué de la abrupta clausura. Todo cobró sentido cuando empezaron a sonar los mensajes vía teléfono: los maestros de la ATP llevaban ya cuatro puertas bloqueadas.

En la explanada de San Lázaro, administrativos, asesores y empleados de servicio, así como reporteros, apresuraban el paso para alcanzar alguna de las dos puertas que se mantenían abiertas, otras dos más estaban clausuradas por los maestros de la CNTE.

Ya afuera, luego de los forcejeos entre sus compañeros y empleados de la Cámara, la maestra Nora Navarro, vocera de la ATP, aclaró que no eran de la CNTE, que, por el contrario, fueron agredidos por éstos en la puerta 1, y que desde la semana pasada la Jucopo les prometió diálogo, que hasta ese momento no había sucedido.

Explicó también que no acostumbran ser violentos o cerrar puertas, pero que la reforma constitucional educativa cerró el paso a toda posibilidad de ascenso en el escalafón magisterial, lo que los estancaba en su preparación e ingresos, razón por la que demandaban su inclusión en las leyes secundarias.

–¿Hasta cuándo se van a quedar y mantendrán clausurado San Lázaro? –se le preguntó.

–Hasta que nos reciban los diputados –respondió.

–Pero Mario Delgado, los coordinadores y la presidenta de Mesa ya se fueron.

–Mal por ellos que están para trabajar y para el diálogo. Aquí nos quedaremos.

Una hora después, la presidenta de Mesa regresó apresurada a San Lázaro para destrabar el asunto. En el interior la esperaba Mario Delgado, quien nunca abandonó la Cámara. De inmediato los maestros empezaron a liberar las puertas de San Lázaro.

Y para cerrar con broche de oro los desaciertos comunicacionales de la nueva Mesa Directiva, emitió un inverosímil comunicado de prensa que tituló: “Desahoga la Cámara de Diputados su agenda legislativa de la sesión de hoy con normalidad”.

Nada más alejado de la realidad, así como confusos fueron los oficios de Laura Rojas, quien apelaba a los dispositivos de seguridad “en caso de contar con información” de la llegada de manifestantes a San Lázaro. Y es que desde anoche se sabía del arribo de los distintos grupos de maestros inconformes.

Y, así, mientras la Mesa Directiva se hacía bolas con sus explicaciones, sus oficios, su huida de San Lázaro y atinado regreso media hora después, la Jucopo, a cargo del morenista Mario Delgado, acertaba en sus decisiones.

Primero, nunca abandonó San Lázaro, y segundo, emitió rápidamente un comunicado donde pidió prudencia, no llamar a las fuerzas policiales y no criminalizar la protesta.

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